Lo último

Viaje al interior

El 8 de marzo aterrizaba en el aeropuerto de Barajas procedente de Birmania, tras una escala en Bangkok. Al día siguiente escribía en redes sociales que lo que había visto allá afuera era un mundo normal, turistas por todos lados, aviones llenos de gente, y que el miedo que empezaba a instalarse en Europa debido al nuevo coronavirus me parecía exagerado. Está claro que como adivino no habría hecho carrera. La pandemia ha trastocado nuestras vidas y ha parado en seco los planes de ver mundo. Se le ha abierto un gigantesco agujero en plena línea de flotación al sector del turismo, que vivía de todo lo que ahora es pecado: movilidad, contacto social, hacinamiento temporal en espacios cerrados…

Las cifras son negras, pero quizá no todas las noticias sean malas. ¿Puede ser esta la gran oportunidad para hacer por fin realidad ese mantra que llevamos escuchando desde hace años de que es necesario potenciar el turismo de interior, rural, urbano y cultural en España frente al de sol y playa? “Lo está siendo ya”, dice Martín Anello, director de producto premium & ­flagship del turoperador B the Travel Brand Xperience. “La pandemia nos ha dejado inmersos en la crisis más grave de la historia reciente para el turismo, de eso no hay duda, pero si podemos sacar algo positivo es ese redescubrimiento de tantos lugares espectacu­lares que tenemos en España. Junto a la sostenibilidad, diversificar el producto que se ofrece es, además de una inteligente respuesta a la crisis, uno de los dos pilares sobre los que habrá de sustentarse el futuro del turismo”.

Según el Instituto Nacional de Estadística, las pernoctaciones en establecimientos hoteleros en julio de 2020 disminuyeron un 73,4% respecto al mismo mes del año anterior. Sin embargo, el número de viajeros, nacionales y extranjeros, que pernoctaron en alojamientos rurales ese mismo mes fue de 430.092 frente a los 515.634 de julio de 2019. Es decir, solo un 16,5% de caída. Lo que da una idea de por dónde van los tiros. Como dice Juan Carlos Fernández, director regional para el sur de Europa de Vrbo, uno de los mayores portales de alquiler de viviendas vacacionales, “aun siendo difícil hacer pronósticos, es posible aventurar que el turismo rural y el alquiler vacacional estarán mejor posicionados en un contexto que prime la necesidad de privacidad y el distanciamiento social”.

Para Carlos Garrido, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes, esta crisis va a traer muchos cambios en cuanto a los destinos y los tipos de viajes: “Opciones experienciales como el enoturismo, el cicloturismo, el turismo cultural y el turismo rural pueden salir reforzadas”.

Este verano he viajado mucho por España, he estado en costa y en montaña, en el sur y en el norte, en zonas de playas masificadas y en pueblitos de interior. Y puedo dar fe de que los españoles hemos viajado por este país. Un dato corrobora esa percepción: el parque de 5.500 caravanas y autocaravanas que existe en alquiler en España, según ASEICAR, la asociación de empresarios de elementos de caravaning, se ha alquilado todo en un aluvión de reservas que empezó en mayo.

La peor parte se la han llevado los destinos en los que el turismo extranjero era el mayoritario: Canarias, Baleares, algunas zonas de la Costa Brava o la Costa del Sol. Pero en otros la cosa no ha ido tan mal. Incluso hay quien se ha llevado agradables sorpresas: los responsables de turismo de la Dipu­tación de Jaén comentaban asombrados que han tenido el mejor año turístico que recuerdan, con un 65% más de pernoctaciones en la provincia y un 21% más de visitantes. “¡Venían a ver hasta las caras de Bélmez! Gente que antes solo iba a la playa, ahora los veías por Sierra Mágina o por Cazorla”, explicaban. Paradores, que decidió abrir sus 97 establecimientos el 25 de junio, registró una ocupación media en julio y agosto ligeramente por debajo de la de 2019, pero un 2,5% superior a la media de la última década en este periodo.

“Los menos perjudicados han sido los alojamientos que tenían turismo doméstico, destinos a los que se podía ir en coche privado, y los de turismo rural”, confirma Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT). En cualquier caso, es pesimista ante el futuro cercano: “El sector hotelero está con una parálisis casi total. No hay turismo si no hay seguridad médica, si no están abiertas las fronteras, si no hay confianza para viajar, si no podemos convivir”.

Los operadores tienen claro que no va a fallar el turismo privado, de coche y de cercanía, aunque esa cercanía puede incluir en un momento dado países cercanos como Francia, Portugal, Italia o incluso Alemania. Sin salir de España, hay maneras de viajar que se enfrentan con más impulso al reto de reinventar el turismo.

