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Por qué urgen medidas más contundentes y rápidas para detener el coronavirus en India

El coronavirus ha alterado y puesto patas arriba la vida de muchísima gente, en todos los rincones del planeta. En India no podía ser menos. La globalización y el flujo de pasajeros por trabajo y turismo de unos países a otros ha hecho que, en poco tiempo, se haya extendido la Covid-19 más rápido y lejos de lo esperado, creando una pandemia mundial y un problema económico para todos, en el, hasta ahora, vano intento por contenerla.

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En India, las primeras medidas de contención se pusieron en marcha a principios de febrero. Inicialmente, se cerró la entrada a viajeros procedentes de China y se comprobó si tenían fiebre o el virus. Y desde hace una semana, se cancelaron los visados de turistas procedentes de los países europeos o asiáticos con más contagiados: Italia, España, Francia, Irán… La principal estrategia del gobierno indio ha sido la de interceptar cualquier persona sospechosa proveniente de fuera y ponerla en cuarentena para evitar más contagios. Equipos médicos han estado preparándose desde casi el estallido de la epidemia en China para una posible llegada del virus al país.

El sábado pasado, 14 de marzo, el gobierno indio dio un paso al frente y ordenó cerrar las escuelas e instituciones educativas, así como los cines y centros comerciales, por dos semanas. También se han paralizado eventos multitudinarios. India todavía está en la fase uno (casos importados y primeros contagios directos) y oficialmente no ha entrado todavía en la fase dos de transmisión dentro de la comunidad. Por tanto, por ahora no se han tomado medidas más drásticas, como cerrar templos, comercios y restaurantes, ni se ha dado orden de cuarentena masiva, aunque el Gobierno aconseja evitar los desplazamientos innecesarios.

Pero teniendo en cuenta que India oficialmente tiene casi 200 personas contagiadas y 4 muertos, a día de hoy, y creemos que debería llevar a cabo medidas más contundentes y rápidas para evitar que las transmisiones crezcan exponencialmente en pocos días, como hemos visto en otros países.

Teletrabajo, por prevención y responsabilidad

Ante esta situación, por prevención, la contraparte con la que trabaja Semilla para el Cambio en el terreno ha decidido cerrar temporalmente. Pese a que todavía no se ha llegado al nivel de confinamiento, nos ha parecido lo más responsable. No obstante, el equipo en Varanasi prosigue sus actividades a través del teletrabajo, a la espera de ver cuál es la evolución del virus que, dadas las características geográficas, sanitarias y de población del país, seguro afectará a un porcentaje de personas significativamente mayor al que oficialmente existe hasta ahora.

Vista general de un 'slum' a las afueras de Varanasi.Vista general de un ‘slum’ a las afueras de Varanasi. CARLOS LOSA

Pero, además, en nuestro análisis debemos tener en cuenta varios factores que pesan sobre India y otros países del Sur, que nos ayudarán a entender el más que previsible impacto del coronavirus sobre la población del país.

El 66% de la población de India sigue viviendo en zonas rurales; y en muchas aldeas el acceso sanitario es limitado. En las áreas urbanas este sistema es también muy deficitario, no tiene capacidad, ni recursos suficientes para atender muchos casos graves, y menos teniendo en cuenta el volumen de población del país.

Es el momento para cerrar templos y recomendar a la gente no salir a la calle antes de que sea demasiado tarde

Además, la higiene en India es también un grave problema. En un estudio reciente se estimaba que en la India rural el lavado de manos está poco extendido. Solo el 26,3% de la población lo hace antes de dar de comer a sus hijos (y lo hacen con la mano más que con utensilios). Si una de las precauciones principales contra el coronavirus es el lavado de manos habitual, podemos imaginar el reto que esto supone aquí para la lucha contra el virus.

Si la higiene y el acceso sanitario son preocupantes para la población rural y urbana del país, esta preocupación es más extrema si cabe para las personas que en uno y otro ámbito sufren pobreza. Estaríamos hablando de unos 276 millones en todo el país, según el lejano censo de 2011.

La medida del confinamiento se complica en un país densamente poblado como India, en el que un alto porcentaje de la población vive hacinada o compartiendo una única habitación. En esos casos va a ser muy difícil que no se produzcan contagios.

