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¿Quién es Zola Jesus, la artista que se ha enfrentado a Elon Musk, Spotify o Taylor Swift?

Cuando se desencadenó esa crisis personal, Zola Jesus ya había grabado el grueso de lo que es su obra hasta el momento: cinco álbumes y tres EP que, en los últimos tiempos, se han visto eclipsados por las polémicas que la artista ha protagonizado con algunos de los personajes más destacados de la nueva economía mundial. Por ejemplo, el CEO de Spotify Daniel Ek y la pareja formada por Elon Musk y la cantante Grimes, a la que calificó como la “voz del privilegio fascista de Silicon Valley”.

El encontronazo con Grimes comenzó después de una entrevista que la cantante canadiense mantuvo con el astrofísico Sean Carroll, en la que afirmó que, cuando la Inteligencia Artificial esté suficientemente desarrollada, será capaz de crear mejores obras de arte que las que pueda hacer un ser humano. “No culpo a nadie por estar desconectado de la realidad, pero hablar del futuro de la música y del arte con tanto cinismo solo lo puede hacer una persona que no tiene nada que perder”, afirmó Zola Jesus en un mensaje de Twitter, que explicó más detalladamente poco después: “Estoy totalmente de acuerdo en que la Inteligencia Artificial se ha utilizado como una herramienta para hacer arte de manera hermosa. También estoy de acuerdo en que es importante discutir los futuros posibles, pero el arte no siempre está ligado a la innovación tecnológica. De lo contrario, ¿por qué habría estudiado para ser cantante de ópera cuando existen los micrófonos?”.

A pesar de esa aclaración, el enfrentamiento con Grimes y Zola Jesus continuó al día siguiente cuando la pareja de Musk participó en la presentación del Tesla Cybertruck. Durante el evento, Grimes aparecía como un holograma que daba paso a Elon Musk, al que presentó como ”mi creador”. El comentario no sentó nada bien a Zola Jesus, que se reafirmó en lo ya dicho en sus redes sociales: “Me sentía mal por publicar ayer esa mierda, hasta que he visto un vídeo de Grimes en el escenario haciéndose pasar por una Inteligencia Artificial y presentando a Elon como ‘su creador’ y… creo que mis juicios son acertados”.

Por su parte, el conflicto con Daniel Ek se produjo cuando el CEO de Spotify pidió a los artistas que cambiasen sus ritmos de trabajo. El máximo responsable de la plataforma de streaming defendía que los tiempos en que los creadores sacaban un nuevo trabajo cada dos o tres años había pasado. Ahora, según Ek, lo importante era publicar temas de forma continuada, lo que fue respondido por Zola Jesus con un mensaje en sus redes sociales en el que decía: “Está muy claro que el milmillonario Daniel Esk de Spotify no ha hecho nunca música o arte de ningún tipo. Se niega a entender que hay una diferencia entre la mercancía y el arte. El avance de la cultura se resentirá por ello”.

Las críticas de la artista a la plataforma sueco-estadounidense no se han quedado simplemente en un rifirrafe con su CEO. A principios de este año, Zola Jesus arremetió contra Spotify por considerar que había puesto en marcha un sistema fraudulento destinado a abonar menos dinero del que les correspondería a los artistas. Según la cantante de origen ruso, la compañía habría creado músicos y canciones falsas que se incluirían en las listas de reproducción y hurtarían parte de del reparto a los músicos verdaderos, derivando esa cuota fantasma a la propia Spotify.

Para probar sus afirmaciones, Zola Jesus señaló a un tal Jan Thier, músico del que nada se sabe, que no hace giras ni da conciertos, pero que acumula millones de reproducciones de sus temas en las listas que la propia compañía sugiere a los usuarios. A pesar de la gravedad del asunto, tras hacer la denuncia en sus redes sociales, Zola Jesus eliminó todos los tuits referentes a ese posible fraude, como ya hiciera con los de la polémica con Grimes y Musk.

No obstante, ese borrado no es una estrategia de la cantante para evitar más enfrentamientos con aquellos artistas o empresarios que considera poco honestos. En los últimos días, por ejemplo, ha arremetido contra Taylor Swift con motivo de la publicación de nuevo trabajo, Evermore. Para Zola Jesus, Swift “está haciendo cosplay indie, mientras que los verdaderos artistas indies están en la indigencia y no pueden trabajar/sobrevivir”. Si bien en un siguiente mensaje aclaró que no tenía nada personal con Swift, Zola Jesus se reafirmó en su opinión de que era injusto que solo aquellos músicos que ya eran millonarios o que estaban apoyados por grandes compañías, como Disney en el caso de Swift, pudieran estar trabajando en un momento tan complicado como el de la pandemia de coronavirus.

