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Trece salsas con tomate envasadas tan buenas como la casera

El tomate sólo nos ha dado alegrías: bendito momento en el que alguien decidió acercarse a aquel fruto rojo y darle el primer bocado de la historia. Desde entonces esta fruta lleva cientos de años regalándonos multitud de posibilidades gastronómicas, pues su consumo abarca desde comerlo crudo con un poco de aceite de oliva, a las salsas que lo utilizan como base. Estas últimas, como parte esencial de platos tan populares como la pasta o el arroz a la cubana, han sufrido un proceso de industrialización que ha hecho posible que en el súper haya chiquicientasmil variedades y marcas diferentes. Pero ¿qué distingue a una buena salsa de tomate de otra que no lo es?

“Las salsas de mayor calidad deben tener como base dados de tomate. Está menos tratado que el concentrado de tomate, y eso se traduce en mejor sabor y textura en el resultado final”, explica Rafael Vázquez, responsable de producción de Conesa, empresa líder a nivel europeo en volumen de transformación de esta fruta. Otro indicativo de un buen producto es “que no predomine el sabor dulzón”, como expresa la gastrónoma Inés Butrón. Además ella dice tener un truco infalible: “La prueba en el babero no falla. Si se va en la lavadora, es más natural. Si no se quita ni para Dios, es una salsa de tomate más artificial, de guardería”.

Por si un día te cerca con sus garras la vagancia y quieres tirar de tomate envasado, aquí te proponemos los 13 productos que recomiendan nuestros expertos de la prestigiosa Universidad de Orlando. Esto último no es cierto, de hecho de Orlando solo puedo decir que hay tomate frito y gente mayor que se gana la vida vestida de Pluto o Vaiana, pero es verdad que nuestras fuentes consultadas saben muchísimo de tomate.

TOMATE CRUDO O CONCENTRADO

Pelato San Marzano de Afeltra

Francesco Maggi es el propietario de la tienda gourmet italiana Casabase, situada en Madrid. La primera recomendación tomatera de este milanés afincado en España es un pelato de la marca Afeltra: “Es un tomate crudo San Marzano, típico de la zona de Nápoles y que cuenta con su propia Denominación de Origen Protegida. Es muy carnoso, tiene más pulpa que un pelato normal, y un sabor más intenso gracias al clima donde crece la fruta”. Según aconseja Francesco, este producto viene genial “para preparar una salsa de tomate frito en casa o como base para las pizzas”. Precio: en la tienda online de Casabase venden las latas de 400 g a 3,50€.

Pulpa de tomate de La Torrente

“No sé si harán el mejor tomate envasado de Italia, pero esta marca de la Campania, región del sur de Italia famosa por este producto, nunca me ha fallado cuando he cocinado con ella. Se vende en versión triturada –finissima– o en daditos –dadini–, pero siempre natural –sin freír–, y su intensidad de sabor rara vez la encuentras en sus primas españolas”, comenta el ayatolá comidister Mikel López Iturriaga. Pero ahí no acaba el despliegue organoléptico de la empresa italiana La Torrente: “La pasatta con albahaca y los tomates enteros enlatados de esta marca, especialmente los pequeños pomodorini, también son un espectáculo, y brillan en salsas, guisos o cualquier cosa que te inventes con ellos”, afirma Mikel mientras compra el 47% de las acciones de la compañía. Precio: puedes comprar por 0,89€ una lata de 400 g de pulpa, y por 0,95€ los pomodorini en el mismo formato, en tiendas físicas como Il Mercatino o en webs como Casa Italia.

Pelati de Paolo Petrilli

La Castafiore es una tienda de productos italianos ubicada en el Eixample barcelonés. Su dueña desde 1982, Carme Prat, conoce los derivados del tomate de Italia como si hubiera nacido a orillas del Po, y por ello recomienda el pelati de Paolo Petrilli: “Es un tomate crudo ecológico de una pequeña producción. Solo añaden una hoja de albahaca: ni sal ni aceite ni vinagres, solo la fruta roja. Es ideal para cocinar grandes platos, y, aunque su precio no es muy económico, tiene su público”. Precio: 12,95€ un frasco de cristal de 1062 ml en La Castafiore.

