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“Nadal está encerrado, como un ciudadano más”

Nadal se dispone a sacar durante un partido en el torneo de Acapulco.Nadal se dispone a sacar durante un partido en el torneo de Acapulco.HENRY ROMERO / REUTERS (Reuters)

Aquellos que se pregunten qué es de Rafael Nadal en estos días de incertidumbre, cómo está viviendo el campeón de 19 grandes esta situación de excepcionalidad o cuáles son sus planes más inmediatos, no deben escarbar más porque no hay nada debajo.

“Está como cualquier persona, encerrado en casa. Rafa es un ciudadano más cumpliendo”, deslizan desde su entorno, mientras al tenista se le había perdido oficialmente el rastro desde que publicase una instantánea en su Instagram, peloteando con el belga David Goffin bajo el sol californiano de Indian Wells, y al día siguiente expresase a través de sus redes sociales su tristeza por lo que está ocurriendo: “Estoy muy triste con toda esta situación. Ojalá las autoridades encuentren pronto soluciones”, expresaba nada más conocer que se cancelaba el torneo, primer Masters 1000 de la temporada, y que el devenir pendía entonces de un hilo muy fino.

Consciente de ello, y después de exponer sus razonamientos ante el resto en el Players Council, el Consejo de Jugadores de la ATP, decidió coger un vuelo de regreso a España el 11 de marzo porque se olía la que venía y quería evitar cualquier tipo de contratiempo, como el de un miembro de su equipo que se quedó “atrapado” en Miami cuando quería volar a Europa. Y efectivamente, al día siguiente el rector del circuito masculino comunicó la suspensión de la actividad durante mes y medio, hasta finales de abril, por lo que el tour, como tantos otros deportes, ha quedado patas arriba. Más todavía después del anuncio de Roland Garros, que ayer anunció su aplazamiento a octubre.

“Estoy bien, en casa. Haciendo ejercicio físico y siguiendo las órdenes y las recomendaciones de las autoridades”, confirmaba Nadal, que tranquilizaba a los padres de los chicos y chicas que se forman en su academia, cerrada, y que hace tres semanas logró su primer trofeo de la temporada en el cemento de Acapulco, ajeno al tsunami que le recluye ahora en su domicilio, donde gasta las horas preocupado y concienciado, sin pisar la calle y siguiendo con avidez la actualidad más allá de las fronteras deportivas, como es costumbre en él. Se ejercita por su cuenta, siguiendo los parámetros que le marcan su preparador físico, Joan Forcades, y su fisio, Rafa Maymò.

Resignación, y tres torneos disputados

Como todo deportista de élite, Nadal (33 años) se ha encontrado con un escenario insospechado que le obliga a rectificar sobre la marcha y envuelve el curso entre interrogantes. Trabaja el balear para no perder demasiadas marchas, manteniendo una serie de rutinas diarias de puertas adentro, con el objetivo de llegar lo más engrasado posible cuando todo escampe. Ese cuándo, la incógnita imposible de resolver. Mientras tanto, él persiste en aquello que tantas veces le ha tocado hacer, lidiando con el infortunio que le han planteado infinidad de veces las dichosas lesiones, porque desde el punto de vista anímico no hay dudas: psicológicamente no se descolgará.

Reconocía a principios de mes que había arrancado este 2020 “un poco saturado”, puesto que apenas hubo margen entre una temporada y otra, y ahora contempla con resignación el desarrollo de los hechos. Hasta ahora había jugado 18 partidos, tres torneos: ocho en la ATP Cup, cinco en el Open de Australia y otros cinco en Acapulco, a los que se añaden tres exhibiciones en Kuwait, Johannesburgo y Atlanta. De entrada iba a competir en ocho eventos antes de afrontar la gran cita de Roland Garros, pero el coronavirus ha volatilizado por completo la hoja de ruta.

Desplazado el major parisino y entre interrogantes todo lo que venía antes y después, el horizonte es ahora demasiado impredecible, teniendo en cuenta que todo está saltando por los aires cuando él está enfrascado en un pulso histórico a tres bandas con Roger Federer y Novak Djokovic. Al suizo, propietario de 20 grandes y recuperándose hoy día de una operación en la rodilla derecha, le ha venido de perlas el desgraciado parón, aunque queda por ver si finalmente se juega Wimbledon, y el serbio (16) ya les recortó terreno a ambos hace dos meses en Melbourne.

Dos grandes en cinco semanas

“Lo primero es la salud, tanto de los jugadores como de los aficionados, así que seguiremos las recomendaciones sanitarias. La decisión final de si se juega o no será de la Federación Francesa de Tenis (FFT). Haremos lo que se nos diga”, comentaba recientemente el director del Grand Slam parisino, Guy Forget, que a la vez dejaba un críptico mensaje: “Sería un problema jugar Roland Garros a puerta cerrada”. Era solo el anticipo. Ayer, al parecer de forma unilateral, el anuncio de la organización cayó como un jarro de agua fría en la familia del tenis, atenta ahora a cómo se recompondrá el puzle del circuito.

Además del baile de fechas, la ATP debe decidir si congela los puntos del ranking que iban a ponerse en juego durante el periodo del parón o bien si los tenistas que los defendían terminan finalmente perdiéndolos. “No sé hasta cuándo estaremos así, pero lo importante es la salud, que el virus afecte al menor número de personas posible”, sostiene el ruso Daniil Medvedev. Mientras, Nadal, que de mantenerse la modificación debería defender Roland Garros y el US Open en solo cinco semanas, sigue a refugio en su hogar, sin quitarle ojo a cómo se desarrollan los acontecimientos y lamentando lo que está sucediendo a la población mundial.

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