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Todo lo que cuentan los dibujos que los niños pintan estos días

No lo pueden remediar. De vez en cuando, los pequeños de la casa miran por la ventana. Con suerte, si su casa da a la calle, observan el universo que hasta hace poco les pertenecía: el camino del cole, el parque donde jugaban… Ahora su mundo está dentro de su casa y en las pantallas que observan con atención, pero también en los folios sobre los que dibujan. En ellos representan lo que piensan y lo que sienten. “El folio en blanco es el mundo del niño”, explica Ana del Campo, psicóloga del gabinete pedagógico D-Letras, en Madrid.

Durante la cuarentena, esos folios se han llenado de arcoiris, símbolo de la esperanza y la ilusión, conceptos vitales en este tiempo de incertidumbre en el que los menores se preguntan por qué no pueden salir. “Solamente dibujar ya es hacer terapia”, añade Del Campo. La expresión plástica es clave para ellos ahora mismo. “Los dibujos son un lenguaje emocional muy potente. Los niños no disponen de las palabras que tiene un adulto para expresar lo que sienten. Hay que aprovechar cualquier lenguaje conectado a las emociones, como pintar o bailar, para canalizarlas.”, apostilla Anna Forés, pedagoga y profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona (UB).

En comunidad

Mientras dure el tiempo que debemos permanecer en casa, el dibujo puede servir a los pequeños para interpretar el contexto excepcional en el que viven. Debe ir, no obstante, acompañado de una explicación de la situación, para que ellos mismos asuman la importancia de estar en casa. Siempre desde una perspectiva positiva. “Debemos tejer un vocabulario de esperanza, proyectar hacia el futuro”, agrega Forés. Con esa intención han surgido dos movimientos en redes sociales con los hashtags #DesdeMiVentana, en el que los internautas enseñan sus vistas y los arcoiris que han pintado, como muestra el vídeo, y #TodoSaldraBien, con fotos de los usuarios en sus hogares, intentando mantener la alegría, para llenar la Red de esperanza.

Estas iniciativas generan un sentimiento de comunidad en las redes, que debe tener un reflejo en casa. “Es importante que los pequeños se sientan en comunidad. Unirse para salir adelante es un comportamiento muy legítimo, nuestro cerebro es un cerebro social y tiende a crear puentes para sentirse más fuerte”, describe Anna Forés. Porque, ya sea asomados a ventanas y balcones, o desde nuestros móviles y ordenadores, todos estamos juntos en esto, todos #seguimosconectados.

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