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Y tú, ¿qué haces para intentar “frenar la curva”?

La pandemia del coronavirus nos ha puesto en una situación excepcional y sin precedentes. Tiendas cerradas, empresas obligadas a teletrabajar, clases suspendidas… Además de las medidas oficiales, las autoridades han pedido a los ciudadanos responsabilidad individual para reducir nuestros movimientos e intentar parar el ritmo de contagios. El principal objetivo es “frenar la curva” y evitar que el sistema sanitario se colapse. Así lo piden tanto los organismos oficiales como la gente en redes sociales. Esta situación ha despertado muchas iniciativas e ideas solidarias que intentan ayudar a los grupos de riesgo (personas mayores y con problemas de salud), ayudar a sus vecinos u ofrecer alternativas o acompañamiento para estos días. Detrás de cada iniciativa para intentar reducir los contagios hay una historia: algunas conllevan sacrificios económicos o personales. En Verne queremos contar a lo largo de los próximos días todas esas historias e iremos añadiendo nuevos testimonios día a día. Y tú, ¿qué haces para intentar frenar la curva? ¿Conoces iniciativas similares? Cuéntanoslo en los comentarios de esta noticia.

Tres furgonetas para llevar comida a las zonas rurales de Soria

La Exclusiva, la empresa de Victoria Tortosa, se dedica desde hace siete años a repartir la compra a vecinos de pueblos de una de las provincias más despobladas de España, Soria. Sus clientes son, sobre todo, personas mayores. Esta es su manera de aportar un granito de arena para que estas personas estén abastecidas y no tengan que marcharse a ciudades más grandes. Desde este jueves, por la situación que se está viviendo en España por la expansión del coronavirus, La Exclusiva tendrá tres furgonetas de reparto en vez de una. Tortosa ha reforzado su equipo como si fuese verano y, aunque normalmente los viernes cierran hasta el lunes, en esta ocasión trabajarán todo el fin de semana.

“Vamos a trabajar lo que haga falta. Son personas mayores, están asustadas, por ellos y por sus familias, y tenemos que tener paciencia y tratarlos con mucho cariño durante estos días”, explica la cofundadora de La Exclusiva a Verne por teléfono. Tortosa anunció el 12 de marzo por la noche que su empresa, en colaboración con el hipermercado Leclerc, reforzaría sus servicios y atendería gratis a aquellos que forman parte de la población de riesgo y a los que están en cuarentena. “No tienes por qué salir de casa si te da miedo o no es estrictamente necesario”, puede leerse en los carteles que han difundido por redes sociales.

Esta empresa, que surgió en plena crisis para dar respuesta al cierre de tiendas en las zonas rurales, se encarga de transportar todo lo que necesiten los vecinos (tintorería, libros…), excepto medicamentos y dinero. La cofundadora cuenta que desde que este miércoles anunciaron las nuevas medidas de refuerzo, lo que más les han pedido ha sido comida.

Un médico que vive en el garaje de su casa

Alonso M., de 60 años, se hizo enfermero a los 22 y médico sanitario a los 33 años. Trabaja en un hospital de Valencia. “Al principio, las guardias en urgencias eran normales, hasta que empezaron a llegar personas infectadas por coronavirus. No teníamos las medidas de protección adecuadas”, cuenta a Verne. Ahora todo se ha descontrolado. “Estamos doblando turnos y trabajando en nuestros días libres porque tenemos muchos compañeros en cuarentena”.

En el momento en el que empezaron a llegar un gran número de personas que podían ser posibles positivos, Alonso decidió en un acto de responsabilidad protegerse a él y a su familia e irse a dormir al garaje. “Me dan mascarillas normales de quirófano, que no protegen, en vez de mascarillas tipo FFP2, que son las que funcionan”.