Las personas que viven en la pobreza extrema no cuentan con medios para acudir al médico o comprar medicinas. Si enferman, ni podrán trabajar ni podrán permitirse un tratamiento hospitalario

Además, en caso de cerrar oficinas o confinar a las personas a sus casas, está el problema económico que ya está afectando a empresas, autónomos y empleados en los países ricos. Pero las personas empobrecidas viven al día, comiendo de lo que obtienen. Si no pueden salir a ganarse el pan, no enfermarán de coronavirus, pero pueden morir de inanición… Estas personas en extrema pobreza no cuentan con medios para acudir al médico o comprar medicinas. Si enferman, ni podrán trabajar ni podrán permitirse un tratamiento hospitalario contra el coronavirus.

En los países ricos, una epidemia es algo que muchas generaciones nunca habían vivido en su vida. Pero en países como India se producen a menudo (cada dos o tres años) epidemias importantes como las de fiebre tifoidea, el dengue o la malaria…

Consulta médica en las instalaciones de la ONG Semilla para el Cambio en Varanasi.Consulta médica en las instalaciones de la ONG Semilla para el Cambio en Varanasi. DANI CASTILLO

Debido a la gran masa de población, el desconocimiento y la falta de recursos, las epidemias son una bomba de relojería en países como India. Estas, que en gran parte se podrían evitar o reducir con una buena higiene y más protección contra los mosquitos y el uso del agua contaminada, se cobran sin embargo miles de vidas de forma cíclica. Incluso la diarrea, fácilmente evitable con más higiene y un acceso sanitario básico, mata a más de 10.000 niños al año.

La cifra oficial de casos de coronovirus (citadas arriba) a día de hoy probablemente hayan cambiado en el preciso momento en el que se encuentre leyendo estas líneas. Además, el protocolo de testeo por ahora en India es limitado. Existen 732 distritos en el país y hay solo 51 laboratorios equipados para hacer el test de la Covid-19. El coste por cada prueba es de 5.000 rupias (unos 60 euros), que para India, igual que para otros países de bajos recursos, es un precio muy alto.

Algunos componentes del test se importan de Alemania. Se empiezan a dar casos que probablemente sean de contagio comunitario, pero ahora mismo solo se permite testear a gente que haya tenido un historial de viaje o haya estado en contacto con viajeros. En general, otros casos sospechosos se ponen en cuarentena, pero hay que saber que puede haber muchos otros contagiados leves o asintomáticos que transmiten la enfermedad. Y sin saber si algunos casos críticos son de coronavirus o no cuando hay síntomas de neumonía y fallo multiorgánico, los médicos no saben si están luchando contra una bacteria o contra un virus.

Hay que tener en cuenta que en India la pirámide poblacional está invertida con respecto a Europa. A partir de 70 años, solo hay un 3,5% de la población. Aunque en uno de los países más poblados del mundo, estamos hablando de 4,7 millones de personas que son las más vulnerables al virus, según el comportamiento que este ha tenido hasta ahora.

Pero además, en India hay otros potenciales grupos de riesgo. En la clase media india muchas personas padecen enfermedades coronarias y diabetes. En noviembre 2019, el International Diabetes Foundation estimó que 77 millones de indios la sufren. Y, según la Organización Mundial de la Salud, es el país del mundo con mayor número de muertes por problemas respiratorios. Por tanto, si el Covid-19 se ceba en personas con este tipo de patologías, es fácil concluir que el impacto sobre este sector de la población se prevé, también, de una magnitud enorme.

Si no se toman medidas contundentes, pronto el coronavirus puede extenderse muy rápidamente, con consecuencias muy negativas para toda la población y, muy especialmente, entre los colectivos más vulnerables. Se aproxima Chaitra Navratri, una celebración religiosa hindú de nueve días que se dedica a las nueve formas de la diosa Durga. Es uno de los festivales hindúes más fervorosos y dará comienzo el 25 de marzo con millones de personas asistiendo a rezos y ceremonias diariamente… Es el momento para cerrar templos y recomendar a la gente no salir a la calle antes de que sea demasiado tarde.

María Bodelón es directora de la ONG para el desarrollo Semilla para el Cambio en Varanasi (India).

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Toque de queda simbólico

EFE

La India convoca un toque de queda simbólico de un día por el coronavirus para “preparar” al país para los “futuros desafíos”. “Este domingo, 22 de marzo, desde las 07.00 horas hasta las 21.00 horas, todos los compatriotas deberán cumplir el toque de queda ‘janata’ (del pueblo, en hindi)”, ha anunciado el primer ministro indio, Narendra Modi, en un discurso televisado a la nación, en el que no anunció ninguna medida concreta. El Ministerio de Información, por su parte, ha anunciado la prohibición de aterrizar en suelo indio a cualquier avión de pasajeros procedente del extranjero desde el 22 de marzo durante una semana. La India ha registrado casi 200 contagiados y cuatro fallecidos.

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