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Solidaridad contagiosa en los hoteles medicalizados

Al Nobel de Literatura Camilo José Cela no le gustaban las alturas, por eso tenía su suite favorita cuando se alojaba en el hotel Miguel Ángel de Madrid, la número 250, en la planta segunda de este cinco estrellas. Se puede leer una dedicatoria suya en un libro en la recepción, ahora desierta, sin huéspedes ni personal tras el cierre por coronavirus. Nos lo cuenta por teléfono Manuel Murga, el director de este emblemático establecimiento junto a la Castellana. La suite de Cela es una de las 111 habitaciones medicalizadas de este hotel que acogen a pacientes de Covid-19 con sintomatología leve o moderada. Las tres primeras plantas (de siete en total) han sido cedidas para este uso. Cuando la crisis sanitaria empezó a dar las primeras cifras alarmantes en Madrid, el dueño del Miguel Ángel, el empresario londinense de origen iraquí sir Nadhmi Auchi, dio orden de poner el hotel a disposición de las autoridades. La recepción está vacía, ya que sanitarios y enfermos utilizan un pasillo de salida de emergencia junto a la entrada principal. Las salas de reuniones se han convertido en almacenes y en las cocinas se calienta ahora la comida de un catering.

<a href="javascript:void(0);" class="enlace" onclick="javascript:ampliaFoto(this, '/elpais/imagenes/2020/04/09/eps/1586444764_488615_1586621735_sumario_grande.jpg', '1200', '836', 'Desinfección de la zona de entrada del hotel Miguel Ángel, en Madrid, el pasado 1 de abril.Luis Sevillano‘);”>Desinfección de la zona de entrada del hotel Miguel Ángel, en Madrid, el pasado 1 de abril.ampliar foto Desinfección de la zona de entrada del hotel Miguel Ángel, en Madrid, el pasado 1 de abril. Luis Sevillano

El Miguel Ángel empezó a mutar el 22 de marzo: “Se movieron los muebles y elementos decorativos a pisos superiores, se quitaron cortinas y se taparon los muebles restantes con plástico”, relata Murga, que acude casi todos los días al hotel, como un capitán que no abandona su barco. “En las habitaciones quedan solo una cama, una mesita de noche, una silla de metal que han traído y un televisor. Ahora es un hotel minimalista al máximo”, dice el director, que recuerda el día que llegaron los primeros pacientes: “Eran las ocho de la tarde del 25 de marzo y viendo las ambulancias no podía dejar de pensar en cómo nuestras vidas han cambiado en tan poco tiempo”. Murga y los encargados de operaciones y mantenimiento son los únicos integrantes de la plantilla (de una media de 215 personas) que siguen acudiendo al Miguel Ángel.

<a href="javascript:void(0);" class="enlace" onclick="javascript:ampliaFoto(this, '/elpais/imagenes/2020/04/09/eps/1586444764_488615_1586621819_sumario_grande.jpg', '1200', '1200', 'Una ambulancia frente al hotel Miguel Ángel, en Madrid, el pasado 1 de abril.Luis Sevillano‘);”>Una ambulancia frente al hotel Miguel Ángel, en Madrid, el pasado 1 de abril.ampliar foto Una ambulancia frente al hotel Miguel Ángel, en Madrid, el pasado 1 de abril. Luis Sevillano

La Asociación Empresarial Hotelera de Madrid ha coordinado a más de 40 establecimientos para poner a disposición de la Consejería de Sanidad hasta 9.000 plazas de manera desinteresada. La idea: desviar a los pacientes más leves y aliviar así los hospitales. El primer día de abril, más de 700 pacientes estaban alojados en 11 hoteles madrileños y otros acogían a personal sanitario. Y los trabajos seguían en otros.

Kike Sarasola, presidente de la cadena Room Mate, fue uno de los primeros en reaccionar a la llamada de auxilio: “Quizás nosotros éramos más conscientes de la dimensión del problema porque tenemos siete hoteles en Italia. Y teníamos claro que queríamos ayudar”. Cuatro de sus hoteles madrileños alojan a personal sanitario y otros dos a ancianos que necesitan alejarse de focos de contagio. “En medio del drama estamos viendo gestos maravillosos. La solidaridad es contagiosa. Nosotros hacemos todo lo posible para crear un remanso de paz para quienes descansan en nuestras habitaciones. Queremos hacerles la vida un poco más alegre. Porque llegan agotados y tristes. Les dejamos mensajes de bienvenida, hay chuches en los minibares y algunos de nuestros proveedores les envían pequeños regalos”, cuenta Sarasola por teléfono desde su casa de Colombia, donde se encuentra confinado estos días.

<a href="javascript:void(0);" class="enlace" onclick="javascript:ampliaFoto(this, '/elpais/imagenes/2020/04/09/eps/1586444764_488615_1586607302_sumario_grande.jpg', '1200', '899', 'Trabajadores del hotel Room Mate Óscar, en Madrid, preparado para alojar a sanitarios, en una foto publicada el 24 de marzo en la cuenta de Instagram de la cadena hotelera.@rommatehotels‘);”>Trabajadores del hotel Room Mate Óscar, en Madrid, preparado para alojar a sanitarios, en una foto publicada el 24 de marzo en la cuenta de Instagram de la cadena hotelera.ampliar foto Trabajadores del hotel Room Mate Óscar, en Madrid, preparado para alojar a sanitarios, en una foto publicada el 24 de marzo en la cuenta de Instagram de la cadena hotelera. @rommatehotels

Por la misma vía hablamos con Pablo Vila, director del Marriott Auditorium, cuyas 869 habitaciones suelen acoger sobre todo a participantes de congresos y convenciones. “Es la primera vez en mi vida que deseo que nuestro hotel no se llene. Porque si no se llena significará que esto está mejorando. Mientras tanto, aquí estamos, dispuestos a ceder las camas que hagan falta”, dice Vila. El bloque cuarto, en la parte trasera, se ha habilitado para pacientes de Covid-19, 150 habitaciones que se empezaron a ocupar el 21 de marzo.

“Se han hecho cargo del bloque entero. Tres de nosotros estamos de guardia aquí del otro lado por si necesitan apoyo. Nos comunicamos por teléfono”, cuenta Vila. “Nosotros atendemos estos días cancelaciones y recolocamos congresos el año que viene. Ya nos están cancelando reservas de octubre y noviembre, con lo que damos prácticamente por perdido este 2020”, reconoce Vila mientras recorre la recepción y comenta: “Lo que más impresiona es ver todo esto tan vacío. Un día cualquiera podían pasar más de 2.000 personas por estas instalaciones. Ahora los muebles están tapados con telas, todo parece congelado en el tiempo”. Hoteles vacíos en ciudades vacías.

Habitaciones de hotel convertidas en satélites hospitalarios. Y mucha solidaridad. Postales madrileñas en tiempos de coronavirus.

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