Este jueves tuvo una guardia muy larga y le tocó pasar mucho tiempo con una persona que tenía todos los síntomas de coronavirus. Como no sabía si se había infectado, pidió a su hija que le pusiera una cama en el garaje. “Mi padre me dijo que él estaba bien, pero que lo hacía por responsabilidad, porque en este momento, más que nunca, se necesitan médicos”, cuenta Eva M. a Verne. En el garaje tiene un baño para él solo y una pequeña cocina. “Me entretengo restaurando una silla con mi caja de herramientas”, dice Alonso.

Su hija lanzó un hilo en Twitter que en un día tuvo casi 30.000 retuits. En él contaba lo que su padre había decidido para concienciar a la gente sobre el esfuerzo que están haciendo los sanitarios. “Todos deberíamos ser responsables y ayudar a bajar la curva del coronavirus”, cuenta Eva.

“Lo que veo es que somos muy poco solidarios y nos importa muy poco cuidar a nuestra población de riesgo, aunque estos últimos días he visto que la gente está tomando más conciencia”, dice el médico.

Ayuda para que los mayores se sientan seguros

Luis Mi Guijarro publicó el 12 de marzo a las 21.14 este tuit: “Si algún vecin@ de Triana necesita que se le lleve la compra o artículos de farmacia, o alguno conocéis algún caso, no dudéis en contactar conmigo, aquí están mis dos manos”. Su mensaje de solidaridad, tras conocerse que la Junta de Andalucía había ordenado el cierre de los hogares de pensionistas y algunos centros de día, recibió una ola inmediata de respuestas alabando su gesto. Pero él no era el único. Twitter se llenó de publicaciones similares. “Yo no tengo mérito ninguno, es cuestión de concienciación”, asegura.

Guijarro sabe bien la sensación de soledad, vértigo, miedo e impotencia que sienten las personas mayores. Estuvo cuidando de sus padres, que fallecieron con 84 años, él, y con 91, ella. “Se agobiaban por cualquier cosa, pues imagínate ahora todos estos ancianos que están acostumbrados a estar en centros o acompañados de otras personas de su edad y ahora están solos en casa. E imagínate si sus hijos están en Madrid, no van a poder venir tampoco”, comenta, verbalizando la situación en la que se van a encontrar muchos de los usuarios de los centros de día que a partir del lunes permanecerán cerrados y que angustia a muchos de sus familiares, que no pueden conciliar para hacerse cargo de ellos o no viven cerca.

Además de su experiencia personal, Guijarro vive en Triana, uno de los barrios más envejecidos de España, y convive a diario con gente mayor. “Aquí hay más andadores que carritos”, bromea. Sin embargo, él quita valor a su iniciativa. “No soy el único. Por la zona hay otras casas con carteles en los portales de vecinos que se ofrecen a bajar la basura o a ayudar a los ancianos que residen allí. En Triana conservamos el espíritu de vecindad que quizás se ha perdido en otros sitios, y de toda la vida nos hemos prestado la sal o lo que hiciera falta”, asegura.

Guijarro, de 45 años, y responsable administrativo de una empresa de Triana, empieza a teletrabajar el próximo lunes, justo cuando cierran los centros educativos de toda Andalucía. “Ahora vamos a tener que elegir entre cuidar al padre o a los hijos, porque juntos no van a poder estar”, ironiza. Sin embargo, reconoce, varias Hermandades están tratando de aunar ambas facetas y a través de sus grupos jóvenes, reunir a los chavales que no tienen clase para que acompañen a los mayores. “Lo mío no es nada anormal y si algo vamos a sacar bueno de todo esto es que vamos a construir un país más solidario”, concluye.

Un bar que cierra por responsabilidad antes de hacerlo por obligación

La Gloria es uno de los primeros bares de Malasaña (Madrid) que decidió cerrar sus puertas al público antes de que las autoridades locales obligaran a ello. Lo anunció en su cuenta de Instagram este jueves: “Cierra hasta que mejoren las cosas. Por vosotros, por nosotros, por todos. Gracias”, escribió su dueña, Sol Perez-Fragero, de 40 años.

