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Personas que han descubierto Tiktok durante la cuarentena nos cuentan qué les ha enganchado

Después de dos semanas metida en casa, a finales de marzo, Nora Ruiz quiso probar algo nuevo que hacer para entretenerse más allá de leer, hacer deporte y cocinar. Una amiga le había hablado de TikTok y optó por descargárselo. “El aburrimiento es muy malo”, dice esta estudiante para azafata de vuelo de 25 años. Ruiz es una de esas personas que ha descubierto esta red social durante el confinamiento. La app de TikTok lleva desde el 22 de marzo entre las 10 más descargadas de España, tanto en App Store como en Google Play. Desde entonces, Nora Ruiz cuenta que esta plataforma “se ha convertido casi en un diario” donde sube vídeos todos los días.

“Me pareció que podía ser divertido cuando me hablaron de que se hacían retos”, comenta Ruiz. Estos días ha imitado el baile de Jennifer López en la final de la Super Bowl con el #jlosuperbowlchallenge  y hasta ha incluido a su madre en un vídeo bailando el #ohanachallenge. También pasa tiempo viendo lo que hacen los demás y dice que es habitual de perfiles como los de Paula Collantes o Claudia García.

Ruiz se encuentra en el rango de edad más común de la plataforma: según nos explicaba hace unos meses un portavoz de la compañía, el 60% de sus usuarios tienen entre 16 y 25 años. Pero durante estos días ha llegado a otros usuarios con más tiempo libre de lo habitual. Como ya comentamos en este artículo, TikTok solo ha sido superada en descargas por apps como Zoom, Google Duo o Hangouts, que favorecen a las videoconferencias y al teletrabajo. En un análisis sobre cómo se ha ampliado la audiencia de la aplicación, Ferran Lalueza, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universidad Oberta de Catalunya, explica: “El uso de esta aplicación ha aumentado porque el confinamiento ha hecho que mucha gente busque nuevas maneras de entretenerse y porque nos ha regalado muchas horas de convivencia intergeneracional que han provocado que muchos adultos descubrieran TikTok gracias a sus hijos”. 

Teresa Cortés, madrileña de 55 años, descubrió TikTok gracias a su sobrina, de siete. “Me enseñó los vídeos que hacía y me dijo que con eso se pasaba las horas muertas riéndose”, cuenta. Así que Cortés decidió probarlo y ver si la app le hacía más amenos los ratos de confinamiento. “No hago vídeos ni pienso hacerlos nunca, estoy ahí básicamente para reírme y cotillear”, comenta. Entre los vídeos que más le divierten están los de o Paco León o el jugador del Betis Joaquín, que también se han abierto la cuenta durante el confinamiento.

Jesús Corsino ya la había probado hace meses, pero entonces no llegó a conectar con esta red social. Este repartidor de 40 años se ha reconciliado con TikTok durante la cuarentena. “Quería dejar de lado las cosas monótonas. Vi que se compartían vídeos que me parecían graciosos y decidí acceder a ella”, explica. Desde mediados de abril hacer vídeos se ha convertido en una de sus principales aficiones: cambiar caras con su gato, parodiar sonidos en los que simula cantar (algo muy popular en la plataforma que es conocido como lip syncs), hacer un reto de baile propuesto por Paz Padilla… El humor es una de las temáticas más populares, según datos de TikTok desde marzo el hashtag #ComediaEnEspañol ha alcanzado las 54 millones de visualizaciones.

“Hay efectos de sonido, de máscaras… Es muy divertido. Y en general sencillo de usar, aunque es cierto que es un entorno gráfico muy diferente a otras redes sociales”, comenta Corsino sobre la aplicación. Según los datos de la herramienta Google Trends, que estudia los términos más buscados en la red, se puede apreciar con claridad cómo las búsquedas relativas a TikTok han aumentado en estos días de confinamiento. También han crecido las búsquedas “cómo hacer vídeos en TikTok” y “cómo usar TikTok”. Desde Verne hemos querido profundizar en el perfil de los nuevos usuarios, pero TikTok no nos ha proporcionado más datos.

Francisco Callado, gaditano de 32 años, también es de esos que le han dado una segunda oportunidad a la red social y han acabado reconcilados con ella. “Me la descargué hace un año y no entendía nada. No ha sido hasta ahora cuando me he creado un usuario”. Lo que le ha enganchado es “todo lo relacionado con el canto y el baile”. En los vídeos que publica podemos verle tocando el piano y la guitarra y confiesa que utiliza mucho más TikTok que otras redes en las que lleva más tiempo, como Facebook.

Nuevos ídolos

Cuando Alex Stockard se descargó en marzo TikTok para combatir los ratos de aburrimiento encerrado en casa, no imaginó que hubiera más de 12.000 personas a las que interesaría lo que tenía que contar. “Una compañera de piso me la recomendó porque me gusta hacer locuras y cantar, aunque también fue una manera de ver qué hacía la gente en cuarentena”, explica. Este estadounidense de 25 años afincado en Madrid comenzó a usarla explorando alguna de las opciones más populares de la plataforma, como bailes o lip syncs. Sin embargo, fue a raíz de un vídeo en el que parodiaba cómo se había españolizado su forma de hablar cuando logró más seguidores. “A veces no me parecían tan buenas ideas, pero sin embargo eran las que más han triunfado”, cuenta riéndose.

Desde entonces, ha optado por centrar sus vídeos en contenidos relacionados con el acento y las diferencias culturales: desde una parodia sobre cómo pronunciamos WiFi hasta por qué los guiris llevan chanclas con calcetines. “Estudié Filología Hispánica, fui de intercambio a Sevilla y Costa Rica y finalmente decidí venirme a España a vivir en 2017. Una de las cosas que más me sorprende del idioma es la manera tan directa que tenéis de pedir las cosas”, cuenta. Aunque Stockard sabe que ahora el interés está marcado por la situación tan especial en la que nos encontramos, cuando todo pase planea espaciar más sus vídeos: “Ahora está bien porque tengo más tiempo libre, pero después quiero hacer vida fuera de las redes sociales y que no me consuman”.

Un interés fugaz

Otras personas que han experimentado con TikTok estos días han comprobado que esta aplicación no es para ellos. La asturiana Emma Menéndez, de 25 años, llegó a hacer “2 o 3 vídeos cada día en los ratos muertos de los primeros días” y ahora no hace prácticamente ninguno. “Ya no lo utilizo casi. Fue más el boom del principio, por hacer algo diferente”, explica. Rocío Barrantes, de la misma edad, también ha optado por dejar de usarla, aunque por otros motivos. “Empecé a leer que TikTok quitaba de tendencias vídeos de personas que, según ellos, eran feos, gordos o con algún tipo de discapacidad y la he ido aparcando”.

A Fran Vico, catalán de 29 años y estudiante de un máster para el profesorado, explorar TikTok le pareció en un principio útil para establecer conexiones con sus futuros alumnos. “Me la descargué porque pensé en que tenía que enterarme de qué hacían los chavales”. Su uso, según explica, le pareció “adictivo, pasas de vídeo a vídeo y al final estás todo el día viendo gilipolleces”. Pero el enganche le duró poco: tras un primer día adictivo, solo se volvió a meter otras cuatro veces y optó por desistalársela. “Ya supe de qué iba la cosa y no me interesaba. Suficiente tengo con Instagram”, sentencia Vico.

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