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Turismo y ciencia

Cuando una explotación agrícola se dedica al cultivo de una única variedad de planta puede ocurrir que una plaga arruine la cosecha y, por tanto, la temporada, cuando no la vida del propietario. En España, en las dos décadas que llevamos de siglo, se ha impulsado el turismo como casi la única actividad económica, mientras se han relegado al abandono más absoluto otras actividades como la ciencia o la investigación. Así, muchos jóvenes con una formación y una capacidad extraordinarias se han visto en la tesitura de marcharse fuera de España o quedarse teniendo que recurrir a empleos precarios y temporales en la hostelería. Empleos de los que, por cierto, han presumido los políticos cortoplacistas que no veían más allá de las cifras de ocupación hotelera o del récord de turistas de la última campaña. ¿Qué no darían ahora por tener una actividad económica más diversificada para compensar la catástrofe del turismo? ¿Se darán cuenta de que hay que mirar a un plazo más largo? ¿Se darán cuenta del valor de la ciencia y de la investigación? Yo temo conocer la respuesta, y, si no, al tiempo.

Sebastián Fernández Izquierdo. Petrer (Alicante)

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