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“Quiero tener un pene más grande”

“Son hombres que no se sienten a gusto, esto afecta a su autoestima y se atreven a pasar por el quirófano para remediarlo. Lo mejor es que pueden conseguirlo”. El doctor Esteban Sarmiento, especialista MIR en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora sabe mucho de autoestima masculina. Trabaja ayudando a señores desde hace más de veinte años. Hombres que, por diferentes motivos, no están a gusto con su físico, más concretamente con sus genitales. Igual que las mujeres optamos por cambiar la morfología de nuestros cuerpos, con especial atención a los pechos, los hombres, cada vez más, optan por la cirugía estética genital, una operación que en el Reino Unido se ha duplicado en los últimos 10 años. “En España, debemos ir parecido”, admite el especialista.

El tamaño y el grosor del pene son dos de las cuestiones que tienen a los hombres preocupados. Aunque no lo admiten en público, sí lo hacen en las consultas de los sexólogos. Consideran que son responsabilidad del placer que puedan ofrecer a sus parejas y eso los lleva a resentirse. En realidad, menosprecian la sexualidad. Porque no solo el coito es responsable del placer. Ceñirse a la necesidad de un miembro de un determinado tamaño es absolutamente innecesario. Pero la autoestima es un aspecto que se daña fácilmente y el tamaño del pene tiene mucho que decir al respecto.

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Sin pasar por el quirófano existen algunas técnicas para aumentar el tamaño de un pene. Si frecuentan portales de pornografía estarán acostumbrados a la publicidad de aparatejos que garantizan el aumento de tamaño. Se trata de enlongadores con los que, “entrenando todos los días durante horas”, reconoce el doctor, se consigue un aumento moderado del pene. “Como mucho unos dos centímetros. No puedes lograr un aumento considerable”, admite el cirujano. Alemania es el país en el que se producen más estas cirugías. También se está dejando la técnica de alargamiento de pene mediante silicona o parafina. Graves deformaciones han llevado a la Sociedad Alemana de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética a rechazarlos. Ahora, lo que se inocula es ácido hialurónico que se inyecta en el tejido blando debajo de la piel que cubre el órgano. En cuestión de horas y sin pasar por el quirófano se consigue modificar el miembro. Lo malo es que caduca. En cuestión de un par de años, el pene vuelve a su ser.

Sergio, hombre de cuarenta años, con pareja estable, no quería ni estirárselo ni rejuvenecérselo. Quería un pene nuevo. No se sentía a gusto con sus siete centímetros de pene y, aunque se centra mucho en las relaciones sexuales, su problema minaba toda su autoestima. “No iba al gimnasio por pudor. Sabía que mi pene parecería ridículo. Me condicionaba para muchas cosas. Mi pareja y yo decidimos abrir la pareja y para mí suponía un suplicio cada vez que una persona desconocida descubría mi secreto, que era evidente viendo, simplemente, el preservativo, talla S. Fui a la consulta y lo dije: ‘Quiero tener un pene más grande’. Me gustó que el doctor me entendiera tan rápido”. En su caso, la operación consistió en una intervención de cirugía estética en la que se le introdujeron unas mallas de colágeno, mallas de matriz dérmica acelular (MDA), material similar al que se utiliza para las reconstrucciones mamarias y abdominales. “los hombres que acuden a este servicio no solo no quieren tener un pene flácido; exigen que su nuevo pene sea funcional, consideran que aumentar su tamaño repercutirá en su vida sexual porque sus parejas, también, se beneficiarán”, cuenta el doctor Sarmentero, especialista en esta técnica.

Se recomienda que el paciente esté circuncidado previamente y, en muchos casos, se someterá antes a esta intervención. Después, en otra intervención que se suele realizar bajo anestesia epidural o local, se practica la cirugía estética. “La operación de engrosamiento de pene se ha indicado en casos de micropene congénito, pene enterrado con lipodistrofia púbica severa y en reconstrucción postraumática. Sin embargo, es en pacientes con pene normal, pero que desean incrementarlo de tamaño donde se ha empleado con más frecuencia”, admite el doctor. “Cualquier hombre puede someterse a esta cirugía. Basta con que desee tener otro pene. No es un procedimiento ni doloroso ni con un postoperatorio prolongado”

Sergio, tres años después de someterse a la intervención, reconoce que se siente mucho más confiado. Y no duda ni un segundo en admitir que ojalá se hubiera animado antes.

“Quiero tener un pene más grande”

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