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Trump pagó 750 dólares en impuestos en los años 2016 y 2017, según ‘The New York Times’

El presidente de EE UU, Donald Trump, en un mitin en Virginia el pasado viernes.
El presidente de EE UU, Donald Trump, en un mitin en Virginia el pasado viernes.TOM BRENNER / Reuters

Donald Trump no pagó impuestos federales sobre ingresos en 10 de los últimos 15 años, solo tuvo que desembolsar 750 dólares en 2016, el año que fue elegido para la presidencia de Estados Unidos, en 2016, y la misma cantidad durante su primer año de mandato, según la información exclusiva publicada este domingo por The New York Times. El republicano, el único presidente estadounidense de la historia reciente en no hacer pública su información fiscal, atraviesa una situación financiera complicada y afronta el vencimiento de millones de dólares en deuda, según el Times, que asegura haber tenido acceso a dos décadas de declaraciones tanto de Trump como de sus centenares de empresas. No disponen de la información personal de 2018 y 2019.

Alan Garten, abogado de la Trump Organization, el conglomerado empresarial del neoyorquino, declaró al rotativo que que “la mayoría, si no todos los hechos parecen imprecisos” y aseguró en un comunicado: “Durante la pasada década, el presidente Trump ha pagado decenas de millones de dólares en impuestos personales desde que anunció su candidatura en 2015”. Aun así, el Times apunta que el asesor mezcla impuestos sobre las rentas con otros impuestos federales y hace un uso torticero del concepto crédito fiscal.

La información supone material explisivo a apenas una semanas de las elecciones presidenciales y tan solo dos días antes del primer debate cara a cara con su rival demócrata, Joe Biden. La noticia se publica, además, al díaa siguiente de que Trump diera el pistioletazo de salida para una crucial batalla por el Tribunal Supremo, con el nominación de la juez conservadpra Amy Comney Barrett en sustitución de la magistrada recién fallecida Ruth Bader Ginsburg.

Las declaraciones fiscales de Trump, celosamente protegidas porn el interesado, eran uno de los documentos más codiciados por el periodismo estadounidense, así como los fiscales y los políticos demócratas, al menos desde que el empresario llegó a la Casa Blanca hace casi cuatro años. En una conferencia de presna en la Casa Blanca, el presidente ha despeciado la exclusiva, calificándola de “informaciones falsas, totalmente inventadas”. “He pagado mucho, y también he pagado muchos impuestos sobre la renta a nivel del Estado, el Estado de Nueva York cobra muchos impuestos”, agregó. De hecho, el pasado noviembre salió a la luz de que Trump, un neoyorquino natal, había trasladado su residencia fiscal desde la Trump Tower en la Quinta Avenida de Manhattan al club Mar-a-Lago en Palm Beach.

Trump, un empresario inmobiliario de Manhattan, siempre se ha jactado, por una parte, de ser muy bueno en los negocios y, por otra, de ser lo bastante hábil como para pagar pocos impuestos, pero al mismo tiempo ha tratado de ocultar toda esa información, que tradicionalmente los candidatos presidenciales hacen pública. La Fiscalía del Distrito de Manhattan llevaba tiempo reclamando esa información, al igual de los demócratas en el Congreso, y el asunto acabó en el Tribunal Supremo, que en julio tomó una decisión y le dio una de cal y otra de arena.

La máxima instancia judicial estableció que Trump no puede bloquear la información financiera y fiscal que le reclama la Fiscalía, aunque devolvió a los tribunales inferiores la demanda del Congreso. Ambas demandas estaban relacionadas con la investigación por los pagos opacos que Trump realizó ante de las elecciones de 2016 para silenciar dos supuestas relaciones sexuales extramatrimoniales. La semana pasada trascendió, también en una información avanzada por The New York Times, que la misma oficina del fiscal general de Manhattan había encontrado ya base suficiente para investigar al presidente y a sus negocios por fraude fiscal.

Una de las bazas que jugó Trump en su carrera a la presidencia era la de presentarse al mundo como un empresario de éxito, un emprendedor hecho a sí mismo, que si había conseguido construir un imperio lograría también sacar lo mejor de un país como Estados Unidos. Algunos análisis hecho en su día ya desmitificaron este retrato, pues llegó al negocio de la mano de su padre, ya un constructor millonario, y su patrimonio tampoco se multiplicó por encima de lo que lo había hecho el propio mercado con el paso de los años.

Ahora, en el arsenal de datos recién hechos públicos, aparece un Trump con una mala racha en los negocios, pero con mucha mejor fortuna como shoewman televisivo, a juzgar por los emolumentos que obtuvo como presentador de The Apprentice (El aprendiz) el famoso programa de telerrealidad en el que el hoy presidente, en el papel de gurú de los negocios, examinaba los proyectos de aspirantes a empresarios. Tanto ese programa como los contratos y licencias relacionadas le han reportado 427 millones de dólares que invirtió en campos de golf.

Por otra parte, en los próximos cuatro años vencerán más de 300 millones de dólares en préstamos, de los que el propio Trump es personalmente responsable.

El periódico detalla que toda la información publicada este domingo ha sido obtenido a través de fuentes con acceso legal a la misma y que ha podido comprobar la veracidad de partes de ella al compararla con algunos documentos sueltos que sí habían salido a la luz en los últimos años. Por ejemplo, en octubre de 2016, a poco de las elecciones, el Times publicó que en 1995 Trump declaró pérdidas por 916 millones de dólares por la ruina de sus casinos en Atlantic City y otros negocios fallidos, lo que le supuso unadeducción impositiva de hasta 50 millones de dólares de ingresos al año “que le podría haber permitido evitar legalmente pagar cualquier impuesto sobre la renta federal durante los siguientes 18 años”.

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