Las noticias

Toma, experiencia

Luis Grañena

Estoy pensando mucho en esos sensibles damas y caballeros que se hicieron adictos, en los últimos tiempos, a lo que se ha dado en llamar turismo oscuro, el turismo de tragedias. Ya sabéis: Auschwitz, Sarajevo, el edificio Dakota, Chernóbil, Fukushima, Líbano, partes de Siria, de Irak. Carne de gallina, selfie. Cualquier lugar previamente visitado por el dolor y la destrucción, abierto al mercado turístico de las aves rapaces que convierten la muerte en negocio, y de los narcisistas adinerados que pagan por creer que viven lo de otros (si quisieran de verdad informarse, bastaría con que leyeran…

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