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Ventajas e inconvenientes del truco viral para evitar que se te empañen las gafas con la mascarilla

Hasta hace apenas unos meses, los trabajadores del sector sanitario eran los únicos que tenían que lidiar con el problema de que se les empañaran las gafas por culpa de las mascarillas. La situación ha cambiado: desde que en España se recomendó su uso en lugares con aglomeraciones, muchas personas acuden con ella a la compra, a bajar la basura… Y todo el que tiene gafas se ha encontrado en la misma tesitura que el personal sanitario: ¿cómo podemos evitar que se nos empañen las gafas? La solución es la misma que utilizamos en nuestra manos para prevenir el coronavirus: aplicar jabón.

Desde hace unos días se han popularizado en redes varios vídeos, algunos de ellos de cirujanos, que explican cómo aplicando jabón en pastilla y limpiando bien las gafas con una gamuza hasta eliminar restos se consigue que las gafas no se empañen. Uno de ellos, el del traumatólogo Alejandro León, aparece en decenas de tuits, algunos con cientos de retuits. Otro vídeo en el que se ve a una mujer utilizando este truco, el de la tiktoker @Marcelanadaya0, ha superado las 250.000 reproducciones en TikTok en menos de una semana. Ambos se han difundido también por WhatsApp.

Las gafas se empañan con la mascarilla debido a que el vapor de aire que soltamos al respirar se eleva y se condensa en las lentes. Arturo Armada, profesor del Departamento de Óptica de la Universidad de Granada, explica a Verne que el jabón evita la formación de vaho “debido a que es un agente humectante, es decir, que favorece que el agua deslice y, por tanto, no se condense”. Ocurre con todos los jabones, y pone como ejemplo lo que ocurre cuando lavamos un vaso: “Si lo lavas con jabón, verás que el agua escurre perfectamente y cuando se seca, el vaso queda limpio. Por el contrario, si no usamos algún producto de limpieza, pueden quedar restos de agua que dejan manchas de cal, por ejemplo”.

Armada explica que en las ópticas se suelen colocar “distintos filtros de apenas unas micras de espesor en el cristal de las gafas: algunos aumentan la dureza, otros evitan los reflejos, que se les pegue el polvo y las pelusas… Y, en gafas de muy alta gama, también hay filtros que evitan el empañamiento”. Sin embargo, para las gafas que no cuentan con ese filtro, se puede crear esa capa sobre el cristal aplicando algún producto. “En las ópticas venden sprays antivaho, que se utilizan sobre todo en gafas deportivas”, explica. “A nivel casero, aplicar jabón provoca un efecto similar”.

El problema de esta técnica, explica Armada, es que en ocasiones la capa de jabón que debe crearse en la lente para que esta no se empañe también puede dificultar la visión. “Yo he hecho la prueba con dos jabones, y el problema es que si limpias el jabón con excesivo celo las lentes pueden seguir empañándose. Por el contrario, si lo extiendes menos, funciona mejor, pero la propia capa de jabón hace que veas peor”.

En Verne también hemos hecho la prueba con dos tipos de jabones: uno en pastilla y otro líquido, de manos. Con cualquiera de los dos los cristales se empañan mucho menos –aunque es más limpio y cómodo el de pastilla–, pero para que el vapor de agua desaparezca completamente, hay que aplicar una capa de jabón que dificulta levemente la visión. Eso sí, se ve mejor con una levísima capa de jabón que con las gafas empañadas.

Las gafas de pasta, las que más se empañan

Hay modelos de gafas que se empañan más que otros, y no tiene nada que ver con los cristales o sus filtros. “Las gafas de montura metálica y con puente ajustable están más despegadas de la cara, de modo que circula mejor el aire y se empañan menos”, cuenta Armada.

Con las gafas de pasta, explica el especialista, ocurre lo contrario: “Son las que más se adaptan al contorno de la cara, por lo que el aire que expulsamos queda atrapado y tienden a empañarse más, sobre todo en el tercio interior, más cercano a la nariz”, explica.

Otros trucos para evitar el empañamiento

En el empañamiento de las gafas, además de los factores ya explicados como el tipo de montura y los filtros protectores que tengan las lentes, hay otro factor en juego: la temperatura. “Si entramos a un sitio en el que haga mucho calor, por ejemplo, el vapor de agua se condensará en las gafas empañándolas”. Seguro que te ha pasado sin necesidad de llevar mascarilla en otra situación que hoy en día nos parece muy lejana: entrando a un bar. Para evitarlo, Jesús Burón, conocido por su canal de vídeo El Óptico de YouTube, recomendaba en Cadena SER calentar un poco las lentes antes de ponérnoslas.

Como el empañamiento se produce debido a que el aire de nuestros pulmones asciende por la cara y acaba condensándose en las gafas, otra solución es evitar que el aire llegue hasta ellas. Puede hacerse doblando un poco la parte superior de la máscara, poniendo un poco de esparadrapo sobre la máscara y la nariz para sellarla, o ambas. Este método también se ha popularizado a través de la cuenta de Twitter @somosmedicina:

Arturo Armada nos ofrece otro truco rápido y efectivo por si todo falla y las gafas se nos han empañado, abanicarlas. “Si nos damos aire con la mano, un folio, una carpeta o lo que tengamos a mano, las gafas se desempañarán en un santiamén, y sin necesidad de tocarnos las gafas ni la cara”, cuenta. Esto además es importante porque las autoridades recomiendan no tocarse la cara y, como sabes si llevas gafas, las tocamos bastante: bien para subírtelas si se caen o bien para quitar el vaho. Ya sabes: si no te funciona el truco del jabón, sal a hacer la compra con unas cuantas bolsas de tela… y algo para abanicarte.

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