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Visitas controladas a residencias

Se habla de los problemas que puede producir el aislamiento en los niños a causa del confinamiento, pero poco se habla de los ancianos recluidos en las habitaciones de sus residencias sin posibilidad de contacto con su familia, salvo, en el mejor de los casos, unos pocos minutos por Skype. Si a ello añadimos las dificultades de audición y visión, vemos que su vida se limita a ver pasar el tiempo solo aliviados por la atención (siempre meritoria) que puedan ofrecerles sus cuidadores. Espero que el Gobierno autorice cuanto antes las visitas controladas de familiares directos. Muchos se arriesgan a tener secuelas de depresión y un deterioro cognitivo y físico. No podemos permitir que eso ocurra.

Carmen Mela Martín. Madrid

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