Las noticias

Torra aprovecha la crisis sanitaria para reforzar la campaña independentista

La Generalitat ha redoblado en los últimos días las críticas a las medidas del Gobierno para combatir la crisis del coronavirus y ha aprovechado la situación de emergencia para reforzar la campaña en favor de la independencia. La idea de que la Generalitat está gestionando mucho mejor que el Gobierno español esta crisis sanitaria es el mensaje que transmiten día tras día los consejeros de Quim Torra y por eso anuncian medidas diferenciadas. Al tiempo, destacados dirigentes secesionistas deslizan el mensaje de que una Cataluña independiente se enfrentaría en mejores condiciones a esta pandemia.

El más claro ha sido el presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, quien en un artículo publicado el martes en La Vanguardia aseguraba que el Estado “no es útil” para los catalanes y reivindicaba la independencia como solución a la emergencia sanitaria. “Necesitamos urgentemente un Estado propio”, sostenía Junqueras, al tiempo que acusaba al Gobierno de desplegar una reacción “centralista, nacionalista, militarista, oligopolista y desesperadamente ineficiente”. Las críticas a la gestión de Pedro Sánchez suelen ir acompañadas de anuncios del Govern de iniciativas propias que, con el decreto del estado de alarma vigente, requieren la autorización del Ministerio de Sanidad.

La última se conoció este viernes, cuando se anunció que se está estudiando un plan de desconfinamiento para que los menores de edad puedan salir a la calle en el plazo de diez días acompañados de adultos y extremando las medidas de seguridad. El anuncio contrasta con la petición de mantener el “confinamiento total” que hasta hace cuatro días reclamaba la Generalitat. “¿Cómo podemos explicarles a nuestros hijos que el Gobierno ha decretado que desde el martes salgan a trabajar un millón de catalanes y ellos no?”, se preguntó el consejero de Interior, Miquel Buch, al mismo tiempo que criticaba el “semiconfinamiento que declaró Madrid”, en alusión al relajamiento del estado de alarma que el Gobierno aplica desde el pasado día 13.

“Ha sido un desconfinamiento prematuro”, apuntó la consejera de Salud, Alba Vergés, quien volvió a recordar que la Generalitat ha encargado un plan propio al margen de lo que diga el Ejecutivo central, “porque cada territorio es distinto y la pandemia no afecta por igual y ha seguido ritmos diferentes”. Ese estudio lo dirige el epidemiólogo Oriol Mitjà, que ya redactó otro similar para el Gobierno de Andorra. “En Cataluña solo habrá un plan, que será el que firme y apruebe el Govern”, insistió la consejera de la Presidencia y portavoz del Govern, Meritxell Budó.

Mientras esté en vigor el estado de alarma, que posiblemente se prolongará hasta el 10 de mayo, la autoridad sanitaria es el Ministerio, que puede vetar los acuerdos de las comunidades autónomas. Horas antes de ese anuncio del plan para dejar salir a los niños, la Generalitat empezó a aplicar un nuevo método para contar las víctimas mortales por el virus, con los datos facilitados por las funerarias, al margen del lugar del fallecimiento y si se había realizado el test de detección. La nueva metodología disparó en más de tres mil los fallecidos en Cataluña.

El propio Torra reclamó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que aplique su método y no el que aconseja este organismo y que siguen el Gobierno español y, con variaciones, muchos países europeos. A estas iniciativas se suman a otras decisiones o actuaciones críticas de la Generalitat. Ninguna tan grotesca como el envite verbal contra el Gobierno por entregar 1.714.000 mascarillas a Cataluña, un número que coincide con el año de la Guerra de Sucesión y la pérdida de las instituciones de autogobierno. La cifra se estableció a partir de un cálculo que se aplicó con todas las comunidades, pero Buch advirtió en tono solemne al Gobierno de “que no juegue con la historia de los catalanes”. Carles Puigdemont se sumó a las críticas con un tuit desde Bruselas.

Desde el primer día, el estado de alarma cayó como un jarro de agua fría en el Govern porque recentralizaba las competencias de Sanidad e Interior, pese a que la gestión sigue siendo de la Generalitat y en el caso de las residencias de ancianos se ha demostrado muy ineficaz. Con todo, se calificó de un “155 encubierto”. Luego vinieron las críticas por la presencia del Ejército en Cataluña para acabar reclamando su colaboración, entre otros episodios. El mensaje de la Generalitat es conocido por repetido: “El Gobierno del Estado español”, la expresión que emplea Buch, lo hace casi todo mal, tarde y no deja “herramientas” a la Generalitat para afrontar la crisis. De ahí que en las ruedas de prensa subyace la idea de que una Cataluña independiente no habría sufrido tanto con la crisis.

Debido a las excepcionales circunstancias, EL PAÍS está ofreciendo gratuitamente todos sus contenidos digitales. La información relativa al coronavirus seguirá en abierto mientras persista la gravedad de la crisis.

Decenas de periodistas trabajan sin descanso por llevarte la cobertura más rigurosa y cumplir con su misión de servicio público. Si quieres apoyar nuestro periodismo puedes hacerlo aquí por 1 Euro el primer mes (a partir de junio 10 euros). Suscríbete a los hechos.

Suscríbete

Leave a Reply