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Uno de los etarras que secuestraron a Ortega Lara sale de prisión tras 23 años de pena

José Luis Erostegi, segundo por la izquierda, a su salida de prisión.José Luis Erostegi, segundo por la izquierda, a su salida de prisión./ ETXERAT (Europa Press)

El etarra José Luis Erostegui Bidaguren, sobre el que pesan el secuestro del funcionario de prisiones José Ortega Lara durante 532 días además del asesinato de varios guardias civiles, salió este domingo de la cárcel de Herrera de la Mancha (Ciudad Real) tras pasar 23 años en prisión. Este etarra es el último de los miembros del comando que perpetró el secuestro que recupera la libertad. Jesús María Uribecheverria Bolinaga falleció en 2015 tras abandonar la penitenciaría tres años antes por padecer una grave enfermedad; José Miguel Gaztelu Ochandorena cumplió su pena en agosto de 2017; y Javier Ugarte Villar, en julio de 2019. Ugarte fue recibido entre vítores en Oñati (Gipuzoa), cuyo Ayuntamiento gobernado por EH Bildu alabó su retorno. Erostegui no ha expresado nunca arrepentimiento por los crímenes cometidos en nombre de ETA y ha cumplido su castigo íntegro en primer grado.

Todos los miembros del comando fueron condenados a 32 años tras su detención el 30 de junio de 1997 en una operación ejecutada por la Guardia Civil. En ella se rescató de su cautiverio a Ortega Lara, que llevaba recluido en un zulo más de un año. La exigencia de la banda para soltarlo era que el Gobierno acercara a los presos etarras a las penitenciarías vascas. Este comando, conocido como Bellotxa también pasó por la justicia por el secuestro de Julio Iglesias Zamora, un empresario vasco, y recibieron una condena de 14 años de cárcel. El terrorista ha abandonado el penal manchego acompañado de varios familiares y con sus pertenencias a primera hora de la mañana de este domingo.

El amplio historial delictivo de Erostegui también incluye una condena de 17 años dictada por la Audiencia Nacional por asesinar a Antonio Ramos Ramírez, cabo primero de la Guardia Civil, el 8 de junio de 1986 en la localidad gipuzkoana de Mondragón. Asimismo, tanto a él como Uribetxeberria como Gaztelu se les impusieron penas que suman 145 años de prisión para cada uno de ellos por un atentado que mató a dos agentes del Instituto Armado e hirió a otros 12. El ataque se produjo mediante una bomba activada a distancia contra una patrulla el 14 de julio de 1987 en Oñati (Gipuzkoa). La explosión destrozó uno de los vehículos y fallecieron Antonio López Martínez Colmenero y Pedro Galnares.

El etarra también asesinó a tiros al guardia civil Mario Leal Baquero el 5 de diciembre de 1985. Fue condenado a 33 años de cárcel por este crimen cometido en el aparcamiento de la estación de trenes de Mondragón. Lo hizo junto a miembros del comando Txantxangorri.

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