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Wall Street vive su jornada más negra desde la irrupción del coronavirus

La Bolsa de Nueva York vivió este lunes su jornada más negra desde la explosión de la crisis del coronavirus, en un signo de que los inversores no consideran que las medidas extraordinarias adoptadas por los Gobiernos y los bancos centrales sean suficientes para evitar que la pandemia provoque una recesión. La jornada arrancó con fuertes caídas, que obligaron a suspender temporalmente la cotización. El desplome continuó por la tarde, acelerándose tras una conferencia de prensa del presidente Trump, en Washington, para ofrecer una actualización de los datos y nuevas medidas, que no aliviaron la inquietud de los inversores. El Dow Jones cerró con una caída del 12,9% (2.997 puntos), su mayor desplome en tres décadas y el segundo mayor en sus 124 años de historia. El S&P 500 cayó un 12% (un desplome del 27% respecto a su pico de mediados de febrero) y el Nasdaq se dejó un 12,3%.

El extraordinario movimiento de la Reserva Federal, que anunció el domingo el mayor paquete de estímulos financieros desde la crisis financiera de 2008, en coordinación con otros bancos centrales, no logró transmitir la confianza buscada. El S&P 500 se hundía rápidamente, nada más arrancar la sesión, un 11%, el mismo desplome que sufrían el Dow Jones y el Nasdaq. Para media tarde, las caídas eran generalizadas, afectando a los 11 sectores representados en el S&P 500. No hubo lugar para el optimismo. Las Bolsas europeas también registraron caídas severas, de más del 6%.

Las fuertes caídas obligaron a activar, segundos después de que sonara la campana de apertura, la suspensión automática de la cotización por 15 minutos. Se trata de una medida excepcional para evitar las ventas de pánico, que sucede cuando la cotización cae más de un 7%, y que se ha producido ya tres veces en las últimas seis sesiones. Antes de marzo, la última vez que se había utilizado el mecanismo de suspensión automática fue en 1997.

Los inversores acudieron al refugio de los bonos del Tesoro, activos más seguros, provocando una caída del rendimiento del papel a 10 años hasta el 0,724%, frente al 0,946% al que cerró el viernes.

El parqué neoyorquino asiste a la expansión del coronavirus, que ya afecta a 154.000 personas en todo el mundo, más de 4.000 de ellas en Estados Unidos, y su mirada está puesta en nuevas medidas de estímulo del Gobierno federal. La Administración Trump ha publicado este lunes por la tarde nuevas directrices para los ciudadanos, que incluyen el cierre de escuelas y desaconsejar viajes y reuniones de más de diez personas, con el objetivo de ralentizar la propagación del virus. Las recomendaciones estarán en vigor durante 15 días. “Si todo el mundo acomete estos críticos cambios y se sacrifica ahora, creceremos juntos como una nación y derrotaremos al virus, y vamos a tener una gran celebración todos juntos”, ha dicho el presidente Trump, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

Diversas ciudades y Estados del país han decretado el cierre temporal de negocios que implican la concentración de personas, como los teatros, bares o restaurantes, para promover el distanciamiento social necesario para doblegar la curva de propagación del coronavirus. En Nueva York, Connecticut o Nueva Jersey se han prohibido las aglomeraciones de más de 50 personas, y casi 30 millones de niños se han visto afectados por el cierre de colegios en todo Estados Unidos.

Estas medidas han contribuido a la convicción entre los inversores de que será inevitable que la economía estadounidense entre en recesión. El domingo, Goldman Sachs proyectaba una contracción del 5% en el PIB el segundo trimestre. Más de 4.000 estadounidenses han dado positivo de coronavirus, y se teme que el número real de afectados sea mucho mayor, ya que aún se han realizado muchas menos pruebas de diagnóstico que en otros países. Las autoridades insisten en el mensaje de que la expansión se acelerará inevitablemente, en una grave amenaza a sectores enteros de la sociedad y la economía.

La Fed, como en los años más duros tras la caída de Lehman Brothers, realizó el domingo por la tarde una nueva rebaja de tipos que deja el precio del dinero en cero por primera vez desde la crisis financiera, y puso en marcha un programa de activos de 700.000 millones de dólares. Pero no ha sido suficiente, en el ánimo de los inversores, para compensar las también extraordinarias medidas restrictivas adoptadas en muchas de las grandes economías para frenar el avance del coronavirus. La sensación es que la Fed, en una señala de desesperación, ha utilizado ya toda su munición.

“La Fed disparó su bazuca anoche, pero a pesar ello los futuros cayeron hasta activar la suspensión y habrá más pérdidas a la apertura”, explicaba Rob Mangrelli, director de Chathan Financial. “Los bancos centrales tienen un desafío al tratar shocks de oferta y, en este caso, se enfrentan a un shock dual de oferta y demanda provocada por el brote de covid-19 y el resultante cierre de muchas grandes economías sucediendo simultáneamente. Los mercados buscarán medidas de otros bancos centrales y paquetes de estímulos fiscales de Gobiernos por todo el mundo, pero en este punto nadie sabe lo que vendrá a continuación”.

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