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Respira el Alavés, sufre el Elche

Los jugadores del Alavés celebran uno de sus goles ante el Elche
Los jugadores del Alavés celebran uno de sus goles ante el ElcheManuel Lorenzo / EFE

El Alavés encuentra la salida del laberinto, todavía no está fuera pero anda cerca. Las miguitas que tiró Javi Calleja las encontraron sus jugadores para no perderse en un duelo complicado por su trascendencia y que afrontaron con solidez y una presencia de ánimo encomiable en una situación en la que los nervios suelen jugar muy malas pasadas. Su rival de anoche, el Elche, busca los atajos del Ikea, pero siempre encuentra las flechas en dirección contraria en la pela por evitar el descenso en la Liga.

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Rioja propone, Joselu dispone. O al revés: Propone Joselu, dispone Rioja. Un gol del delantero gallego después de una asistencia del sevillano puso patas arriba el envite del Martínez Valero, uno de esos partidos eléctricos, no por los chispazos geniales, sino por los cables pelados de dos equipos que se lo jugaban todo a una carta. El segundo, del centrador, a pase del rematador, ya en la segunda parte, hundió al Elche, que además chocó con Pacheco, en un estado de forma magnífico.

El Alavés se plantó mejor que un equipo local más necesitado, pero Rioja estaba inspirado y Joselu certero. El primero desarboló a Palacios por su banda, y también por la contraria, que fue por donde llegó el gol alavesista, en un córner sacado en corto sobre el extremo zurdo, que amagó, regateó y le dio el pase perfecto para el remate perfecto de Joselu, que siempre lo son cuando la pelota entra.

Luis Rioja fue el catalizador del juego alavesista. Después de dos llegadas con pases que no alcanzaron sus compañeros, un robo en medio campo propició la carrera del punta. Se plantó ante Gazzaniga y su remate se estrelló en el poste. Edgar no llegó al rechace.

El Elche había tenido antes una ocasión que se fabricó Boyé con un taconazo excelso que adivinó Pacheco, pero fue casi un espejismo, porque los ilicitanos saltaron al campo tensos, con la cabeza puesta en el precipicio, porque el juego lo desarrollaba el Alavés cuando podía y el balón estaba en juego con tantas interrupciones.

En la segunda parte, el Alavés se dedicó a descontar los errores del Elche. Así llegó el segundo gol, en un robo que animó a Joselu a correr la banda, levantar la cabeza y ver desmarcado a Rioja, que sentenció. Pudo hacer alguno más el equipo vasco, que estrelló un balón en el poste, mientras el Elche se estrellaba en Pacheco, colosal en todas sus acciones. Aunque llegó el equipo alicantino ya a la desesperada, y con toda su artillería en el campo, nunca encontró la continuidad en su fútbol ante un Alavés de acero inoxidable, y que está muy cerca de salir del laberinto, con 35 puntos y dos partidos por delante. El Elche, que todavía no está desahuciado, tiene muy mala pinta.

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