Triple concentrado de Mutti

Mutti es una empresa de Parma (Italia) especializada en todo lo relativo al tomate. Entre los fieles que adoran alguno de sus productos está nuestra comidister Mònica Escudero, quien defiende las virtudes de su triple concentrado: “Un chute de sabor de textura espesa y muchísimas aplicaciones culinarias que lo convierten en un ingrediente básico en cualquier despensa y nevera italiana. Como su nombre indica es tomate al que, por evaporación, se le ha eliminado parte del agua, convirtiéndolo en una explosión de umami a la vez que dulce”.

Este bote con forma de pasta de dientes resulta más potente que su variante doble concentrado, pero igualmente ofrece muchos posibles usos en la cocina. “Se puede utilizar en sopas, estofados, salsas y cualquier preparación que se beneficie de su profundo sabor. También para pintar la base de una pizza o para macerar una pechuga de pollo –o algo de pescado azul– antes de pasarla por la plancha”, aconseja Mònica a la vez que niega que su reciente empadronamiento en Parma tenga algo que ver con esto. Precio: disponible en tiendas de alimentación italiana en formato de 185 g por unos dos euros.

Tomate triturado de De Nuestra Tierra

Pero no solo es Mutti quien ocupa el corazoncito tomatero de Mònica Escudero: también hay hueco para el tomate triturado de De Nuestra Tierra, una línea de productos de Carrefour. Está elaborado y envasado en Lodosa, un pequeño pueblo de Navarra, por la empresa Conservas Pedro Luis. “Tiene todo lo que le puedes pedir a una conserva de tomate natural. Es dulce porque usan tomates frescos de la huerta navarra, recogidos en su punto óptimo de madurez, tiene una textura de lo más agradable –que no es aguachirri, vamos, podría funcionar como un sustituto dignísimo de la passata– y su sabor es una pasada”, describe Escudero, que ha introducido de manera brillante passata y pasada en la misma oración. Precio: 1,35€ en Carrefour un bote de 660 g.

TOMATE FRITO

Tomate sofrito de Ferrer

La divulgadora gastronómica y profesora del Culinary Institute de Barcelona Inés Butrón deja claras sus prioridades: “Vaya por delante que yo siempre prefiero una buena fritá de tomate hecha a la manera gaditana. Ahora bien, si tengo que elegir alguno industrial, creo que el de Ferrer es de los mejores”, apunta esta catalana de ascendencia chiclanera. Para ella, el tomate frito que elabora esta empresa nacida hace 56 años en Sant Llorenç de Morunys (Lleida) “es el más parecido a un sofrito lento”, pero aclara que le da su “toque final”. Precio: se encuentra fácilmente por entre 1,40-1,70€ en cualquier supermercado. Se vende en frascos de cristal de 300 g.

Tomate frito de HIDA

HIDA es una de las marcas de conservas de tomate más comunes en los supermercados españoles. Aunque la calidad final de su producto ha hecho que su consumo no se reduzca solo a las familias, y muchos restaurantes de alto nivel lo incorporan en alguna de sus elaboraciones. Da fe de ello el chef Domingo Serrano, del restaurante Antonio de Zahara de los Atunes (Cádiz): “Nosotros utilizamos el tomate frito de HIDA para el solomillo de atún. Es un tomate más natural y concentrado, no es el típico industrial que viene ya muy licuado, como puede ser el de Orlando, por ejemplo. Parece más casero, como el que sueles hacer en casa”. He probado ese solomillo de atún en tomate y estoy en condiciones de afirmar que está para comerse una levantá de almadraba entera. Precio: se encuentra en cualquier súper, y una lata de 400 g se puede comprar por menos de un euro y medio.

Tomate frito Kikí

Desde La Castafiore, Carme Prat solo tiene buenas palabras para los productos de Kikí: “Es una empresa de Valencia que elabora salsas de tomate y tomate frito increíblemente buenas y con ingredientes de alta calidad”. Tras 38 años al frente de una tienda gourmet –que digo yo que es tiempo de sobra para haber probado tropecientosmil derivados del tomate–, Carme asegura que este es su preferido, y añade: “Nuestros clientes nos comentan que es mucho mejor que el que ellos cocinan, y quien lo ha probado siempre ha repetido”. Precio: el frasco de cristal de 300 g sale a 1,21€ en la tienda online de la marca.

