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Sánchez paraliza su reforma del Poder Judicial y ofrece al PP negociar de nuevo

Pedro Sánchez ha aprovechado este jueves el final del debate de la moción de censura, tras asistir como espectador al encontronazo entre los líderes del PP y Vox, para ofrecer a Pablo Casado un acuerdo para renovar el Consejo General del Poder Judicial, que en diciembre cumple dos años en funciones. El presidente ofrecer aparcar su reforma del Poder Judicial para que el PP se avenga a negociar.

El presidente del Gobierno ha ofrecido a los populares “parar el reloj” de la tramitación de la proposición de Ley de PSOE y Unidas Podemos, criticada por la mayoría del mundo judicial y rechazada por la Comisión Europea, y emprender una nueva negociación al PP para renovar el órgano de Gobierno de los jueces. Tras el giro en el debate de Casado, que ha lanzado un duro ataque a Vox, Sánchez plantea aparcar la reforma que permite renovar 12 de los 20 miembros del Consejo General del Poder Judicial a través de una mayoría absoluta, y no de 3/5 como hasta ahora, si el PP se decide a volver a la negociación.

Es una propuesta que ya apuntó la semana pasada en Bruselas, cuando dijo que estaba dispuesto a aparcar la reforma y negociar desde ese mismo día “en las condiciones de julio”, cuando el pacto estuvo a punto de cerrarse pero Casado se echó atrás. Aunque esta vez Sánchez ha sido aún más explícito: no retira la reforma, como le pedía el PP, pero sí la aparca, una evidente llamada a la negociación.

La propuesta de Sánchez no es nueva y la respuesta del PP tampoco lo ha sido: exigen que Podemos no participe en la negociación y quieren un cambio en el sistema de elección. El PP ha respondido rápidamente: “El PP y Europa ganan a Sanchez otra batalla” señalan fuentes de este partido tras la intervención del presidente. Los populares insisten en sus tres condiciones, las mismas que ya reiteraron cuando Sánchez dijo en Bruselas que estaba dispuesto a volver a la negociación. “1. Retirar la ley contra la independencia judicial que la UE ha frenados gracias al PP. 2. Despolitización de la justicia. 3. Que Podemos no participe en el proceso”, señalan las mismas fuentes. En realidad, Podemos nunca participó directamente en la negociación, con lo que ese obstáculo se podría salvar, pero el grupo de Pablo Iglesias, como miembro del Gobierno de coalición, sí quiere tener capacidad para influir en la elección de algunos de los miembros del nuevo Consejo General del Poder Judicial. Si el veto llegara hasta ahí, el PSOE no podría aceptarlo.

En agosto, el PP y el PSOE habían llegado a un acuerdo para repartirse los 20 puestos del Poder Judicial de forma equitativa, 10 cada uno pero con un presidente progresista que supondría el voto de desempate. Pero esa negociación fracasó por la rectificación que hizo el líder del PP. A partir de ese momento, el PP comenzó a poner condiciones de difícil cumplimiento, como el veto a Podemos, socio de Gobierno, para comenzar una nueva negociación. Casado ha anunciado una iniciativa legislativa para cambiar el sistema de elección del Poder Judicial, algo que complica aún más la negociación. Aún así, desde el Ejecutivo creen que el salto dado por el líder del PP y su ruptura al menos dialéctica con Vox puede abrir paso a una nueva negociación. Los contactos entre el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y el responsable del PP en este asunto, el consejero de Justicia de Madrid Enrique López, nunca se han interrumpido del todo.

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