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No hay pregunta que se le resista al consultorio de la desescalada de la Policía Local de Olivares

“Somos una pareja con un niño de siete años, ¿podemos salir a pasear los tres juntos?”; “¿Puedo salir a correr y después salir a pasear con mis hijos?”; “¿Puedo coger el coche para irme a correr por el campo?”; “¿Andar es deporte o paseo? ¿tengo que trotar para que sea deporte?”… Es posible que te hayas hecho o hayas escuchado alguna de estas preguntas sobre la desescalada por fases. En Olivares, un municipio de 9.400 habitantes del Aljarafe sevillano, estas y muchas más han encontrado una respuesta rápida, didáctica y llena de humor a través de las cuentas de WhatsApp, Facebook e Instagram de su Policía Local. Un servicio público que los vecinos agradecen y que muchas veces se adelanta a sus dudas.

El responsable de estos mensajes es Carlos, uno de los siete policías locales del municipio. En su tiempo libre se encarga de manera voluntaria y altruista de las redes sociales del cuerpo -que no dependen del Ayuntamiento-. “Desde que se activó el estado de alarma hemos recibido una avalancha de preguntas por parte de los vecinos, por eso decidimos que en un pueblo tan pequeño teníamos que informar bien a la población, tanto por Internet como con intensidad en la calle”, explica el agente -que prefiere no dar su apellido- a Verne. Esa intensidad se traduce en recorrer el municipio informando a los paisanos con megafonía.

En sus publicaciones en redes utilizan un tono informal utilizando emojis y referencias de películas. Como en el post de Facebook publicado este 6 de mayo, que recrea la célebre escena en la que un grupo de corredores sigue a Forrest Gump. “Míralos, ahí todos juntitos, como un rebaño. Después de dos meses y siguen sin enterarse”, reflexiona un barbudo Tom Hanks tuneado con una gorra de policía, para, varios fotogramas después, insistir: “¿Cuántas veces voy a tener que repetir que cuando salgáis a correr tenéis que respetar… los dos metros de separación?”. La parodia va acompañada de un mensaje pedagógico y en tono conciliador: “Es por vuestra propia salud, ¿tan poco valoráis el estar sano? ¿echáis de menos estar encerrados en casa y queréis un nuevo repunte?”.

La centralita de la Policía Local de Olivares puede recibir en un turno de mañana o de tarde entre 25 o 40 llamadas con preguntas, sin contar con los mensajes que reciben a través de Facebook o Instagram. “Espero siempre a que salga el BOE con las indicaciones precisas, porque entre semana suele haber variación de criterios en función de qué ministro comparezca”, bromea. “Diseño los mensajes a partir de las cuestiones que nos lanzan o de las que creo que nos van a hacer”, explica. Carlos lleva siete años en Olivares. Antes, trató de activar el mismo servicio de atención ciudadana a través de redes sociales en otro municipio, pero no mostraron mucho interés. “Era 2010, la gente no conocía mucho este mundo. Mi intención era acercar a los ciudadanos nuestro trabajo”, explica.

En este mes y medio de confinamiento, los policías locales de Olivares no solo han recibido preguntas, también han tenido que atender las quejas de vecinos indignados por el incumplimiento de las normas de algunos de sus vecinos. “Un día tuve que estar 15 minutos escuchando a una mujer muy enfadada que me enumeraba todas las infracciones que había visto desde su ventana”, cuenta. Después, publicó un diálogo ficticio entre dos emoticonos, una señora (“Es que mi vecino ha salido.. es que lleva al perro a correr… es que ese no lleva guantes… es que van tres juntos … es que…”) y un policía que contestaba: “Usted cumpla con su deber y ya deje que nosotros informemos y actuemos de acuerdo con la normativa. Relájese y no viva tan pendiente de los demás”.

Los olivarenses han asumido bien el confinamiento, cuenta Carlos, aunque reconoce que han tenido que practicar alguna que otra detención. Al comienzo de la cuarentena su alcalde, Isidoro Ramos, tuvo que dictar un bando estableciendo horarios y normas para el paseo de perros para poner coto a la picaresca de algunos vecinos, pero el community manager de la Policía Local del municipio asegura que la mayoría han pecado de cumplidores. “Recuerdo la llamada a los cuatro días de que entrara en vigor el estado de alarma de una joven de Olivares que había ido a pasar la noche previa a la activación del confinamiento a la casa de su novio en Albaida, el pueblo vecino. Me preguntó que si podía regresar a su domicilio porque llevaba cuatro días sin quitarse las lentillas y le estaban matando”, relata. Entre los consejos de los agentes, también hay algunos vinculados con la interrelación entre ambos municipios.

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