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Qué hacer si ambos padres enferman de Covid-19 y nadie puede hacerse cargo de los niños

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Muchos padres comparten un mismo miedo: ¿qué pasa si ambos enferman y nadie puede hacerse cargo de su hijo? Es lo que les ha ocurrido a más de una veintena de menores cuyos padres han sido ingresados por coronavirus y que no tienen a ningún familiar que pueda hacerse cargo de ellos. Madrid y Cataluña son las dos Comunidades que más menores con padres ingresados están atendiendo, razón por la que han decidido impulsar programas para acompañar a los menores que no cuentan con una red de apoyo durante el estado de alarma.

La secretaria de Infancia, Adolescencia y Juventud de la Generalitat de Catalunya, Georgina Oliva, afirma que, por ahora, diez menores entre los seis y los 18 años han pasado por el albergue que los servicios sociales han habilitado en el Maresme, cerca de Barcelona. La gestión del proyecto educativo se está haciendo en cooperación con La Fundació Catalana de l’Esplai, que ha implantado un modelo similar al de las colonias de verano. Se les ofrece un “espacio de ocio, acompañamiento y actividades educativas”, afirma Asun Gil, del departamento de ocio de la fundación.

Gil opina que los menores tienen claro lo que está pasando y que se trata de una situación temporal. Muchos de ellos llegaron después de estar en el hospital acompañando a sus padres, y allí los trabajadores sociales los han derivado al centro en donde han tenido que pasar la cuarentena hasta que sus padres han sido dados de alta.

Un grupo de educadores, monitores y psicólogos son los encargados de hacer su día a día lo más entretenido posible. “Trabajamos mucho los hábitos saludables que se deben tener en la vida cotidiana, las comidas, la higiene y sobre todo que tengan una rutina que los haga sentirse cómodos”, cuenta Gil. Disfrutan de los jardines exteriores privados del albergue en donde se han programado una serie de actividades. “Hemos empezado a construir una cabaña con los menores en el jardín, hacemos muchas manualidades y observación de fauna y flora”, explica.

Desde la secretaría han querido dejar claro que estos niños están en el albergue de forma temporal y excepcional y por eso han querido que la experiencia durante este tiempo sea lo más divertida posible para ellos. Es por eso por lo que han pensado que si simulan ser un campamento de vacaciones con monitores y juegos, la experiencia puede resultar algo más acogedora. “Creemos que así el trauma va a ser menor y que se pueden reducir los sentimientos de angustia o de depresión que se pueden presentar en este tipo de situaciones si no se les cuida bien”, afirma Oliva.

En el caso de los menores de tres años, se les buscará familias de acogida ya acreditadas, que ya estén en lista de espera o que tengan a algún otro niño acogido y tengan capacidad para asumir a uno más. Se busca un “entorno familiar acogedor que pueda suplir temporalmente las necesitas de cuidado, alimentación y afecto”, asegura Oliva.

Los menores han contado con un acompañamiento psicológico desde el primer momento, y han podido poner palabras a los miedos que pueden surgir en esta situación. “La capacidad que tienen los niños para adaptarse a la situación es admirable, lo llevan mucho mejor que muchos mayores”, afirman desde el centro. En el albergue les han dado ordenadores y móviles para que puedan estar en contacto con sus padres mientras que estén ingresados.

Una situación parecida se vive en la Comunidad de Madrid. Actualmente dos centros acogen a la docena de niños cuyos padres están ingresados por Covid-19: la Casa de los Niños y el centro Isabel Clara Eugenia. Desde la Consejería de Políticas Sociales y Familia afirman que “se siguen las indicaciones en cuanto al aislamiento que precisen, según el protocolo que se ha elaborado”. Algunos de los menores han mostrado síntomas de Covid-19, añaden, pero “evolucionan favorablemente y se están tomando todas las medidas de protección necesarias”.

En el Centro de primera acogida “Isabel Clara Eugenia” en Hortaleza han ingresado nueve menores. “La mayoría de los niños tiene un perfil similar, son familias migrantes que llevan poco tiempo en España, por lo que no tienen una red de apoyo que se pueda hacer cargo de los menores”, afirma la directora del Centro, Helena Pérez.

El proceso de acogida ha sido especial por el momento que estamos viviendo. “Les explicamos que es una situación temporal y que por su seguridad van a estar aislados del resto de los grupos”, afirma Pérez. Al comienzo, relatan, en sus caras se ve el miedo de no saber qué está pasando. Con el paso de los días, sin embargo, se han ido tranquilizando porque han podido hablar con sus padres por teléfono y han visto cómo van evolucionando favorablemente. La última en entrar al programa ha sido una menor de 14 años cuya madre fue hospitalizada a finales de marzo y ya tiene la enfermedad casi superada.

En el caso de las otras Comunidades autónomas cuando se presenta este tipo de casos se sigue el protocolo de actuación de servicios sociales que se activa cuando un menor de edad se queda sin la protección de sus padres o tutor legal. Servicios sociales evalúa el caso y pasan a estar tutelados por el estado hasta que sus padres se puedan volver a hacer cargo de los niños que permanecen en centros de acogida de menores hasta que puedan volver a su vivienda.

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