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Una subasta virtual de 36 novillos de pura raza esquiva el confinamiento

Salen a subasta 36 novillos “de gran pureza”, lo mejorcito que se ha criado en explotaciones ganaderas especializadas en mejora genética. En condiciones normales, el pequeño municipio rural de Aia, en Gipuzkoa, hubiese reunido este pasado domingo a más de un centenar de ganaderos pujando in situ por estos animales. Pero las restricciones que impone el confinamiento por la pandemia del coronavirus lo hizo imposible. “Nos lanzamos a hacer la subasta vía telemática, y la verdad es que ha resultado una experiencia muy buena”, asegura Koldo Bilbao, coordinador de Ehahe (Asociación de Criadores de Ganado Vacuno de Carne de Euskadi, en sus siglas en euskera). Se acreditaron un total de 109 ganaderos, casi tantos como en otras ocasiones, y se adjudicaron todos los sementales excepto seis.

Esta es la primera subasta que se realiza de manera online en el País Vasco, aunque antes ya se ha celebrado otra de sementales de las razas berrenda en negro y en colorado, que estaba prevista en Colmenar Viejo (Madrid) el pasado 14 de marzo y que finalmente tuvo que hacerse de modo virtual y resultó “todo un éxito”, según informa la Agrupación de Asociaciones de Criadores de Ganado Vacuno (Anabe). “El campo no para y tenemos que dar salida ahora a los sementales porque es una buena época para la cubrición”, comenta Koldo Bilbao.

El catálogo de la subasta recogía una pléyade de animales de buen porte, mejor apariencia y un pedigrí selecto, amén de haber recibido un “excelente cuidado” en el Centro de Testaje de Aia, organizador de la subasta. “Todos los novillos que presentamos han sido analizados, calificados y seleccionados por nuestros técnicos tras haberlos escogido previamente en sus granjas de origen”, explica Bilbao. “La alta calidad, tanto genética como sanitaria, de los animales está plenamente garantizada”, añade.

En el lote subastado salía Orko, “un novillo completo” de la raza limusina, con “una proporción exacta de músculo y esqueleto, con una pelvis muy abierta y ben posicionada”, según lo describía su propietario, el alavés Victoriano Meabe. También Oker, un reproductor joven, cuya criadora, Herminia Roque, también alavesa, lo definía como “el novillo limusina con el que todos soñamos, con mucha carne en el dorso y una nalga que impresiona por su tamaño y longitud”.

En el escaparate virtual se ofrecían 27 novillos limusina, tres de la raza pirenaica, otras tres de blonda y dos de la familia charolesa. Un poco más de un centenar de aspirantes se dieron de alta en la subasta, procedentes la mayoría del País Vasco y de Navarra, aunque también participaron ganaderos de Soria, Zamora, Salamanca, Burgos, Ávila, Cuenca o Toledo. “Por primera vez”, apunta Bilbao, “se apuntó uno de Huelva”. Posiblemente, apostilla, este criador no hubiese intervenido de haberse celebrado con el público presente al encontrarse a unos mil kilómetros de distancia. El precio más alto pagado por uno de los novillos se elevó a los 3.700 euros (su precio de salida era de 2.200 euros), por debajo por ejemplo de los 6.700 euros en los que fue adjudicado un ejemplar en la anterior subasta.

“Ha sido un éxito; no se ha producido ninguna incidencia. Para ser la primera experiencia, estamos muy satisfechos”, asegura el coordinador. Destaca el “prestigio” que ha ido adquiriendo con el tiempo el Centro de Testaje de Aia, creado en 1995 con la ayuda de la Diputación de Gipuzkoa, cuya misión es ofrecer a las explotaciones de vacuno de carne “animales de alta calidad genética y sanitaria”. “Nos avala una trayectoria en la que hemos testado 125 lotes de novillos (91 de limusina y 38 de blonda), hasta un total de 1.719 sementales de más de 60 ganaderías inscritas en el programa de mejora de raza”, dice Bilbao.

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