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Ochotorena: “Con el tiempo los porteros rotarán en un mismo torneo”

Cuatro Eurocopas con sus dos títulos y cuatro Mundiales con el triunfo de Sudáfrica como máximo exponente. Desde su cargo de entrenador de porteros, José Manuel Ochotorena (Hernani, 61 años) ha vivido desde dentro las dos caras de la selección. Tiempos de sequía y tiempos de abundancia. En total 17 años como internacional compartiendo faena con su trabajo diario en el Valencia, incluida la escapada al Liverpool con Rafa Benítez. El pasado febrero llegó a un acuerdo con la Federación para dejar la actividad. Su marcha no sonó bien en un principio. El interesado se marchó en silencio. Con la discreción que le ha caracterizado en estos lustros en los que convivió día a día con siete seleccionadores distintos. En vísperas de la primera gran competición internacional que se va a perder, accede a romper su silencio.

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Pregunta. Se sentirá desnudo…

Respuesta. Un poco extraño sí me siento. Han sido 17 años sin faltar a ninguna cita. Siento nostalgia, pero como ha sido una decisión madurada, que veía venir, me fui preparando y asumiéndolo poco a poco. El día del primer partido será complicado, supongo, pero es inevitable. He disfrutado mucho, sabía que iba a tener un final y veía que el mío se acercaba. Van pasando generaciones, seleccionadores. Tampoco soy ningún chaval. No quería estar por estar en un sitio. Soy un privilegiado por todo el tiempo pasado.

P. ¿Sale por propia decisión? ¿Le abren la puerta y le invitan a dar un paso al frente?

R. Es la sensación de que llegan generaciones más jóvenes con expectativas diferentes. El tema de la edad tiene una influencia. Fue un acuerdo por ambas partes. En las conversaciones que fuimos teniendo dejé caer que mi idea de dejarlo estaba más cercana y por su parte también entendían que esa opción estaba más cercana. Una vez que me comentan que quieren un giro diferente, lo acepto, porque habíamos hablado ya de ello. La puerta estaba abierta. Cuando me ofrecieron la última renovación ya comentamos algo. Yo dije que daba un paso al lado si tenían otras ideas sobre mi puesto. No hubo nada que no me gustara. Puede que tuviera la ilusión de llegar a la Eurocopa, pero cuando me lo hicieron llegar, no tenía ningún sentido.

P. Y cuando mira hacía atrás, ¿qué ve?

R. Mucho trabajo, dedicación, orgullo, sacrificio, sobre todo familiar, porque empalmaba el trabajo del club con el de la selección y no tenía ni vacaciones. Pero era algo que quería hacer. Nadie me obligó a ello. Vivir desde dentro la etapa más dorada del fútbol español compensa todo. No hay dinero para pagar todas esas vivencias. Muchos hubieran pagado por estar ahí. Son cuatro Eurocopas, cuatro Mundiales…

“Una mezcla entre Luis Aragonés y Del Bosque sería la perfección”

P. ¿Quién le fichó para la selección?

R. Estaba Julen [Lopetegui] en ese cargo. Él fue el primero. Se fue a entrenar al Rayo y le dejó mi nombre a Iñaki Sáez que era entonces el seleccionador. Se puede decir que apostó por mí.

P. Siete seleccionadores y uno en dos etapas. El primero, Sáez.

R. Un hombre de fútbol de toda la vida. Un hombre de la base, de las escuelas.

P. Luis Aragonés.

R. Un maestro. Singular. Muy diferente de todos. Hay que conocerlo.

P. Vicente del Bosque.

R. Con diferentes formas, pero tan válidas como las del anterior. Una mezcla de Luis y Del Bosque sería el summum, sería la perfección.

P. Lopetegui,

R. Nos une una gran amistad desde los tiempos del Castilla. Esa cercanía hace que nuestra relación fuese diferente.

P. Fernando Hierro.

R. Era un momento muy difícil. Dio el paso adelante y fue valiente. Podía salir bien o mal y salió cruz.

P. Luis Enrique.

R. Se asemeja más a Luis Aragonés. Pasional. Ha tomado la selección como un reto personal. Tiene todos los condimentos para volver a conseguir resultados. Independientemente de la desgracia del fallecimiento de su hija, sigue siendo el mismo. Incluso está con más energía, con más ilusión, más voluntad. Es muy ganador. Muy luchador.

P. Robert Moreno.

R. En esa transición, mantuvo la línea de Luis. Puede ser un gran entrenador.

“Robert me parece un portero muy interesante por su potencial”

P. En los casi 20 años que lleva como entrenador específico, la evolución del portero ha sido mayor que cualquier otra posición.

