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Sergio Ramos cumple 34 años aislado y con la incertidumbre de su renovación

Sergio Ramos cumple este lunes 34 años y lo hace en un momento insólito. Pendiente del confinamiento que ha provocado el coronavirus, de la cancelación temporal de la Liga española y de las competiciones europeas, y también de la renovación del contrato que le une al Real Madrid, el equipo en el que lleva jugando desde los 19 años. El jugador también celebra su cumpleaños en un momento de espera familiar, ya que su esposa, la presentadora Pilar Rubio se encuentra embarazada del cuarto hijo de la pareja, que ya tiene tres chicos: Sergio, Marcos y Alejandro, de cinco, cuatro y dos años respectivamente.

En estos días de encierro obligado el futbolista ha compartido en sus redes sociales diferentes mensajes que dan idea de cómo está viviendo esta situación excepcional junto a su familia: desde los entrenamientos que realiza en su propia casa para mantenerse en forma, a cómo pasa estos días junto a los suyos inventando actividades para entretener a los niños y de paso mantener a sus seguidores (37,8 millones solo en Instagram) pendientes de sus pequeñas hazañas.

También el pasado día 19, con motivo del Día del Padre, Ramos felicitó al suyo y le declaró su admiración en estos momentos difíciles por haber estado a su lado siempre que lo ha necesitado: “Siguen siendo días muy complicados y siguen llegando días cargados de sentimiento. Hoy es tu día, papá, como todos esos días en los que me llevaste a entrenamientos y partidos de chico, en los que me arropaste en las decisiones más difíciles, en los que me consolaste en las derrotas. Pero sobre todo, esos días en los que no nos dejaste caer o nos levantaste como familia unida que se quiere. (…) Te miro, como siempre, con amor, respeto y admiración. Felicidades”, escribió junto a una fotografía en la que aparecía él mismo junto a su padre y su hermano René.

Precisamente ellos dos, su padre y su hermano –quien también es su representante– han sido su círculo más cercano en los momentos clave de su vida. Y ahora el deportista vive uno de ellos, más allá de la situación de parón temporal a la que ha obligado la crisis del Covid-19. El defensa vive una situación de incertidumbre extra sobre su futuro porque su contrato con el Real Madrid finaliza en 2021 y de momento no se han iniciado conversaciones para renovarlo. Una situación compleja que ya ocurrió en 2015 y 2019, que actualmente percibe unos 14 millones netos de salario, pero que ahora tiene un peligro añadido, ya que si jugador y club no llegan a un acuerdo, el próximo 1 de enero Ramos podría negociar con qué club quiere continuar su carrera deportiva a coste cero a partir de junio de 2021. Una situación que se complica aún más, porque según los especialistas deportivos, el Real Madrid tiene intención de renovar por una temporada más, mientras Ramos quiere que se firme por dos temporadas.

Mientras este tema que determinará el futuro inmediato del futbolista y de su familia se resuelve, otras facetas han ido mostrando sus aristas en torno a Sergio Ramos en los últimos tiempos. Una de ellas es que en torno a él va creciendo un aura de excéntrico millonario de la que él mismo no se percata: modelitos imposibles en la vestimenta, una celebración de boda con tintes de producción de Hollywood, una nueva lujosa casa de más de 1.000 metros cuadrados en la exclusiva urbanización madrileña de La Moraleja cuyo valor se calcula en unos 12 millones de euros, una serie, El corazón de Sergio Ramos, que emitió Amazon Prime para mayor gloria del deportista, negocios millonarios principalmente en actividades inmobiliarias… Gestos que a juicio de muchos observadores retrotraen a una historia que se repite mucho en el fútbol: el chico humilde de barrio que triunfa después sobre el césped y desbarra mostrando lujos que antes casi hubiera considerado humillantes si otro se los hubiera paseado por su cara.

Entre su triunfo en el fútbol y su felicidad conyugal también existen nubes negras más allá de la que pueda suponer su renovación en el club madrileño en el que lleva jugando la mayor parte de su vida deportiva. El futbolista posee negocios cuyos activos rondan las cien millones de euros, y muchos de ellos están centrados en el sector inmobiliario, que en algún momento le ha dado más de un susto y que ahora también sufrirá con la crisis económica consecuencia del coronavirus. En 2010 la familia Ramos compró el 51% de la sociedad Desarrollos Inmobiliarios Los Berrocales SA, para el desarrollo de el barrio madrileño del mismo nombre, una zona que todavía no ha empezado a construirse pero cuya inversión sí obliga a pagar los vencimientos de las deudas bancarias, 35 millones, que tenía la sociedad cuando se adquirió. Por otro lado Ramos mantiene un pleito abierto con los adjudicatarios del complejo sevillano Las Naves del Barranco que se remonta a 2014, cuando pujó junto a otros socios para quedarse con la gestión de este mercado gourmet que ha demostrado su rentabilidad y que finalmente se concedió a un grupo inversor en el que se encuentran el torero Fran Rivera y el periodista Carlos Herrera.

En octubre de 2019 Ramos fue multado por Hacienda con una sanción de un millón de euros por las irregularidades detectadas en la declaración de sus derechos de imagen, realizadas a través de una sociedad. Una decisión que el jugador tiene recurrida, después de pagarla, alegando que ha seguido los criterios establecidos por Hacienda. También mantiene abierto otro frente con el Ayuntamiento de Alcobendas, al que pertenece la urbanización en la que está ubicado su nuevo hogar, por la denuncia de que para la construcción de la vivienda había talado entre 50 y 90 árboles de gran tamaño. El consistorio decidió sancionar a una sociedad vinculada con el futbolista con 250.000 euros y con plantar el triple de los ejemplares talados en las zonas verdes que estimen los servicios municipales. La sociedad de Ramos también recurrió esta decisión y está aún pendiente de resolución.

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