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Pikachu-Raichu-Raimundo ameniza las tardes de encierro en Noreña (Asturias)

Raimundo García Cuesta (56 años, Mieres, Asturias) dio el pasado lunes una lección de comunicación sin bajarse del coche patrulla y sin que nadie lo viera. Lo hizo todo a través del altavoz. Comenzó por las malas noticias –“mañana llueve”- e inmediatamente enlazó con las buenas –“como dice un amigo mío, pasando dos días después de pasado mañana, ya es viernes, así que tenemos la semana hecha”. Lanzó un guiño a la audiencia: “Lo estáis haciendo muy bien”. Pero el que lo estaba haciendo verdaderamente bien era él, ya que cuando anunció que la situación se podía alargar dos o tres semanas más, los vecinos comenzaron a aplaudir desde sus ventanas y balcones.

Quedaba aún el truco final. El prestigio del gran comunicador. Llegó en forma de carta de Pikachu. Para los que no lo conozcan, es un personaje de la saga Pokémon. Amarillo, con mofletes rojos y pinta de bonachón, cuando se cabrea, suelta descargas eléctricas. Y solamente dice tres sílabas: Pi, Ka y Chu. El lunes, Raimundo, ante el numeroso público infantil que asistía a su actuación, decidió hablarles en el idioma del pequeño personaje animado, que había escrito una carta con un mensaje para ellos. “Pikapi pikapikapi pika pikachu”. Así durante varios segundos. Y todo el mundo, mayores y pequeños, entendieron el mensaje. Algunos lo grabaron con sus teléfonos y publicaron en redes sociales. Así es como, gracias a miles de retuits y respuestas, el mensaje de Pikachu-Raichu-Raimundo ha llegado al resto del país.

“Los amigos siempre me dicen que cómo me metí a Policía con el carácter que tengo”, explica por teléfono Raimundo, que lleva 36 años ejerciendo la profesión, los últimos 8 de ellos en Noreña, una localidad asturiana de poco más de 5.000 habitantes que cuenta con otros tres agentes locales. “Mi mujer siempre me dice que veo la botella medio llena aunque esté vacía. No sé si es un defecto o una virtud. No me gusta la tristeza, pero hay que tener respeto. Hay gente pasándolo muy mal, perdiendo a seres queridos, familiares, amigos, conocidos, vecinos… Es un tema complicado, pero pasarlo con un poco de humor no hace mal a nadie y ayuda mucho”, asegura.

Desde que comenzó la crisis del coronavirus, Raimundo termina su ronda de trabajo por las mañanas y, por las tardes, las dedica a “la ronda de dar ánimos”. Nunca es la misma temática. Cada día cambia el repertorio. Un día ponen música de Compay Segundo y se van de viaje a Cuba. Otro, plantea acertijos culturales. Empezaron saliendo a las ocho de la tarde y han ido adelantando la salida cada día media hora. Ahora ya salen a las seis. Todos los vecinos quieren ver esta particular cabalgata de reyes primaveral.

La temática de cada día se decide en una reunión a mediodía con el concejal de seguridad ciudadana, Pelayo Suárez Colunga, que fue quien le propuso hacer algo diferente para alegrar el confinamiento a los vecinos. Raimundo cuenta también con un equipo de guionistas formado por su mujer y sus dos hijas: ellas propusieron a Pikachu como personaje para la ronda del lunes. “Nos reímos mucho cuando lo preparamos”, cuenta.

La ronda de ánimo ha ido subiendo de nivel hasta el punto de que ya preparan mensajes personalizados. “Hoy llevamos uno para una niña de 5 años que tiene a su padre malo y no puede verlo. El otro día felicitamos el cumpleaños a una vecina de 83 años y no sabes cómo lloraba de emoción. Son cosas que te alegran el corazón. Te juro por Dios que me hacen llorar. Esto es gasolina para el alma. Y te digo otra cosa: los niños son una disculpa; la gente mayor se asoma casi con más ilusión”.

A Raimundo le entristece ver las calles de Noreña tan tristes y vacías, pero le enorgullece el nivel de cumplimiento que está demostrando la localidad. “Da gusto, de verdad”. “Creo que el recuerdo no va a ser del todo malo, porque estamos aprendiendo mucho, y valorando la labor de personas que creíamos que no hacía nada de valor y en realidad eran indispensables. Qué ignorantes éramos…”.

Mientras continúan poniendo música y dando ánimos con unos altavoces prestados –“el del coche patrulla está ya un poco cascado y es mejor no darle demasiado uso”- Raimundo piensa ya en los siguientes pasos. “Ahora les hemos pedido a los niños que hagan dibujos de sus personajes favoritos y que los manden a la página de Facebook del Ayuntamiento. Les decimos que los hagan bien, con calma, que tienen tiempo de sobra. Y que luego haremos con ellos una exposición en el Guggenheim”. ¿En Bilbao? “No, no, en el de Nueva York”.

Raimundo se despide antes de que en el coche empiece a sonar María en la playa. En su foto de perfil de Whatsapp tiene a Pikachu sobre su hombre. “Antes morir que perder la vida”, reza su estado. Cuenta que en el ambiente profesional lo llaman Mundo. En el personal, Rai. Los personajes de Pokemón evolucionan y van cambiando de nombre. Pikachu pasa a ser Raichu. En Noreña ha ido un paso más allá y, desde el lunes, se llama Raimundo.

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