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Puchero en Toledo y ‘nuggets’ en Madrid: así alimentan las autonomías a los niños más vulnerables

Viernes a las 14.00, Mungia (Bizkaia). En casa de Odei, Nahia y Jon (12, 10 y 9 años) han cocinado guisantes con jamón y salmón a la plancha. A la misma hora, Eliel y Abigail (7 y 3) en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) tienen en la mesa guisadito de pollo con arroz acompañado de una ensalada de pepino. Rita y Marilia (3 y 4) comerán un puchero y unas varitas de merluza en Cobisa (Toledo). Todos ellos son niños con beca de comedor repartidos por diferentes puntos de la geografía española. Sus menús, elaborados por empresas de catering o por sus familias tras recibir dinero para ello, no tienen nada que ver con el de Rubén (9 años) en Madrid. El niño repite en la misma semana rollito de jamón de york y queso y nuggets de pollo, de la empresa de comida rápida Telepizza. Amante hace tres meses de las delicias procesadas de la cadena, hoy desea volver a comer “como en el cole”. “Echo de menos el pescado”, asegura. “¡Y al cocinero de allí!”.

A principios de marzo, las noticias de afectados por el coronavirus empezaron a asolar las regiones españolas. La Comunidad de Madrid y La Rioja cerraron los centros escolares antes incluso de que se declarara el estado de alarma el 14 de marzo. El 11, ningún niño fue al colegio en ambas comunidades. Al día siguiente, el resto de regiones siguió la estela. Junto a la organización de las clases online o el teletrabajo de los docentes, los Gobiernos autónomos se encontraron con un problema de urgencia: cómo alimentar a los menores más vulnerables, aquellos que disfrutaban de la beca de comedor escolar y que, para muchos, significaba la comida más completa del día. Cada región eligió un sistema. Y Madrid se convirtió en el centro de la polémica al optar por la comida rápida para estos menores de familias con dificultades económicas. Tanto, que la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, dio marcha atrás la semana pasada y anunció que a partir del 18 de mayo la alimentación correrá a cargo de las empresas de catering homologadas que sirven normalmente en los centros escolares.

Ninguna Administración regional había seguido el patrón de Madrid: unas, como Cataluña, Valencia o Canarias, utilizan una especie de cheque monedero; otras, como Castilla-La Mancha o Andalucía, han mantenido activas desde el principio las empresas de comida de los centros escolares; el País Vasco ingresa una cantidad de dinero a las familias; Galicia opta por el sistema de catering. En Europa, países como el Reino Unido, Francia o Alemania han usado también la fórmula de los cheques o los servicios de catering.

¿Cómo han comido los menores de familias desfavorecidas durante casi dos meses confinados? Este es un recorrido gastronómico por siete hogares de regiones diferentes, incluida Madrid, con su menú de Telepizza, que la nutricionista Laura Zurira califica con un 1 sobre 10. “Se basa en alimentos ultraprocesados. Los aportes nutricionales de vitaminas, minerales y de aminoácidos de calidad son bajos y altos en sal, azúcares y grasas. Hay exceso de aporte de hidratos de carbono (rebozados, pizza, pan de hamburguesa), los fritos son excesivos (no deberían superar una vez por semana) y hay alta densidad energética pero baja densidad nutricional. El menú no ofrece grupos de alimentos básicos para el equilibrio de un menú semanal: huevos, pescado, legumbres, arroz, verduras”.

Con información de Javier Martín-Arroyo, Noor Mahtani, Lucía Ramos, Mar Rocabert, Cristina Vázquez, Silvia R. Pontevedra, Lucía Franco, Pedro Gorospe, Rafael de Miguel, Silvia Ayuso y Ana Carbajosa.

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