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Tres grandes novelas negras para la vuelta de las librerías

Las librerías vuelven a abrir y lo hacen con tantas dificultades como ilusión y paciencia. A mí me gustan las de libreros de verdad, con criterio, prescriptores y grandes lectores. Pero con las condiciones actuales no pueden hacer su trabajo y hay que ir con las tareas hechas. Por eso propongo tres grandes novelas en todos los sentidos, tres novelas que llevan tiempo en las librerías pero cuya calidad les hará perdurar. Búsquenlas. Las tres tienen autores más que sólidos detrás; las tres pasan de 600 páginas; las tres son ambiciosas y consiguen su objetivo; las tres son de lo mejor de la ficción criminal que van a encontrar cuando vayan a su librería.

Cualquier otro día, Dennis Lehane (Salamandra, traducción de Enrique de Hériz). Elegir una novela entre todas las escritas por el gran Lehane siempre es complicado. Quitemos las de Kenzie y Gennaro (muy fan, pero no es lo que buscamos hoy) y apostemos por esta. ¿Por qué? Porque es un libro en el que Lehane se la juega, se sale de su zona de confort, amplía miras y da en el clavo. Porque es la primera de la serie de Joe Coughlin y quien empieza a compartir páginas con este irlandés llega inevitablemente a la crepuscular El mundo desaparecido en un camino cargado de literatura de verdad. Porque mezcla con habilidad lo histórico y lo criminal anticipando una tendencia tan en boga hoy. Porque, en tiempos de pandemia, habla de la peste de 1918 no a través de párrafos wikipédicos sino introduciendo en el contexto de la historia un factor aterrador. Porque hace lo mismo, por ejemplo, con el anarquismo, tan en boga en el mundo posterior a la I Guerra Mundial. Y porque está traducida por el gran Enrique de Hériz, al que ya echamos de menos. No creo que haga falta más.

El secreto del Olmo, Tana French (ADN, traducción de Julia Osuna). El otro día escuchaba de nuevo la entrevista que The New York Times Book Review le hacía a la crack indiscutible de la ficción criminal actual y me sorprendía descubriendo nuevas claves de un libro inquietante que meses después de su lectura no ha dejado de crecer en mi cabeza. French se aparta aquí de las historias del departamento de Homicidios de Dublín, que ha dado episodios gloriosos como Intrusión o Faithfull place, para ponernos ante un misterio que en cierto modo tiene un corte convencional -qué hace eso, mejor no destripar nada, en ese olmo- y que usa, además, un narrador poco fiable, otro recurso clásico, Pero French retuerce este planteamiento y estos elementos para ofrecer un suspense psicológico, policial con ciertos elementos de procedimental- uno en el que los policías son presencias casi molestas- y un drama familiar, todo junto en una novela en la que si ningún giro o salto espectacular la autora es capaz de tenerlos pegados durante más de 600 páginas y cuestionarnos como el pobre protagonista cuál es, también, nuestra percepción de la realidad

La frontera, Don Winslow (Harper Collins, traducción de Victoria Horrillo). Una trilogía que empieza con El poder del perro es muy difícil que acabe en alto. Y, sin embargo, después de la notable El cártel, Don Winslow firma en La frontera su obra más ambiciosa, un retrato totalizador del mundo del narco, de los que trafican y de los que luchan contra el tráfico y, también, de los que están entremedias y de los que están en un lado o en otro dependiendo del momento y de la necesidad. Una historia en la que el héroe a veces, el antihéroe otras y el hombre imperfecto siempre que es Art Keller se completa con uno de los grandes personajes de la ficción contemporánea. Hay acción, odio, corrupción, conspiración, amor y mucho entretenimiento en esta gran novela sobre uno de los grandes temas de la historia criminal, tratado desde la perspectiva y en el escenario más apasionantes que puede haber.

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