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Una librera en bicicleta

La bicicleta es una bicicleta holandesa negra de un solo freno que no atraviesa su mejor momento. Entre otros males, las luces no funcionan. Pero poco importa porque ya no sale de noche. Hubo una época en que sí lo hacía. Acompañaba a su dueña a los bares. La esperaba en la puerta, a veces más de la cuenta porque a ella le costaba acordarse de dónde la había dejado. Ahora no acostumbra a alejarse demasiado del número 2 de Boppstraße, donde se encuentra el semisótano en el que la editora Ana S. Pareja (Castellón, 1979), exponente de la edición independiente en español, que publicó en la minúscu­la Melusina la famosa Teoría King Kong, de Virginie Despentes, en 2007 —un año después de que lo hiciera en su país, Francia—, montó hace siete años una librería. Su intención era la de convertirse en una pequeña Shakespeare and Company de lo hispano en la capital alemana, Berlín.

Como en la mítica librería parisiense en lengua inglesa que dirigió Sylvia Beach y en la que incluso había camas para los escritores anglosajones que pasaban temporadas en París, en Bartleby & Co. —ese es su nombre— se da cobijo a escritores en español —Samanta Schweblin es una de sus más ilustres clientas—, pero no solo a escritores. Se acoge a cualquiera que ame los libros, que hable o lea en español, o que acabe de llegar a la ciudad y se sienta perdido. Ana no es Sylvia Beach, pero ¿acaso Sylvia Beach se recorría París en bicicleta en mitad de una pandemia mundial repartiendo los libros que le compraban online sus clientes porque las puertas de su librería estaban cerradas?

“La mayor parte de envíos seguimos haciéndolos por correo, aunque cuando los clientes viven cerca, no me cuesta nada acercárselos”, nos dice por teléfono. En Alemania, explica, el confinamiento es más laxo que en España, donde las librerías “sí que han tenido que parar al 100%”. “Lo de aquí es un juego de niños comparado con lo de España. Aquí mucha gente sale, trabaja, hace de todo. No existe la noción de peligrosidad que existe en España. Los niños juegan en las plazas y la gente hace colas en las heladerías”, responde la editora que durante años compaginó su trabajo en la librería con la codirección de Alpha Decay, el sello que abrió la puerta en España a la edición independiente de calidad.

Ana S. Pareja entrega un paquete de libros a domicilio.Ana S. Pareja entrega un paquete de libros a domicilio. P. SEVILLA CIORDIA

Su olfato exquisitamente punk logró cazar clásicos del realismo sucio fantasmagórico como Los vivos y los muertos, de Joy Williams; ensayos que eran a la vez autoficciones retorcidamente divertidas como Amo a Dick, de Chris Kraus, y a pioneros de la alt lit (la alta literatura milenial) como Tao Lin.

“Me costó verme haciendo una sola cosa, pero ya hace tres años que solo me dedico a esto”, dice Ana S. Pareja. La librería, por cierto, como la Shakespeare and Company original, tiene un servicio de préstamo, y hasta sirve vermuts para los nostálgicos. En el futuro a medio plazo, ella ve clubes de lectura en el parque de Hasenheide, “todos sentados sobre la hierba, guardando la distancia correspondiente”, y, quién sabe, quizá también una vuelta a la edición. Porque puede que el mundo se haya detenido, pero ella no piensa hacerlo. 

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