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No tenemos remedio

Cuál fue mi sorpresa al leer que una firma de artículos de lujo facturó 2,5 millones de euros el día después de su reapertura en China tras el coronavirus. Entiendo que vivimos en un mundo archicapitalista en constante movimiento y que pararlo supondría la muerte de nuestro modelo de sociedad tal y como lo conocemos. Pero, en un mundo confinado, donde aún todo funciona tan siquiera a medio gas, ¿nuestro primer impulso al alcanzar la libertad soñada es comprar artículos de lujo? Sinceramente, estamos condenados.

Marc Lucas Zaragoza. Barcelona

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