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Vídeo | El sector hotelero se reinventa

Un hostel, un hotel de cinco estrellas, un edificio de apartamentos turísticos y un hotel boutique. Todos estos negocios se enfrentan a la reapertura de forma inédita: sin clientes a la vista. Una vez que el Ministerio de Sanidad aprobara este lunes el protocolo para la reapertura hotelera, que el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio encargó al Instituto para la Calidad Turística (ICTE), los profesionales del sector buscan nuevas fórmulas para sobrevivir a la crisis del turismo.

EL PAÍS inicia el recorrido por un hotel boutique de cien habitaciones situado en el barrio de Chueca de Madrid. El Only You Boutique Hotel, parte de Palladium Hotel Group, es un establecimiento cien por cien urbano donde la atención personalizada y los negocios que le rodean, tiendas, teatros y restaurantes, son sus principales reclamos. ¿Cómo afrontar la apertura si todo lo que ofrece está cerrado o funciona a medio gas?: “Los clientes no van a venir a Madrid por ahora, y tampoco se trata de bajar el precio de las habitaciones para atraerlos. Entonces nuestra apertura va a centrarse en reforzar los servicios de bar y restaurante, potenciar la terraza y abrir espacios que antes estaban cerrados a la restauración”, asegura Nacho de la Fuente, director del hotel, que reconoce que las habitaciones tardarán en volver a llenarse pero “hay que abrir, por lo menos para no tener una facturación cero”.

Un hotel de cinco estrellas medicalizado

Un caso bien diferente es el Hotel Miguel Ángel situado en el madrileño paseo de la Castellana. Este hotel de cinco estrellas ha convertido tres de sus diez plantas en hospital desde finales de marzo por oden de su propietario, el empresario londinense de origen iraquí Sir Nadhmi Auchi. Hoy quedan noventa pacientes, todos ellos leves o moderados, derivados del Hospital Clínico San Carlos. De sus 215 empleados, tan solo han quedado cuatro que ayudan a las necesidades de los médicos y las enfermeras, que “ahora son quienes prácticamente dirigen el hotel”, asegura Manuel Murga, director del mismo. Clientes de empresa y turistas extranjeros, así es la clientela de este establecimiento de lujo que no ve posible su vuelta hasta que abran las fronteras internaciones y las líneas aéreas. “Impresiona mucho cambiar los lamborghini por las ambulancias. Nos va a costar retomar las cifras tan buenas que manejábamos en los últimos años”, confiesa con cierta tristeza Sara González, jefa de recepción desde hace quince años del Miguel Angel.

Y es que los datos del 2019 fueron espectaculares, con cifras récord de turistas en España: 83’7 millones de visitantes que gastaron 92.278 millones de euros, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Y en el 2020 todo pintaba igual, con 4’1 millones de visitantes extranjeros en el mes de enero. Pero el mes de marzo trajo el cierre mundial por la pandemia y la llegada de turistas extranjeros bajó hasta un un 64′3% , según los datos más recientes sobre turismo publicados por el INE.

El plan b de los alquileres turísticos y los hostels

La parálisis total del turismo también ha afectado al boom de los alquileres turísticos, sobre todo en las grandes ciudades. La cadena hotelera Room Mate, con setenta apartamentos turísticos en Madrid, mira hoy a otro lado para sobrevivir a esta crisis. Para Gonzalo Ladrón de Guevara, Director de Operaciones de Be Mate, es el momento de reinventarse: “Nuestro plan b es mirar al cliente corporativo que siempre tiene que viajar por trabajo. Aquí puede alojarse en un apartamento con los mismos servicios y normas de un hotel”.

Distanciamiento social, limpieza exhaustiva en instalaciones y personal y decoración minimalista. Así volverán a funcionar los establemimientos hoteleros. Muchas de las medidas contempladas en el protocolo de reapertura hotelera chocan con el espíritu del negocio en sí. Es el caso del hostel LaNave, con dieciséis habitaciones y cuarenta camas, situado en el Palacio Real madrileño. “El espíritu del hostel es compartir, ya sea una habitación o los espacios comunes. Siempre ha sido un punto de encuentro. Con la exigencia del distanciamiento el lema hostel puede desaparecer”, afirma su propietaria, Elena Alonso. Reconoce que su negocio va a cambiar y pide más implicación de las autoridades locales para promocionar y resucitar a las ciudades. “Al principio todo será diferente pero con el tiempo cambiará, hay que tener confianza” nos dice Elena, que reconoce ser optimista por naturaleza.

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