Tomate frito de Tierra Palaciega

Nuestra Mònica Escudero vuelve a la carga recomendando una conserva fabricada por la empresa andaluza Tierra Palaciega. Para la coordinadora comidister, “todos sus productos son una auténtica chaladura”, pero concreta que su tomate frito “es capaz de ponerte los ojos para atrás desde la primera cucharada” (al final va a resultar que la niña del exorcista era de Sevilla). Según recoge la compañía en su página, para sus elaboraciones solo utilizan las frutas en su punto óptimo de maduración y producidas bajo la Marca Nacional Colectiva Tomates de Los Palacios. Precio: un bote de cristal de 365 g cuesta 4,95€ en su web.

Salsa de tomate El Navarrico

Si le preguntan por uno de sus tomates fritos preferidos al gurú comidista Mikel López Iturriaga, tiene claro que debe mencionar el que fabrica El Navarrico: “Esta empresa navarra, una de las pocas conserveras familiares que quedan en San Adrián, no sólo embota excelentes espárragos, pimientos del piquillo o alcachofas: su salsa de tomate a la española –es decir, frito– está muy por encima de la media, y cumple con notable como sustituto de urgencia de una casera. Personalmente, agradezco que sea algo menos dulzona que la mayoría de sus competidoras”, asevera sin un mínimo ápice de duda en sus palabras. Solo añade algunas más: “La versión ecológica, que se vende bajo la marca Monjardín, está igual de bien”. Precio: en la web de la compañía cuesta 2,09€ un frasco de 350 ml.

SALSAS CON BASE DE TOMATE

Salsa Il Cortile de Bonverre

Diego Rossi es un reputado chef italiano dueño del restaurante Trippa, situado en Milán. La salsa que ha ideado para la marca Bonverre –que ha sacado una línea de productos con las propuestas de cocineros famosos– es otra de las sugerencias de Francesco Maggi: “Il Cortile está hecha a base de tomate, casquería de pollo y corazón de vaca. Es una boloñesa de casquería prácticamente”, aclara el encargado de la tienda Casabase. Los fans casqueros tienen aquí un nuevo motivo para su regocijo. Precio: un bote de cristal de 280 g sale a 16€ en Casabase.

Salsa Diablo de KOCH’S

Patricia Brunat es dueña de la empresa Chile Globe y una de las personas que más y mejor conoce el mundo del picante. Su primera apuesta es una salsa húngara “tipo ketchup, con una base de tomate y guindilla de Hungría, y de un nivel de picante medio”. Según Patricia, “es una salsa bastante compleja de sabor, que juega con lo dulce, salado, ácido, amargo y umami”. Recomienda usarla para acompañar tanto carnes como verduras a la plancha, aunque confiesa que “es una de esas que, en cuanto te aficionas a ella, se la quieres poner a todo”. Sí, ha dicho a todo, pero es una forma de hablar, que no es plan de que os volváis locos y acabéis echando picante húngaro a los sobaos pasiegos. Precio: en Paprika Gourmet cuesta 2,50€ y viene en un envase de 250 ml.

Salsa Casera de La Costeña

La segunda recomendación de Patricia Brunat proviene de México: “La salsa Casera de La Costeña tiene como ingrediente principal el tomate, seguido por la cebolla, chiles –serrano y jalapeño–, cilantro y sal. Su nivel de picante es medio-bajo, y su sabor es fresco y fácilmente combinable”. Esta experta en todo cuanto tenga capsaicina, destaca también su textura, pues “imita a una salsa tradicional hecha en molcajete (el mortero de piedra donde originalmente se hacen las salsas en México)”. Asimismo, Patricia cuenta que es ideal para comer con para comer con tacos, quesadillas, huevos, arroz, carne, o nachos. Precio: en Alcampo está el bote de 250 ml a 2,05€, pero también puedes encontrarla en establecimientos de comida mexicana.

¿Conoces algún producto envasado de tomate que merece la pena? Recomiéndalo en los comentarios para ampliar esta lista.

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