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Torra desoye la presión de sus socios para aclarar el calendario electoral

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, arropado por sus consejeros, dirigiéndose este miércoles al hemiciclo
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, arropado por sus consejeros, dirigiéndose este miércoles al hemiciclo

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, se ha sometido este miércoles al tercer debate de política general de su mandato y lo ha utilizado para intentar dejar en evidencia a la oposición, ante las continuas quejas de que solo se ocupa del procés, descuidando el día a día de la gestión. Pese a la presión de ERC, su socio en el Govern, y la CUP para que convoque elecciones antes de su probable inhabilitación por el Tribunal Supremo y así aclare el desenlace de la legislatura, el jefe del Govern no ha dado pistas sobre el asunto y ha optado por poner de nuevo el énfasis en “la represión” que según él sufre el independentismo. Su mandato, ha dicho, está marcado por un Estado “poniendo y quitando presidentes de la Generalitat”.

A diferencia de otras ocasiones, en que Torra aseguraba tener claro cuándo convocaría elecciones y que su decisión ante la posible sentencia en firme de inhabilitación buscaría preservar la dignidad de la presidencia de la Generalitat, esta vez se ha limitado a decir que se dedicará a velar por la vida y trabajo de los catalanes “hasta el último día de la presidencia”. Y ha asegurado que su discurso, una extensa explicación de la labor de los distintos departamentos en el último año, buscaba contraponerse con las formaciones políticas que se apuntan “a la maquinaria de la venganza”.

La intervención de Torra ante el Parlament, que ha durado casi dos horas, ha terminado sin grandes anuncios y sin pistas sobre qué pasará si el Tribunal Supremo no acepta el recurso del presidente contra el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que le condenó por un delito de desobediencia al no acatar la orden de la Junta Electoral Central que le pedía retirar, en periodo electoral, la pancarta de la fachada del Palau a favor de los políticos presos. El president ha dicho que “tiene que ir a Madrid” mañana jueves -aunque su asistencia a la vistilla es voluntaria- a defenderse y ha querido plantear su caso como uno de “defensa del derecho a la libertad de expresión”.

En la intervención, Torra se ha centrado en la gestión del coronavirus y la gestión del Govern, aunque ha obviado temas polémicos, como por ejemplo la puesta en marcha del casino de Hard Rock en Tarragona, para el que la Generalitat tendrá que adelantar el dinero de la compra de los terrenos. Torra ha sacado pecho especialmente por la ley de control de los alquileres abusivos y le ha pedido “al Gobierno más progresista de la historia” que no la recurra ante el Tribunal Constitucional pese a las objeciones expresadas por el Consejo de Garantías Estatutarias.

La Generalitat espera abrir en breve tres nuevas delegaciones en el exterior: Japón, Australia y Senegal, según ha adelantado Torra. Otra de los pocas novedades anunciadas ha sido la intención de promover todos los cambios necesarios para incluir la cultura dentro del bloque de servicios fundamentales y Torra ha invitado a todos los diputados a que ayuden en esa tramitación. De hecho, el jefe del Govern ha incluido este tema dentro del bloque de servicios básicos de su intervención para intentar darle más relevancia.

Torra también ha insistido, como es norma en sus intervenciones, en la idea del déficit fiscal y en el supuesto expolio por parte de la Administración central. Tras sacar pecho por la aprobación de los Presupuestos en abril de este año -“parecían imposibles”, ha dicho en referencia al pacto con los ‘comunes’- ha insistido en la necesidad de una mejor financiación. “Porque necesitamos más recursos. Nuestros recursos, los que generamos los catalanes desaparecen absorbidos en el agujero negro de Madrid”, ha dicho.

“La gestión de esta legislatura no se entiende sin la covid- 19 y tampoco se puede desligar de la voluntad de ser un país libre y de la represión como mar de fondo, tanto bajo el Gobierno de Mariano Rajoy como de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias”, espetó Torra. El president ha querido sacar pecho por la gestión de la pandemia, por ejemplo con la política de cribajes masivos. Aunque ha criticado “la competencia” entre comunidades por los resultados, en varias ocasiones ha querido subrayar que los indicadores de Cataluña son mejores que los de Madrid.

Junts per Catalunya planeó ya en agosto que este debate se celebrara la víspera de la vistilla del Supremo y entre medio de las dos sesiones en un mensaje para realzar la posible condena de Torra. Sin embargo, el president ha planteado su discurso como cualquier debate de política general ignorando en buena parte de su intervención la amenaza que se cierne sobre su cargo. No solo la oposición volverá a reclamar este miércoles desde el atril elecciones. Esquerra y la CUP le presionan para pactar una estrategia y anticiparse al Supremo al no cobijar ninguna duda de que condenará al president.

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