Lo más visto

Potaje de vigilia sin penitencias

“¿Que no puedo comer carne? Pues me pongo como La Moñoño a pucheros y dulces”. Ésta podría ser, resumida y actualizada, la filosofía de muchas personas que por imperativo de la Santa Madre Iglesia se vieron obligadas a practicar la vigilia en Cuaresma y Semana Santa durante siglos. Porque sí, amiguitos, hubo tiempos en que no había confinamientos -bueno, cuando llegaba la peste, sí-, pero si te veían comprando o comiendo carne en estas fechas, te la jugabas ante tu familia, vecinos o autoridades. Así empezaba el festival del bacalao, las legumbres y los mil y un pestiños, torrijas, buñuelos, hojuelas o gañotes.

Quizá este año convenga contenerse un pelín con la artillería pesada de la repostería frita española, no vaya a ser que acabe la cuarentena y no podamos salir por la puerta de casa. Mejor centrarse, al menos por hoy, en la parte más saludable de la comida cuaresmal: los potajes.

¿Cómo hago un potaje de vigilia?

Aunque hay incontables fórmulas, el mecanismo básico suele repetirse. Dejamos los garbanzos (o judías) en remojo el día anterior, y los cocemos en caldo o agua a fuego suave hasta que estén tiernos (unas dos horas aproximadamente). Podemos añadir a este agua cebolla, dientes de ajo, zanahoria, laurel u otros aromatizadores si nos apetece. Por otro lado, preparamos un sofrito de cebolla picada, tomate y pimentón, y lo dejamos hacer también a fuego lento. Cuando ambas cosas estén listas, las juntamos, incorporamos las espinacas y el bacalao picados, y les damos un hervor corto de menos de 5 minutos. Dejamos reposar un rato y servimos, si queremos, con huevo cocido picado o cortado en cuatro trozos.

La cocina tradicional manda sumar el bacalao y las espinacas bastante antes. La cocina contemporánea, como se ha dicho arriba, para preservar la textura del pescado y el verdor de la hortaliza. Con todos mis respetos para el clasicismo, creo que en esto tiene razón la modernidad, pero tú mismo.

No has dicho nada de cantidades, y yo necesito una receta exacta

Tus deseos son órdenes, torpe mío. En el vídeo de arriba en imágenes y aquí abajo en texto tienes la de La Azotea, un restaurante sevillano que hace un potaje que dan ganas de que la Cuaresma dure todo el año. Si tienes problemas para hacer o encontrar el caldo de marisco, tira con uno de pescado o con agua, dándole un poco de gusto de la forma que he contado arriba.

Ingredientes

  • 400 g de bacalao desalado
  • 500 g de garbanzos
  • 400 g de espinacas frescas
  • 8 tomates
  • 6 dientes de ajo
  • 2 cebollas grandes
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharada de pimentón
  • 650 ml de caldo de marisco
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • 4 huevos cocidos

Preparación

  1. Dejar en remojo los garbanzos la noche anterior.
  2. Poner los garbanzos en el caldo de marisco templado y cocer entre 2 y 2 horas y media.
  3. Mientras se hacen, aplastar los ajos y dorarlos a fuego suave con aceite de oliva en otra cazuela.
  4. Añadir la cebolla picada.
  5. Picar el tomate y sumarlo. Dejar que se haga a fuego muy lento durante toda la cocción de los garbanzos, removiendo de vez en cuando. Cuando éstos estén hechos, añadir el pimentón al tomate, darle una vuelta y retirar del fuego.
  6. Triturar el sofrito, añadirlo a los garbanzos y dejar cocer 2 o 3 minutos.
  7. Añadir las espinacas y el bacalao y cocer 1 minuto más. Corregir de sal y dejar reposar fuera del fuego como mínimo unos 3 o 4 minutos.
  8. Servir con gajos de huevo cocido.

¿Es pecado cambiar los ingredientes del potaje a tu bola?

Ni el Papa ni la Conferencia Episcopal se han manifestado al respecto, así que siéntete libre como el ave que escapó de su prisión y puede al fin volar. ¿Que tienes acelgas en vez de espinacas? Pues acelgas. ¿Que necesitas un plato todavía más completo? Añade patatas o un puñado de arroz (ojo con el líquido: este cereal absorbe bastante). ¿Que lo quieres más verdulero? Unos dados de calabaza o de zanahoria no le harán daño a nadie. ¿Que te gusta un puntillo especiado? Dale al clavo, al comino o la guindilla. Mientras no le eches kiwi, queso, maíz o palmito, no vendrá el Santo Oficio a buscarte a tu casa.

Comparte tus fotos de estos trucos o recetas en redes sociales con la etiqueta #ComidistaConfinado. Y si quieres más propuestas para cada día, entra aquí.

Leave a Reply