Internacional

Trump asegura que China hará “lo que sea” para evitar su reelección como presidente de EE UU

Grafiti del Parque del Muro, en Berlín, donde se ve a los presidentes de China y EE UU, Xi Jinping y Donald Trump, con una máscara sanitaria.Grafiti del Parque del Muro, en Berlín, donde se ve a los presidentes de China y EE UU, Xi Jinping y Donald Trump, con una máscara sanitaria.Ángela Hampl

El presidente Donald Trump está convencido de que la gestión de la crisis sanitaria por parte de China es una prueba de que Pekín “hará lo que puede” para hacerle perder la reelección en noviembre. En una entrevista en el Despacho Oval difundida la pasada madrugada por la agencia Reuters, Trump afirma que está analizando varias opciones para responder ante China. “Puedo hacer muchas cosas”, ha asegurado.

El Gobierno chino ha respondido este jueves que no tiene ningún interés en influir en las elecciones norteamericanas. “Son un asunto interno, no tenemos ningún interés de interferir en el proceso”, ha dicho un portavoz del ministro de Exteriores durante su conferencia diaria con la prensa. “Esperamos que la población estadounidense no arrastre a China a sus debates políticos electorales”.

Trump lleva semanas culpando a China de la pandemia que ya ha matado al menos a 60.000 personas en Estados Unidos, y que ha llevado a la economía a su mayor crisis desde los años treinta, algo que perjudica al mandatario norteamericano de cara a las elecciones de noviembre, en las que se enfrentará al demócrata Joe Biden.

Trump, criticado en numerosas ocasiones por no haber tomado medidas para preparar al país ante la expansión del coronavirus, ha insistido en la entrevista en que China debería haber sido más activa a la hora de compartir con el mundo lo que sabía de la enfermedad. Preguntado sobre qué tipo de represalias se podrían tomar (como volver a subir los aranceles o cancelar el pago de la deuda norteamericana en manos de Pekín), el republicano no precisó: “Hay tantas cosas que puedo hacer. Estamos analizando qué ha pasado”.

La gestión de la pandemia se ha convertido en un nuevo campo de batalla entre las dos naciones, donde las acusaciones mutuas del origen del virus y la falta de transparencia sobre la crisis sanitaria acabó llegando a la pasada reunión de marzo de las siete principales potencias económicas mundiales, el G-7. Allí, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, aseguró que el Partido Comunista Chino estaba llevando acabo una “campaña intencionada de desinformación” y que había “ocultado datos” para prevenir una nueva epidemia.

Previamente, el miembro del Buró Político del Partido Comunista encargado de los asuntos internacionales, Yang Jiechi, había criticado a Washington por pretender desvirtuar los esfuerzos de China en la lucha contra el coronavirus. “Los políticos estadounidenses tratan constantemente de minimizar los esfuerzos de China” afirmó Yang.

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