A pesar de estas polémicas por redes sociales, Zola Jesus es capaz de sacar tiempo para continuar con su carrera musical. La polémica con Taylor Swift, por ejemplo, llega pocas semanas después del lanzamiento de Krunk. Este tema, versión de una canción originaria del folklore armenio, ha sido publicado por Zola Jesus en Bandcamp con el objetivo es recaudar fondos para Armenia Fund, organización dedicada a ayudar a la población civil afectada por la guerra de Azerbaiyán. Además de por su carácter benéfico y reivindicativo, Krunk tiene el atractivo añadido de escuchar a Zola Jesus interpretando una canción que no ha sido escrita por ella, algo que no suele ser habitual en la artista. “No me acostumbro a la idea de que puedas cantar una obra de la que no eres el autor. Por eso tengo problemas con las versiones de las canciones. Porque cuando cantas algo, lo proclamas, y proclamar lo que no es tuyo es deshonesto. En ese sentido la ópera fue muy difícil para mí porque pensaba: ‘Lo único que vas a hacer el resto de tu vida es cantar música de otras personas’. Nunca me atreví a hacer eso”.

El sonido de Zola Jesus

“Es como música pop, pero muy ruidosa y también hay ópera”. Así describía Zola Jesus su trabajo a una de sus primas pequeñas cuando la niña, una “aspirante a gótica”, le preguntó qué tipo de música hacía. Aunque pueda resultar chocante, la definición es bastante certera. Zola Jesus, nombre artístico de la artista de origen ruso Nika Roza Danilova, estudió canto lírico desde los siete a los diecisiete años, momento en el que inició una carrera musical en la que, además de la música clásica, jugaron un importante papel los gustos musicales de su familia. “Mi padre escuchaba a Oingo Boingo, Dead Kennedys y Squeeze. Esa fue mi juventud. Cuando fui mayor, conocí a Residents y Throbbing Gristle”, recordaba.

Después de su paso por la escuela secundaria, que aprobó en menos años de los correspondientes para escapar cuanto antes del acoso y las burlas a las que era sometida por sus compañeros, Nika Roza entró en la universidad de Wisconsin. Allí estudió un doble grado en Francés y Filosofía, disciplinas que, en cierto modo han influido a la hora de crear su personalidad artística, que combina dos nombres con tanto peso histórico como Zola y Jesús. “No creo en Dios. Así es como me criaron. Respeto que la gente crea en Dios o en la religión. Al fin y al cabo, es su vida. Si hubiera evidencia física, tal vez lo consideraría. La Biblia y todos estos libros escritos por personas son historias, convincentes, sí, y te enseñan cosas sobre la vida y cómo cuidar a las personas. Pero tomarlos como un hecho, es realmente ingenuo”, declaraba la artista a la revista LARecord.

Si bien Dios no juega ningún un papel relevante en su vida, Émile Zola sí que ha marcado a la compositora. El escritor francés es uno de sus autores favoritos aunque, se lamenta, “nadie sabe ya quién es Émile Zola en Estados Unidos”. Menos aún en el lugar donde ella se crió, una casa de un pueblo perdido de Wisconsin en la que no había televisión ni internet. “Eso me ha permitido aprender sobre mí misma. Cuando vives con mucha gente en una ciudad puedes perderte en el ajetreo y el bullicio. Cuando creces en el campo, no tienes nada para estimularte más que lo que buscas. Incluso si quieres estar con gente, tienes que salir a buscarla”.

A pesar de las bajas temperaturas, la nieve, la soledad y la dieta a base de venado, ciervos y faisanes que su padre cazaba para comer, Zola Jesus se vio en la necesidad de regresar a Wisconsin en 2017, después de haber pasado varios años ausente por motivos profesionales. Así relataba ese retorno en una entrevista concedida a la revista Pichfork: “Hubo momentos en la vida en los que no sabía por qué seguía adelante. Estaba realmente deprimida y no podía escribir. No podía hacer nada. Estaba de gira y la forma en que interactuaba con mi música se volvió muy masoquista, hasta el punto de que sentía que todo lo que pasaba en mi vida era destructivo. Intuitivamente, sentí que necesitaba volver a casa, encontrar estabilidad. Me mudé a Wisconsin y todo empezó a encajar”.

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