Las noticias

Saúl Craviotto, la vida ordinaria de un héroe del piragüismo

En apenas unos días, se iba a conocer una de las noticias más esperadas de los ya aplazados Juegos Olímpicos de Tokio. A finales de este mes tenía lugar la reunión de la Junta de Federaciones Olímpicas, que iban a votar y anunciar el nombre del abanderado del equipo español, y todo apuntaba, como así adelantó el presidente del COE Alejandro Blanco, que iba a ser Saúl Craviotto. A los 35 años, el piragüista leridano iba a vivir, según sus propias palabras, “uno de los mayores sueños para cualquier deportista”. Lo afirmaba con prudencia, ya que su presencia en los Juegos aún no estaba confirmada al cien por cien y todavía tenía que cerrar su plaza en un duro proceso de selección que también estaba previsto dirimirse este mes de abril. El coronavirus lo ha cambiado todo.

Los Juegos se disputarán el año que viene, pero antes de que se supiese Craviotto ya tenía claro que ante esta crisis pasaban “a un segundo plano, aunque iban a ser muy especiales”. Para el catalán, esta cita olímpica, la cuarta para él, lo era también con la historia. De conseguir una medalla, ya tendría cinco y alcanzaría a David Cal convirtiéndose en el español más laureado en los Juegos, la mayor leyenda olímpica de España, ya que Saúl ya supera a Cal en oros.

Tras la proclamación del Estado de Alarma, Craviotto no lo dudó y aparcó su preparación física para volver a ponerse el uniforme de policía nacional y ayudar en todo lo que pueda a la ciudadanía. “Ya habrá tiempo para ponerse en forma”, comentó mientras participaba en un control de tráfico en Gijón, su ciudad adoptiva y donde vive. Volver a las fuerzas de seguridad del Estado y al servicio público no ha sido la única iniciativa del piragüista desde que comenzó la crisis de la Covid-19. También ha participado junto a otros deportistas de una subasta de medallas y objetos relacionados con sus mayores logros deportivos cuyos beneficios se destinarán a Cruz Roja. Entre los participantes, la capitana del atlético de Madrid Amanda Sampedro o el motociclista Maverick Viñales.

Saúl ha donado la camiseta con la que consiguió una de las plazas del piragüismo español para Tokio 2020. El regreso de Craviotto a la Comisaría de Gijón supone retomar una actividad que tuvo que abandonar tras saltar a la fama por sus triunfos deportivos y por una enorme proyección mediática, potenciada especialmente tras proclamarse vencedor del concurso Masterchef Celebrity en 2017.

Antes de Masterchef, Saúl Craviotto era un medallista de tres Juegos Olímpicos, con todo lo que ello conlleva, pero tras su paso por los fogones del programa pasó a la categoría de personaje conocido por el gran público. Las claves de su éxito fueron su carácter ganador, su buen talante, su belleza y una competitividad que no le impedía ayudar a sus compañeros. Con todo ello se ganó a la audiencia.

“Ahora he llegado a un público completamente diferente. Me paran por la calle desde niños a señores y señoras de 60 años a los que no les gusta el deporte. Mucha gente me pregunta si no da rabia que me conozcan ahora más por MasterChef que por ganar cuatro medallas, y no, no me da rabia, una cosa no solapa la otra. Gracias a MasterChef he llegado a un público diferente al mío y a lo mejor me han buscado en Google y han conocido mi palmarés y mi deporte”.

Siempre ha sabido sacar el lado positivo de cada acontecimiento en su vida. El éxito en televisión le sacó de patrullar en la calle, ya que la fama era incompatible con poner una denuncia o realizar una detención. Pasó a formar parte de un grupo de Participación Ciudadana en el que ha dado charlas en los colegios sobre drogas o acoso escolar. Tampoco ha dudado en usar su influencia para concienciar sobre la violencia machista, lanzando contundentes mensajes contra los maltratadores en sus redes sociales. El apartarse de la parte más dura de la profesión de policía también tuvo que ver con la voluntad de proteger a su familia. Está casado y tiene dos hijas, Valentina de cinco años y Alejandra de dos. Son fruto de su matrimonio con Celia García con la que se casó en Gijón hace casi siete años, después de pedirle matrimonio durante los Juegos de Londres de 2012. Ella es técnica de nutrición y dietética y toda una food-influencer en Instagram, donde ofrece recetas saludables a casi 90.000 seguidores. Pese a su imponente palmarés, en el mundo del kayak y la pala existe la sensación de que a Craviotto no se le valora lo suficiente. La prueba es el método de elección de los piragüistas que irán a Tokio. En esos Juegos vuelve la prueba de Craviotto, el K-4 500, para la que se ha preparado durante el ciclo olímpico. Sin embargo, la Federación decidió optar por el K-2 para elegir el equipo definitivo. Un piragüista se quedará fuera. Él ha mantenido su saber estar y no hablará de este tema hasta después de los Juegos, pero la decepción es patente entre los piragüistas.

Hace unos meses, el catalán aseguraba que podría forzar para llegar a París 2024, pero que lo normal sería retirarse después de Tokio. Tras el aplazamiento de un año, esa última opción gana peso. Aunque su entrenador, Miguel García, uno de los que mejor le conoce, asegura que “no puede vivir sin competición. Además de su poderío físico, tiene una fuerza mental increíble. Su cabeza es una máquina”. En ella tiene un pensamiento fijo, la quinta medalla y agrandar su leyenda. Un virus no va impedir que lo consiga.

Debido a las excepcionales circunstancias, EL PAÍS está ofreciendo gratuitamente todos sus contenidos digitales. La información relativa al coronavirus seguirá en abierto mientras persista la gravedad de la crisis.

Decenas de periodistas trabajan sin descanso para llevarte la cobertura más rigurosa y cumplir con su misión de servicio público. Si quieres apoyar nuestro periodismo puedes hacerlo aquí por 1 euro el primer mes (a partir de junio 10 euros). Suscríbete a los hechos.

Suscríbete

Leave a Reply