R. Ha cambiado hasta el perfil de portero que se busca, los sistemas de trabajo son diferentes, los entrenadores tienen exigencias distintas. Un preparador de porteros siempre se tiene que adaptar a los guardametas que tiene y en mi caso me tenía que adaptar también a los métodos que ellos tenían en sus clubes. Al portero hay que entenderle. Saber cuál es su punto de vista. No me gusta el exceso de información. Hay que buscar el sentido común. Por muchos datos que se tengan no se puede decir a un portero que tal delantero le va a tirar un penalti seguro a la derecha… No se le puede quitar el protagonismo. Él tiene que pensar, que decidir. Tanta tecnología aplicada al fútbol es positiva, pero me tiene que conquistar todavía… Creo en los avances, pero hay que darse cuenta de que todos los clubes tienen la misma información. El portero debe ser portero. Está el portero que para y el portero que evita.

P. ¿La diferencia?

R. El que evita es el portero más táctico, el que está más pendiente del juego, analiza las diferentes situaciones que se plantean y es capaz de dar las directrices exactas para que no se generen las ocasiones. El que para es el que su mayor cualidad es tener reacción ante el último estímulo, tiro u ocasión que se produzca. Para que nos entendamos, un Oblak y un Stegen. Dos estilos diferentes. Oblak entraría entre el primer grupo y Stegen en el segundo. Está más obligado por las condiciones tácticas de su equipo.

P. ¿Cómo es la convivencia diaria con tres porteros de los que solo juega uno?

R. Tienes que utilizar cierta psicología y conocer en profundidad a los tres. Tantos sus puntos positivos, como los negativos. Tienes que estar constantemente en comunicación con ellos. Los que no juegan tienen sus bajones y hay que intentar ayudarles. El trabajo en la selección es distinto. Normalmente, tienes tres porteros súper titulares en sus equipos.

P. ¿La mejor convivencia entre porteros que ha tenido?

R. A veces te ponen en situaciones límite por sus conductas y sus rendimientos. La terna Iker-Víctor (Valdés)-Pepe (Reina) parecía complicada y no lo fue. Se especulaba mucho sobre cómo se llevarían entre ellos. Fue un Mundial y una Eurocopa. Y tengo muy buenos recuerdos porque nosotros también teníamos dudas de cómo podían adaptarse. Eran tres gallos juntos y la convivencia que tuvieron fue perfecta.

P. ¿Y la peor?

R. La de Cañizares, Hildebrand y Palop en el Valencia no fue fácil.

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P. ¿El momento más delicado de todos los que ha vivido fue cuando De Gea ocupó el puesto de Iker en la Eurocopa 2016?

R. Sí. Por lo que representaba Iker, ese cambio por David no fue sencillo para nadie. Fue una relación difícil. La relación de Iker con Vicente estuvo muy tensa desde que comenzó la concentración. Más que tensa, de distanciamiento evidente. Conmigo hablaba más. Intentábamos suavizar la relación. Iker estaba quemado, tendría sus motivos, pero la relación conmigo hasta el final creo que fue buena. Me hacía notar su malestar. Él no compartía nuestra decisión. Intentaba explicarle que nosotros seguimos apostando por él cuando no jugaba en el Real Madrid y él nos decía que entonces sí habríamos tenido motivos para haberle limpiado, como él decía. Entonces no vino a decirnos que no le pusiéramos porque no estaba jugando en su equipo. Se calló y siguió jugando. Intentaba explicárselo de buenas maneras. Éramos conscientes de que era Iker y él fue convencido a esa Eurocopa de que podía jugar.

P. ¿Se negó a jugar el tercer partido?

R. Estaba muy contrariado y no dio ese paso. Vicente le hubiera puesto si hubiera detectado que quería jugarlo. No me dijo como tal que no quería jugar, pero se notaba.

P. ¿Es consciente de que históricamente la selección siempre ha tenido un portero titular (Iribar, Arconada, Zubizarreta, Casillas…) y que ahora no lo tiene?

R. Posiblemente haya un cambio de concepto. Casillas, Valdés y Reina marcaron una época. El relevo generacional viene ahora. Las posibilidades son más amplias. David tuvo su momento. Luego entró Unai y a lo mejor no está respondiendo a esa confianza y al final puede entrar Robert Sánchez, un portero muy interesante por su potencial… El rendimiento marca la continuidad. A partir de ahora puede que se cambie de portero hasta en un mismo torneo. Ahora los considerados suplentes juegan más. Cuando hay una hegemonía es lógico que no haya cambios, pero la cultura del portero y diez más está cambiando. Ya hay entrenadores que cambian de portero dependiendo del rival o incluso de su propia forma de jugar. Con el tiempo creo que el puesto de portero será un puesto de rotación también y en las selecciones más que en los clubes.

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