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Suspense en Mestalla

En Mestalla, un sarcófago envasado al vacío en la nueva normalidad, decorado como una fiesta desierta de cumpleaños, se dieron de dentelladas los dos murciélagos de la ciudad en el derbi valenciano. No hubo ganador después de un final de locura cuando todo parecía encaminado al 0-0. Firmaron tablas tras un duelo lleno de imprecisiones e igualado en la mediocridad, que se agitó en los minutos finales con dos goles inesperados. Primero Rodrigo pareció sentenciar en el 89, pero un penalti tras la revisión del VAR, que cazó un agarrón de Diakhaby a Vezo, permitió a los visitantes igualar en el minuto 96. Por la trascendencia de los puntos que se deja en el camino en su carrera a trompicones camino de la Champions, perdió el Valencia.

Después de tres meses en el congelador, el partido se reanudó con novedades en ambas aceras de la ciudad. La más llamativa en el once local. Celades recuperaba a Guedes, después de su particular vía crucis con las lesiones este curso, y tenía que decidir si le daba peto de titular dejando fuera a Carlos Soler o a Ferran Torres. El técnico decidió sentar a Ferran Torres, uno de los mejores de la temporada y el futbolista más desequilibrante en un Valencia muy rígido antes del parón, que se había alejado peligrosamente del horizonte de la Champions. Guedes, que, aparentemente, ha vuelto más fuerte tras la pausa impuesta por el coronavirus, se asentó en la izquierda y Carlos Soler volvió a la derecha. El partido del portugués, un par de arrancadas frenadas en falta como es habitual y poco más, fue flojo para lo que se espera de él. La suplencia de Ferran, físicamente perfecto, es interpretable. El niño maravilla mantiene un duro pulso con el club por su renovación durante toda la temporada.

En el eje de la defensa blanquinegra, ante las bajas de Garay y Gabriel, Celades alineó a Hugo Guillamón, campeón de Europa sub-19 junto a Ferran Torres, que tampoco tiene clara su continuidad la próxima temporada. Guillamón, central ambidiestro, elegante y con una salida limpia de balón, mostró madurez y no desentonó. A su lado, un flan toda la temporada, Diakhaby desesperó, otra vez, a su entrenador. Como en una ocasión en la primera mitad en la que envió fuera un pase horizontal muy sencillo de ejecutar, que enojó a un tipo tranquilo como Celades. Luego, al final del partido y con la victoria en el bolsillo, el central francés cometió penalti. El temple de Guillamón y la propulsión a chorro de Gayà fueron lo mejor en un Valencia gris.

Al travesaño

Una pérdida de Parejo en un saque de falta cerca del área provocó una situación de cuatro contra dos frente a la portería de Cillessen que marró Clerc. Acto seguido, Carlos Soler disparó a gol con el interior del pie derecho pero Aitor Fernández desvió al travesaño. Parejo, muy lento e impreciso, y muy lejos de Coquelin, perdió el control del partido pero el Levante se enredaba constantemente en la salida del balón e hinchaba sus estadísticas de errores no forzados. Su defensa adelantada y fallona, en cambio, no se llevó ningún mordisco en la primera mitad. Morales, al que el parón no le ha restado ni un ápice de velocidad, llenaba de inseguridades al dubitativo Diakhaby hasta que Paco López le dio descanso.

La expulsión de Roger por doble amonestación tras una entrada innecesaria sobre Guillamón agotó al conjunto granota, al que derribó Rodrigo cazando al primer palo un centro de Gayà y marcando con la puntita de la bota izquierda en el 89. La apertura a la banda en el gol, como si fuera un mediocentro, la inició el niño Guillamón.

Hasta que un penalti de laboratorio de Diakhaby sobre Vezo, que denunció el VAR, lo transformó Melero cuando se acababa el descuento para sellar un final de locura.

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