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Sao Paulo ‘queer’ en tiempos de Bolsonaro

En Todxs nosotrxs, la primera serie latinoamericana centrada en la diversidad de género, hay una representación holgada de la comunidad LGTBI+ en prácticamente cada uno de los escalones de la producción: guionistas, reparto, figurantes. Pero justo en la punta de la lanza, la protagonista de la serie, Clara Gallo, es una actriz cis hetero interpretando el papel de Rafa, un adolescente no binario (las personas que no se identifican con el género masculino ni el femenino).

“Durante el casting probamos también con actores no binarios, algunos amateurs y otros profesionales, pero cuando apareció Clara nos dimos cuenta que tenía que ser ella. Sabemos que es un tema delicado y que puede que haya parte de la comunidad que nos critique, pero es ficción, interpretación, y hay cosas que tienen que funcionar”, explica Vera Egito, la codirectora de la serie, una producción brasileña de HBO Latinoamérica que se estrenó este domingo en toda la región, además de EE UU.

La serie, estructurada en su primera temporada en ocho capítulos de 30 minutos, es ante todo una historia de iniciación y un retrato del Sao Paulo queer. Rafa, un adolescente de 18 años, llega a la megaurbe de los rascacielos de una provincia del interior de Brasil: libertad versus claustrofobia. Comparte casa con su un primo Vini y su compañera de piso, Maya. El ramillete de género se despliega casi desde el arranque: “Vini es gay pero no entiende mucho de que se trata eso del género no binario. Rafa se reúne con los tres en el salón de la casa y les explica que no es su prima es su prime, porque no es una chica, es un chique”, apunta el otro codirector, Daniel Ribeiro

Durante el metraje se suceden los ritos iniciáticos. Rafa invita a sus amigos a una fiesta queer para que conozcan su mundo. En un teatro con solera paulista, la cámara sigue la entrada de los tres jóvenes a la fiesta. A medida que avanzan, el plano se va cerrando sobre el rostro de Rafa, que se encoge de hombros, da saltitos como si un hormigueo le recorriera todo el cuerpo, sonríe nervioso y abre mucho los ojos sin parar de mirar a su primo.

Al terminar el rodaje, al que tuvo acceso El PAÍS, Clara Gallo, una actriz pujante que ya ha protagonizado un par de largometrajes brasileños sobre historias de iniciación posadolescente, contaba que el trabajo más fructífero para preparar su personaje ha sido con el resto del equipo: “las personas no binarias saben explicar muy bien cómo fue su proceso de deconstrucción. Y de algún modo, al ser un tema tan real, me puedo identificar con lo difícil que es luchar contra los dogmas de la sociedad”.

Todxs nosotrxs fue concebida durante la primera mitad de 2018, antes de la llegada a la presidencia del reaccionario exmilitar Jair Bolsonaro. “Ha cambiado mucho el contexto y ha convertido este trabajo en más relevante. Ha pasado de ser una serie sobre la libertad a ser una serie sobre la resistencia”, explican los directores. Brasil, y más concretamente Sao Paulo, presume de celebrar cada año la fiesta del orgullo gay más multitudinaria del mundo, pero tiene a un presidente explícitamente homófobo. Alguien que para atacar Lula da Silva, le llama homosexual; que afirma que preferiría “que un hijo muriera en un accidente a que apareciera por aquí con un bigotudo” o que ha dicho que Brasil “no puede ser un país de turismo gay”.

Los creadores de la serie elevan en todo caso el foco a la hora de definir su temática: “No somos un producto de nicho, existe un respeto en el tratamiento de la comunidad LGTBI+, pero le puede interesar a todos los que les gusten las comedias dramáticas sobre jóvenes que empiezan a vivir su vida”, explican los creadores, ellos mismos dos jóvenes cineastas que se estrenan en el formato serie con esta cinta. De hecho, Todxs nosotrxs es la respuesta a una búsqueda por parte de HBO Latinoamérica, que lleva 15 años produciendo en Brasil, de contenidos destinados al público millenial.

Como retrato, los guionistas también han tratado de cuidar otros conflictos generacionales propios de una ciudad tan desigual y mestiza como Sao Paulo. Rafa viene de una familia de provincias conservadora y pudiente. “Su siente amargada, sola, incomprendida y coartada por la figura autoritaria de su padre. En Sao Paulo vive como una revelación, una toma de conciencia tanto de género como de clase y raza”, cuentan los directores. La realidad, por ejemplo, de la comunidad trans, su doble discriminación cuando su piel es negra, su casi inevitable salida al mundo de la prostitución por las calles de Sao Paulo, su pobreza y marginación.

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