Internacional

Saad Hariri es nombrado por tercera vez primer ministro de Líbano

Saad Hariri, nombrado de nuevo primer ministro de Líbano, comparece este jueves en el palacio presidencial de Baabda en Beirut (Líbano).
Saad Hariri, nombrado de nuevo primer ministro de Líbano, comparece este jueves en el palacio presidencial de Baabda en Beirut (Líbano).Hussein Malla / AP

El dirigente libanés Saad Hariri ha conseguido este jueves el apoyo parlamentario suficiente para volver a ser nombrado primer ministro del país. Será la tercera vez que el líder del bloque político suní ocupa el cargo. Tras las consultas del presidente de la República, el cristiano Michel Aoun, con los líderes de los principales partidos, Hariri recupera el timón de un país sumido en la crisis económica y social más grave desde los años de la guerra civil (1975-1990). El nuevo primer ministro ha prometido formar un Ejecutivo de “expertos” para sacar adelante al país.

Hace justo un año, Hariri (Riad, 50 años) presentó su dimisión tras varias semanas de protestas en todo el país que pedían un cambio de Gobierno para afrontar la grave crisis económica que arrastra Líbano (con casi siete millones de habitantes). La situación no ha hecho más que empeorar con el estallido de la pandemia y las consecuencias de la gran explosión de un almacén de nitrato de amonio en el puerto de Beirut el pasado mes de agosto, que acabó con la vida de 200 personas y causó miles de millones de dólares en daños.

“Formaré un gobierno de especialistas no partidista y trabajaré en formar un gobierno rápidamente porque el tiempo se está acabando y esta es la última oportunidad”, ha declarado Hariri este martes en un breve discurso dirigido a la nación.

Hariri se convierte así en el tercer primer ministro que ocupa el cargo este último año, después de que su sucesor, Hasan Diab dimitiese tras la explosión en Beirut, y de que hiciera lo mismo Mustapha Adib hace un mes, después de que fuera incapaz de formar Gobierno por la falta de acuerdo entre los diferentes partidos políticos, que se reparten el poder en función de cuotas confesionales (en el país cohabitan 18 confesiones religiosas).

El fracaso en formar Ejecutivo tras el grave suceso en la capital enfadó especialmente al presidente francés, Emmanuel Macron, que había prometido ayudas a cambio de reformas políticas y calificó el impasse como una “traición colectiva” de la clase dirigente a la población del antiguo protectorado francés. Macron ha intentado involucrarse en la recuperación del país, y de hecho, ha visitado dos veces Beirut desde la fuerte deflagración de agosto. El presidente francés ha empeñado su capital internacional en Líbano, en un intento de enmendar el sistema sectario que lo rige mediante un “compromiso” con la clase política en el poder tras la guerra civil (1975-1990).

El pasado mes de julio, en una entrevista para este periódico, el líder suní reconocía la desastrosa situación que vive el país (“En Líbano uno teme por su vida cada día”), y a la pregunta de si veía cercano su regreso al poder, Hariri contestaba que no creía, “al menos en el corto plazo”. Tres meses después, vuelve a presentarse como la nueva oportunidad de Líbano para salir de la crisis.

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