Internacional

Ruth Bader Ginsburg vuelve a hacer historia en el Congreso en su último adiós

Ruth Bader Ginsburg continúa escribiendo la historia de Estados Unidos. La juez de 87 años fallecida hace una semana se ha convertido este viernes en la primera mujer que ostentó un cargo público en tener su capilla ardiente en el Capitolio de Washington. También es la primera judía en recibir sendo honor, reservado principalmente para presidentes y héroes de guerra. Con una íntima ceremonia en el Statuary Hall culminan los tres días de homenaje que le ha rendido la capital estadounidense a la magistrada que defendió la igualdad de género durante toda su carrera. Desde que se dio a conocer la noticia de su muerte, miles de personas se han acercado hasta el máximo tribunal para agradecerle su incansable lucha por la justicia. Los dos últimos días, la gente hizo cola durante horas para despedirse frente al ataúd expuesto en las escaleras del edificio judicial.

Además de los ciudadanos anónimos que han acudido a presentarle sus respetos a leyenda de la justicia estadounidense y un icono del feminismo, también lo han hecho varios políticos tanto demócratas como republicanos. Entre ellos, el presidente Donald Trump, que este jueves se acercó junto a la primera dama, Melania, para rendir homenaje. Mientras permanecían unos minutos de pie ante el féretro de la juez, cubierto por una bandera estadounidense, los congregados gritaban “¡Votad para echarlo!”, y “Respeta su deseo”, en relación a que antes de morir, la juez dejó por escrito que quería que su reemplazo fuese escogido por el próximo mandatario -el 3 de noviembre son las elecciones presidenciales-. Trump, transcurridas menos de 24 horas desde el anuncio de la muerte de Ginsburg, dijo que nombrará a una mujer para llenar la vacante.

El honor de tener la capilla ardiente en el amplio espacio circular que se encuentra bajo la bóveda del Congreso también lo recibió Rosa Parks, pero se utiliza un término distinto cuando se trata de ciudadanos privados, como lo fue la activista por los derechos de los afroamericanos. Desde que comenzó la práctica en 1852, 38 personas, contando Ginsburg, han recibido este reconocimiento, considerado uno de los más altos honores del protocolo estadounidense. No existen reglas definidas sobre quiénes pueden tener su capilla ardiente en el Capitolio. Lo determinan los legisladores y luego debe ser aceptado por la familia del fallecido.

Está previsto que la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ofrezca un discurso de bienvenida a los familiares y amigos de la magistrada. Debido a las recomendaciones por la pandemia del coronavirus, los invitados son un grupo reducido para poder mantener la distancia social. Durante la ceremonia también dirá unas palabras el rabino Lauren Holtzblatt y cantos de la soprano operística estadounidense Denyce Graves. Después, Pelosi se unirá a un grupo de mujeres bipartidistas miembros del Congreso para presentar sus respetos a la juez.

La próxima semana la magistrada será enterrada junto a su esposo, Martin Ginsgburg, en una ceremonia privada en el Cementerio Nacional de Arlington. Su gran compañero de vida desde que se conocieron en la universidad a los 18 años murió en 2010.

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