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Sergio Momo: “Aun no había salido en ‘Élite’ y ya me había dado de bruces con los ‘fans”

Si Dylan McKay en Sensación de Vivir y Jen Lindley en Dawson crece podían ser ex alcohólicos antes de acabar la ESO, Yeray, el nuevo alumno de Las Encinas en Élite (Netflix), puede ser un CEO hecho a sí mismo sin haber completado aun su carnet de vacunación. Multimillonario gracias a una aplicación que se ha inventado para unir “a la gente más top de cada país”, vuelve, ya rico, a un centro que ya pisó como alumno becado. “Es como si un fan de Élite se metiese en el colegio”, resume el canario Sergio Momo. También él veía la serie antes de incorporarse. Creció fascinado por las series de Disney Channel como Hannah Montana y Raven –“la primera vez que veía alguien de mi color de piel en televisión”–, y se fogueó en otro vehículo de Netflix, El vecino, pero esa experiencia no le preparó para la que se le veía encima. Se nota que está en primero de famoso en cosas como que disfruta de verdad con la ropa que le ponen en las sesiones de foto (y la que le regalan). “Me fascina a moda y me gusta experimentar, ponerme cosas que al principio parecen un cuadro, pero es que hay bodegones renacentistas que son bonitos ¡no tengamos miedo a los cuadros!”.

¿Quién es Yeray y qué ha venido a hacer a Las Encinas? Él es un nuevo alumno que llega becado. Viene de una familia muy humilde, de padres inmigrantes y es un chico que se ha hecho a sí mismo, crea una aplicación que sirve para unir a la gente más top de cada país, se hace millonario y se permite pagarse los estudios. Vuelve al instituto buscando la redención y además con un cambio físico importante. Es casi como si un fan de Élite se metiese en Las Encinas.

¿Tiene una relación amor odio con los ricos? Él está obsesionado con al imagen, con el éxito, tiene una disociación con quién es él. Elimina el componente físico que en su opinión no le permitía llegar a la élite.

Tú también te has incorporado a un éxito ya consolidado. ¿Cómo es subirse al tren en marcha? Tienes que ponerte al nivel y hacer mucho trabajo para no desentonar. Los otros personajes tienen un recorrido que el mío no tiene y he tenido que ponerme a la par.

¿Veías Élite antes de salir en Élite? Sí, conocía a Esther [Expósito] y a Georgina [Amorós] y la veía. Mi personaje preferido es el de Ester, Carla, por la contención que tiene. Esa cosa que tiene de manipulación. Me parece un personaje muy interesante, y encima en el marco del marquesado.

¿Cuántos seguidores ganaste el día que se anuncio que te unías a Élite? 30.000 en un día.

¿Te genero vértigo? Mas que vértigo fue como: “¡Guau! ¡Aún no he salido la serie y ya me he dado de bruces con el fandom!”. No conocen mi trabajo y ya son fans, 30.000 personas nuevas a las que le interesa la foto que vas a subir.

Eso hace que la siguiente foto te la pienses el triple. No te creas, yo con Instagram soy un desastre. No es como Facebook, que es para tu familia y amigos, para mi en Instagram prevalece lo estético. He tenido etapas: todo blanco, todo gris…soy un tostón pero me divierte más ver esto que lo que cenaste ayer. Ahora te digo esto y luego igual cuelgo una cabra en el monte.

¿Cómo era tu colegio? Como en todos los colegios, había grupos, tribus, gente que se junta con intereses, hay gente que prefiere pasar desapercibida… Pasas un máximo de horas de tu infancia y adolescencia y es una prueba de lo que va a ser la vida real. Es tu espacio para socializar en una edad tan vulnerable, y no están tus padres. Yo tengo un buen recuerdo del instituto excepto de segundo de bachillerato que me pareció muy aburrido. Desde los nueve años sabía que quería ser actor. La primera serie a la que me enganché en el Disney Channel era Raven. Pensé: “Anda, esta chica es como yo, tiene mi color de piel”. Raven y Hannah Montana eran mis series. Mi primer casting, de hecho, fue para una serie de Disney Latinoamérica, con 17 años. Tenia que cantar bailar y actuar, hacer un 360. No me cogieron. Jorge López [Valerio en la serie] estaba en ese proyecto.

¿Cuánto tiempo te ves en Élite? Como los caramelos, quieres que duren, pero no todo es eterno. Si fuese por mi, el final debería llegar cuando ya se haya contado lo que habría que contar sobre el personaje.

Te he oído antes hablar de moda con mis compañeros… Me fascina la moda. Cambio bastante, me gusta mucho experimentar, me interesan las textruas, el cuero… Hay cosas que de entrada parecen un cuadro, pero es que hay cuadros bonitos, hay bodegones renacentistas que son bonitos. ¡No tengamos miedo a los cuadros!

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