Pérez-Fragero cuenta a Verne que hasta su abogado le dijo que no se adelantara, que esperara hasta que el Ayuntamiento le diera la orden (lo que finalmente ocurrió el viernes y que entrará en vigor el sábado 14 de marzo). Algunos dueños de los bares de alrededor también le dijeron que lo estaba haciendo mal, pero a ella no le importó. “Cuando todo esto pase vamos a necesitar a la gente más que nunca, pero ahora hay que ser responsables”, dice Pérez- Fragero. “Los bares son focos de contagio, el cocinero viene en metro, la gente comparte vasos, todos usan el mismo baño, era demasiado riesgo como para seguir abiertos”, reflexiona.

En este bar trabajaban seis personas, pero por la crisis del coronavirus ha tenido que despedir a dos. “Tomé la decisión de cerrar el bar mientras tenía clientes cenando, porque me pareció que era lo más responsable”, cuenta. “Cuanto más radicales seamos ahora, más rápido vamos a poder volver a tomar algo en los bares con nuestros amigos”.

“No soy valiente, ni un héroe, solo soy responsable”, afirma. Este local lleva siete años abierto en el centro de Madrid y tiene una clientela fija. “Estoy a punto de abrir otro restaurante y he parado las obras”, afirma Pérez- Fragero, que espera que esta crisis no la deje sin ahorros.

La procesión va por dentro: sin Semana Santa por elección

Ana A. Manzano es sevillana y trianera por los cuatro costados. Lleva desde 2008 viviendo en Madrid, y aunque suele bajar con frecuencia a la capital andaluza, la Semana Santa y la Feria están marcadas en rojo en su calendario. Cuando hablamos con ella, la Semana Santa de Sevilla aún no se había cancelado, algo que se anunció en la mañana del sábado. Este año había reservado las vacaciones desde enero. La crisis del coronavirus, sin embargo, ha trastocado sus planes y sus ilusiones. “La recomendación del Ministerio de Sanidad es evitar viajes innecesarios y aunque para mi ir en estos dos momentos del año a Sevilla es necesario, no es urgente y me quedaré en Madrid”, explica con ironía desde el otro lado del teléfono.

Manzano lleva desde este lunes teletrabajando en su casa madrileña junto a sus dos hijas de nueve y cinco años a las que han suspendido las clases. “Hay mucha gente de mi familia que se sorprende de que no bajemos a ver a mis padres, pero precisamente es el hecho de viajar con niños, que son quienes no tienen síntomas y transmiten el virus, para estar con personas de riesgo como los abuelos lo que me parece irresponsable”, explica. Ella ha comentado su decisión con otros sevillanos que residen en la capital española, pero no todos opinan como ella. “Algunos dicen que no van a coger el AVE por la cercanía con otros pasajeros, pero si van en coche y están con personas que son de riesgo no ayuda nada tampoco”, afirma.

“En estas circunstancias lo mejor es estarse quieto. No solo no viajar a lugares donde el foco de infección es alto, sino a cualquier sitio”, abunda. Manzano advierte sobre la gente joven, los estudiantes. “Creo que muchos de los estudiantes andaluces que están en España van a regresar y como contagien a alguien van a crear otro foco. Somos mucha gente y la responsabilidad individual debería ser muy alta”, reflexiona.

Su sentido de la alerta se extiende al cambio de rutina impuesto por la suspensión de las clases. “Ayer llevé a mis hijas al parque y eso estaba lleno de niños, de adultos y de ancianos que tocan los columpios, las vallas… Para eso mejor que estén en el colegio. Es el segundo día que están en casa, pero yo voy a llevarlas a pasear”, dice con humor.

Manzano trabaja en una empresa organizadora de eventos. “Se han cancelado la mayoría por el Covid”, dice. El mismo virus que le ha obligado a ella a cancelar dos de los eventos personales que más estaba esperando. “La Feria, si al final la suspenden, me va a doler más, pero va a haber más Semanas Santas y más Ferias y es preferible ser cautelosos ahora”, sostiene.

Con información de Eva Sáiz, Lucía Franco, Brenda Valverde, Laura Romerales y Mari Luz Peinado.

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