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Un sinsentido

Vivo en una aldea del oriente de Asturias, rodeada de verde y de montañas, así que soy afortunada. Desde que comenzó el aislamiento observo que no se permite a los vecinos de estos concejos alejarse más de 500 metros de su domicilio para poder segar los prados. Las protestas se quedan limitadas a la pareja de la Guardia Civil que amonesta (¡o multa!), y nadie parece tomar medidas para poder limpiar los prados, justo ahora que estamos en plena primavera. Con la lluvia y un día de sol crece la maleza, las zarzas, los helechos, así que los prados se van echando a perder. Tengo entendido que hay que estar dado de alta como jardinero autónomo para poder salir con una desbrozadora a cualquier prado de parientes o amigos que necesiten una mano… en este estado de aislamiento. Nunca he visto segadores trabajando tan juntos como para contagiarse de algo. Y esto en la región que se publicita como “paraíso natural” hasta que la maleza no deje ver el bosque, supongo.

Luz Rodríguez. Asturias

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