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Vox mete presión al PP con el anuncio de una moción de censura en septiembre

El presidente de Vox, Santiago Abascal, interviene desde la tribuna en una sesión plenaria en el Congreso, en Madrid, este miércoles.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, interviene desde la tribuna en una sesión plenaria en el Congreso, en Madrid, este miércoles.Pool / Europa Press

Cuando se han cumplido ya dos años de la moción de censura contra Mariano Rajoy que permitió a Pedro Sánchez llegar a La Moncloa, esa figura vuelve a la actualidad política. Vox ha anunciado este miércoles en el Congreso que presentará una moción de censura en septiembre para que caiga el Gobierno de Sánchez. En una jugada para meter presión al PP, el líder de Vox, Santiago Abascal, se ha dirigido a Pablo Casado y a toda la bancada popular para que se una a la iniciativa. El anuncio y la apelación al PP ha sido acogido con un riguroso silencio: aún con el apoyo de los populares, los 52 escaños de Vox más los 88 del PP quedarían muy lejos de la mayoría absoluta. Abascal ha calificado al Gobierno de “criminal y desaprensivo”. “No se le ocurra volver a encerrarnos porque no lo vamos a consentir”, ha advertido.

“Usted preside un Gobierno nefasto y criminal”, que “solo miente a los españoles”, ha espetado Abascal en ese golpe de efecto en la tribuna del Congreso de los Diputados, para después volver a calificar al Ejecutivo de “ilegítimo”, un calificativo que el líder de Vox usaba mucho al inicio de la legislatura pero que había desaparecido en las últimas semanas. Abascal sabía que difícilmente la aritmética parlamentaria ofrece posibilidades a esa moción. Y las primeras reacciones en el hemiciclo han ido en esa dirección: “Esta moción no va contra Sánchez, va contra Casado”, ha afirmado Gabriel Rufián (ERC).

Varios grupos pequeños, como Compromís o Más País, ya han adelantado su negativa a apoyar a los ultras. Pero más que el éxito o el fracaso de la moción, el objetivo de Abascal es retratar a Casado, en una tesitura complicada después de las elecciones vascas y gallegas (con fiasco del candidato de Casado en Euskadi y mayoría absoluta de Alberto Núñez Feijóo, que se presentó sin mostrar las siglas del PP), la presión continua de Vox y el viraje de Ciudadanos hacia el centro.

Teodoro García Egea, número dos de Casado, ha calificado la iniciativa de Vox como “moción de censura post vacacional para salvar al soldado Sánchez”. “El PP estará siempre en lo importante: salvar vidas y empleos. No cuenten con nosotros para maniobras de distracción que refuercen al PSOE”, ha dicho García Egea que, con esa negativa, deja claro que la moción carece de la más mínima posibilidad.

La sesión estaba centrada en el fondo de recuperación europeo. Pero sobre Europa Abascal ha hablado poco, y absolutamente nada sobre los 750.000 millones en ayudas europeas. Sí ha defendido que el Gobierno no tiene una agenda económica para “cumplir con el rescate”, pese a que esas ayudas (de 140.000 millones para España) no llevan aparejada ninguna condicionalidad macroeconómica. Vox coincide en ese flanco con el PP de Pablo Casado. Ambos llaman rescate, como en la crisis de 2008, al fondo de reconstrucción que los países de la UE han acordado para afrontar la crisis económica provocada por la pandemia, a pesar de que todos los países contribuyen a ese fondo y todos reciben, en función del impacto del coronavirus, y a que hay vigilancia pero no condicionalidad. Eso era hoy lo de menos: la intervención de Pedro Sánchez, ha dicho Abascal, ha sido de un “triunfalismo ofensivo” propio de un “Gobierno ilegítimo”.

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