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Portugal elige presidente en plena tercera ola de la pandemia

En medio de un estricto confinamiento sanitario para frenar el avance del coronavirus, los portugueses votan este domingo para elegir presidente para los próximos cinco años. Aunque el actual mandatario, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, se perfila como el claro favorito, la gran pregunta es el índice de participación cuando el virus en Portugal está fuera de control. Sin embargo, y para desmentir los augurios que vaticinaban días atrás una alta abstención, el diario portugués Público daba este mediodía una afluencia a las urnas del 17%, dos puntos por encima de las últimas presidenciales de 2016 y cinco de las celebradas en 2011 (13%).

Habrá que esperar al cierre de las urnas a las ocho de la tarde hora local (una hora menos en la España peninsular) para saber si Rebelo de Sousa revalida su mandato o si está obligado a pasar a una segunda vuelta si no supera el umbral del 50% de los votos, lo que supondría una gran victoria sin precedentes para el emergente diputado de ultraderecha André Ventura.

El primer ministro, António Costa, ha animado a la población a depositar su voto a pesar de la amenaza de la pandemia, al tiempo que ha recordado la necesidad de cumplir con las normas de seguridad estipuladas a la hora de contener la propagación de la covid-19. “El voto es un derecho fundamental y un ejercicio de ciudadanía. No hacerlo es dejar que otros decidan nuestro futuro” ha dicho Costa a través de un mensaje en su cuenta de Twitter. El primer ministro ha recordado que las elecciones están transcurriendo entre medidas de seguridad sin precedentes, con equipos de desinfección en todos los colegios electorales del país. La jornada está transcurriendo con normalidad y todos los centros de votación están abiertos. En muchos se ven largas colas, pero el tiempo de espera no es demasiado elevado, según informa Público.

Rebelo de Sousa, que ha sido uno de los primeros en votar en un colegio de la ciudad de Celorico de Basto, ha declarado que “encara estas elecciones sin nerviosismo”. Los sondeos le conceden entre un 58% y un 62% de los votos. A gran distancia, Ventura se encuentra como segundo candidato más votado (en torno a un 12% o 13%) en situación de empate técnico con la socialista Ana Gomes, que también ha sido de las primeras en votar.

Ventura es una figura anómala en la política de Portugal, un país que se había distinguido por evitar la presencia de la ultraderecha que ha marcado la política europea en los últimos años. Dos años después de la creación del partido Chega! (¡Basta!), el dique de contención parece registrar sus primeras grietas, en lo que supone el fin del excepcionalismo portugués.

El caso de la socialista Ana Gomes es inusual: se presenta con el apoyo de otros dos partidos, Pueblo-Animales-Naturaleza (PAN) y Livre, dado que el primer ministro y líder socialista, António Costa, ha eludido respaldarla. El resto de los siete candidatos no supera el 10%.

“Votar es seguro”

Los comicios vienen marcados por los nuevos récords de muertes y contagios de coronavirus, con filas de ambulancias a la entrada de hospitales en la jornada de reflexión. El país es líder mundial en muertes y nuevos contagios por millón de habitantes, según datos de la Universidad de Oxford, y vive al borde del colapso sanitario. Este sábado superó la barrera de las 10.000 muertes desde que comenzó la pandemia y registró más de 15.000 contagios en las últimas 24 horas. Unos 10 millones de personas (un millón y medio de ellas en el extranjero) están llamados a acudir a las urnas. “Votar es seguro”, afirman carteles colocados en diferentes partes de las localidades, entre otros sitios, en el Metro de Lisboa, en los que se informa de que será obligatorio el uso de mascarilla, mantener la distancia de seguridad en la cola, desinfectarse las manos y, a poder ser, que los votantes lleven su propio bolígrafo.

Además, se han tomado medidas extraordinarias para estas elecciones, como permitir durante este domingo electoral la movilidad entre municipios para votar —algo prohibido los fines de semana— y ampliar el voto anticipado.

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