MOMENTO CARAVANA

Este ha sido el verano del descubrimiento de las casas rodantes. Casi un 40% de los clientes que han alquilado una caravana, autocaravana o furgoneta camper eran primerizos. Ni lo habían hecho nunca, ni quizá se hubieran animado de no ser por el coronavirus. “La autocaravana es un vehícu­lo muy versátil”, dice José Manuel Jurado, presidente de ASEICAR, “que puede servir para una pareja, un matrimonio con hijos o dos parejas de amigos. La gran ventaja es la movilidad. Hoy puedes estar en la playa y mañana en la montaña. Sin horarios ni prisas”.

CICLOTURISTAS

“La gente demanda actividad al aire libre, grupos pequeños, entornos rurales…, y esto es lo que ofrece el cicloturismo: un viaje lento y naturaleza”, dice Jesús Blázquez, director de Rutas Pangea, empresa especializada. “Las personas que prueban el viaje en bici suelen repetir”, asegura. “Este verano las rutas en España han funcionado bien. Eso sí, con muchas dudas, y reservas y cancelaciones de última hora. Quienes trabajan solo con público internacional están pensando en 2021 y dan el año por perdido”. Blázquez ve un futuro esperanzador ya que “por fin muchas Administraciones se dan dado cuenta del potencial de este segmento y están apoyando proyectos”.

PASO A PASO

En España hay docenas de empresas de guías y rutas senderistas, amén de cientos de clubes de aficionados a un deporte que es también una forma de viajar saludable y respetuosa con el medio ambiente. Lo que sí se ha hundido son los destinos internacionales como el Himalaya o los Andes. ­Trek­king y Aventura es una de las más veteranas agencias de trekking de España y su director y fundador, José Antonio Masiá, no duda en calificar la temporada de extremadamente mala. “En mayo y junio decidimos centrarnos en España y organizar rutas por zonas naturales poco visitadas, de Picos de Europa a los Pirineos, pasando por la Montaña Palentina”. En lugar de viajes arqueológicos a Sudán, Perú o Egipto, han organizado periplos por Extremadura, Cádiz o Córdoba en busca de restos de la época romana, musulmana o tartésica. “Se piden grupos pequeños, lugares remotos y actividades en la naturaleza. Muchas de estas preferencias han venido para quedarse y serán las pautas para desarrollar nuevos modelos turísticos para el futuro”.

CASA DE VACACIONES

Según el INE, las pernoctaciones en alojamientos turísticos extrahoteleros (apartamentos, casas vacacionales, cámpines, casas rurales y albergues) disminuyeron un 49,9% en julio respecto al mismo mes de 2019, una cifra que se explica con la falta de turistas extranjeros. El dato interesante es que las pernoctaciones de residentes en España en alojamientos rurales crecieron un 18,7%. Las comunidades con más ocupación en alojamientos rurales en julio fueron Castilla y León, Cataluña y Asturias. “Los viajeros han buscado una mayor flexibilidad para modificar o cancelar reservas y buenas medidas de higiene y limpieza”, asegura Juan Carlos Fernández. Para dar respuesta a estas exigencias, la plataforma Vrbo desarrolló nuevos filtros de búsqueda como la cancelación gratuita. “Las búsquedas se han centrado en chalés o villas con amplias estancias, espacio al aire libre, con jardín y con piscina privada en destinos de costa o en entornos rurales. También ha habido un incremento significativo de demanda de casas rurales en las islas, en el Cantábrico y en Andalucía”.

LA CULTURA, UN IMÁN

Los viajes individuales por destinos urbanos y culturales seguirán siendo una opción preferente. Martín Anello, de B the Travel Brand, afirma que “ya antes de la pandemia había un aumento de ese tipo de turismo”. Alberto Gutiérrez, CEO y fundador de Civitatis, empresa destacada en la venta online de excursiones, visitas y entradas, ha aprovechado la crisis para apostar por destinos nacionales. “Este verano, el 65% de las reservas eran en España, el 13% en Portugal y el resto en países europeos como Italia, Francia, Polonia y Alemania”, cuenta. La Alhambra, las visitas culturales en general y los free tours por ciudades fueron lo más demandado. Eso sí, Gutiérrez avisa: “Las limitaciones de aforo son la norma, y los viajeros deberán reservar con antelación, ya que las plazas van a escasear en la mayoría de los monumentos”.

MÁS QUE UN BRINDIS

La covid-19 también ha trastocado una propuesta tan consolidada como los viajes alrededor del vino. “Más que visitar el interior de una bodega, ahora es importante generar una experiencia alrededor del viñedo y el producto, donde la degustación pasa a estar en el centro, dando protagonismo al vino y al territorio”, en palabras de Clara Bosch, gerente de la Ruta del Vino Somontano. La temporada alta del enoturismo empieza en septiembre. “Estamos preparando CatandoSomontano, un ciclo que comenzó en 2014 y que reúne más de 40 propuestas, de catas a cursos. Este año, en vez de un mes, será a lo largo de mes y medio para poder reducir los aforos”, explica Bosch.

Las empresas turísticas están abriendo nuevos horizontes interiores. Para que la rueda de los viajes no se pare. 

Leave a Reply