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Un respiro

La otra noche fui a dar un paseo al perro y me di cuenta de que, a pesar de vivir en la ciudad, el ambiente traía un frescor a primavera. Después miré al cielo y aprecié que las estrellas se veían claramente. Además, una de ellas destacaba sobre las demás con un brillo muy potente; consulté mi móvil y me di cuenta de que no era una estrella, sino Venus. Me pregunto si habría sido capaz de verlo o de siquiera poder oler las plantas de los jardines adyacentes a mi avenida en caso de no haber llegado el coronavirus. Lo más probable es que en condiciones normales me hubiera encontrado con el habitual olor y ambiente de la polución.

Raúl Ágreda García. Alcorcón (Madrid)

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