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¿Qué hacer con la mascarilla si se moja bajo la lluvia?

El otoño está a la vuelta de la esquina y este fin de semana las predicciones del tiempo dictan lluvia. Esta semana se ha instalado en la península una borrasca que regará buena parte del país, y para salir de casa, mascarilla aparte, habrá que coger paraguas o chubasquero. Ante este panorama, ¿qué hay que hacer si la mascarilla se moja tras un chaparrón?

María Elisa Calle, profesora de Epidemiología y Medicina Preventiva en la Universidad Complutense de Madrid, explica a Verne que, en caso de que las mascarillas se mojen, hay que cambiarlas. “Si se mojan o humedecen disminuye su eficacia y es mejor no correr riesgos”, cuenta.

Entonces, ¿si se moja, tengo que ponerme una nueva?

Es recomendable cambiar de mascarilla quirúrgica cada cuatro horas, estén mojadas o no. “Esto es así porque con el tiempo van perdiendo eficacia y además debido a la humedad que se produce por la respiración se favorece el crecimiento de microorganismos y la posibilidad de que se conviertan en una fuente de infección”, afirma el Jefe de Neumología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, José Miguel Rodríguez González-Mor a Verne.

Estas mascarillas, explica a Verne la farmacéutica Gemma del Caño, cuentan con un material hidrófugo (que no deja pasar el agua) que evita las filtraciones de agua. Sin embargo, si la mascarilla se empapa, la capacidad de filtrado se ve reducida. “No podemos saber si han perdido efectividad, pero si notamos que está mojada es momento de cambiarla”, dice. En el caso de las mascarillas reutilizables, la OMS recomienda dejarlas secar antes de volverlas a utilizar en caso de que se mojen.

La farmacéutica aconseja llevar un par de mascarillas limpias en una caja o una bolsa de papel por lo que pueda pasar: caerse al suelo, ensuciarse… O mojarse bajo la lluvia. “Las bolsas de plástico para guardar las mascarillas no son recomendables porque crean un ambiente más propenso para el crecimiento de las bacterias”, recuerda.

Además, los expertos recuerdan que hay dos tipos de humedad a tener en cuenta: la exterior, como la lluvia, y las provenientes de fluidos corporales, como el sudor o la saliva. El médico, anestesista y reanimador David Callejo Crespo lleva todo el verano insistiendo en sus redes sociales en la importancia de cambiar la mascarilla si sudamos mucho por el calor del verano. “La mascarilla es algo preventivo y lo que buscamos es proteger a la población. Entonces andar con una mascarilla apretada y mojada no tiene sentido”, afirma a Verne.

“La lluvia no es tan peligrosa como los fluidos corporales del verano”, afirma la enfermera Esther Gómez, que advierte que “si una mascarilla se moja por nuestro sudor, respiración o saliva debe desecharse porque hay muchas bacterias que pueden crecer y no es higiénico”.

¿Por qué se estropean con el agua?

Para entenderlo mejor, Esther Gómez ha grabado un vídeo para Verne haciendo una demostración de lo que pasa cuando se moja una mascarilla:

“La parte azul siempre va por fuera porque tiene tres capas protectoras”, afirma Gómez en el vídeo, mientras que se dispone a abrir el grifo del baño. Cuando empieza a caer el agua por la parte blanca de la mascarilla [la que va pegada a la cara], esta no se escapa, y así podemos comprobar que el cubrebocas está funcionando de barrera entre nosotros y el exterior. Hay que recordar que las mascarillas quirúrgicas sirven, sobre todo, para proteger a los demás de nuestros posibles virus o bacterias. Por eso, a las mascarillas con válvula FPP2 y FPP3, pensadas para protegernos pero no para proteger al resto, se las denomina en ocasiones “mascarillas egoístas” y solo están recomendadas en casos excepcionales como personas vulnerables o personal sanitario.

En el vídeo de Gómez, cuando moja el cubrebocas también por la parte azul, el agua comienza a correr. “Esto demuestra que si la mascarilla se moja por los dos lados, se pierde la protección de la misma”, afirma.

¿Cómo debemos protegerlas de la lluvia?

Cuando comenzó la crisis del coronavirus, primero aprendimos a diferenciar los tipos de mascarillas que existen, luego a colocarlas de forma adecuada e incluso trucos para cuando se empañan las gafas al utilizarlas junto al tapabocas. Ahora debemos saber cómo darles una utilización correcta para que no pierdan efectividad según la estación.

Los expertos aconsejan que la mejor forma de proteger la mascarilla de la lluvia es un simple paraguas. “El tema es que no se empape, por ejemplo, que nos pille un chaparrón en medio de la calle”, afirma la farmacéutica Gemma Del Caño.

Para el doctor Callejo, utilizar otros métodos como pantallas de plástico encima de la mascarilla no son recomendables. “Nos vamos a llevar más las manos a la cara, todavía no he visto algo que pueda ayudar a protegerlas. Lo mejor es el paraguas y cambiarla cuando se moje”, afirma.

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