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Música, astronomía e incluso astrofísica

Un hombre sostiene a una niña durante un concierto celebrado bajo el cielo de Pekín el pasado lunes.
Un hombre sostiene a una niña durante un concierto celebrado bajo el cielo de Pekín el pasado lunes.NOEL CELIS / AFP

Las estrellas brillaban intensamente, como lo hacían hace un millón de años, y nos sentíamos muy pequeños ante el universo. Esto nos decía Eurythmics y no es nada más que una de las muchas letras de canciones que tienen alguna referencia a la astronomía. También hay melodías que se inspiran en el espacio, incluso en la astrofísica (para otro día dejamos la diferencia entre astronomía y astrofísica), y vamos a mencionar algunas en este post. Obviamente, la selección está muy sesgada y no es para nada completa ni representativa de la mejor música que llena el vacío cósmico. Pero quizás ayude a relajarnos en estos nuevos momentos tensos y complicados que vivimos. Os invitamos a descubrir las canciones con las pistas que damos antes de dar sus nombres.

La atracción por lo que no vemos y los límites del universo y las leyes físicas que conocemos es un tema recurrente. Si queréis encontrar uno de los agujeros negros más famosos, el primero reconocido como tal, e incluso aprender y discutir sobre astrofísica con frases como “la estrella que nunca morirá” (a pesar de la radiación de Hawkins) o “los rayos-X son su canto de sirena” (perdonen los traductores por nuestra intromisión) podéis acompañar a Rush en su nave Rocinante hasta Cygnus X-1 (1977, en A Farewell to kings). Menos astrofísica, quizás más poesía, pero agujeros negros más grandes podéis encontrar en Supermassive black hole de MUSE (2006, Black Hole and revelations), que se “traga superestrellas” como lo hace este bicho, no tan masivo pero igualmente destructivo.

Si se quiere aprender astrofísica, la verdad es que hay canciones especialmente informativas, incluso más que la de Rush. “Todo nuestro universo estaba en un estadio caliente y denso”, “en una fracción de segundo se crearon los elementos” o “colapsará para siempre”, son frases que aunque no del todo correctas, de acuerdo con las teorías más establecidas no están nada mal para comenzar una discusión astrofísica y de otras ramas de la ciencia, y las podemos encontrar en la canción de Barenaked Ladies The Big Bang theory song (2008).

Más cerca, sería bueno saber que “está orbitando a 19 millas por segundo”, nos “movemos a un millón de millas al día, en un brazo espiral exterior” y “estamos a 30000 años-luz del Punto Central de la Galaxia”. Todo y más nos lo dicen los Monty Python en Galaxy song (1983, Monty Python’s The Meaning of Life), y efectivamente nuestra velocidad orbital alrededor del Sol es de 30 km/s, cien veces más rápido que una bala, tres veces más rápido que la velocidad necesaria para escapar de la gravedad terrestre. Nos movemos a 230 km/s (¡ríete del AVE, que tardaríamos poco más de 2 segundos en llegar a Sevilla a esa velocidad!) alrededor del centro de nuestra Galaxia espiral, la Vía Láctea, donde hay un agujero negro supermasivo (poco nos afecta él) que dista de nosotros ocho kilopársecs en unidades astrofísicas, porque diga lo que diga Han Solo alardeando de lo que hizo en el Corredor Kessel con el Halcón Milenario (o reinterpretando lo que quiso decir en términos de Relatividad General), un pársec es una unidad de distancia equivalente a 30 billones de kilómetros.

La astronomía abre “nuevos horizontes” a los músicos, nos enseña a todos “cosas que nunca nadie ha visto”, “maravillas que nunca alcanzaremos” y que nos pueden “enseñar cómo apareció la vida”

No tan masiva como los agujeros negros anteriores, la estrella más brillante dicen que es “un ojo mirándote desde el cielo” aunque en realidad “nos estafó sin enterarnos” durante milenios, algo que sabemos desde 1862 cuando se descubrió que en realidad son dos ojos mirándonos, como nos contaron Alvan Graham Clark y también al famoso astrónomo Friedrich Wilhelm Bessel, que casi es más conocido por los matemáticos que por los astrofísicos gracias a sus desarrollos de cálculo (que aplicó a la astronomía). La canción Sirius de Alan Parson’s Project (1982, Eye on the Sky) no es la única sobre esta estrella binaria formada por una estrella normalita, de secuencia principal decimos, el doble de caliente que el Sol, y una enana blanca, que en realidad no debería llamarse estrella porque no tiene reacciones de fusión.

La astronomía abre “nuevos horizontes” a los músicos, nos enseña a todos “cosas que nunca nadie ha visto”, “maravillas que nunca alcanzaremos” y que nos pueden “enseñar cómo apareció la vida”. Algunos astrofísicos son más conocidos por sus logros musicales, ese es el caso de un estudioso de la luz zodiacal, que es la luz difusa reflejada por el polvo que hay entre los planetas, orbitando alrededor del Sol, visible a simple vista en zonas con cielos libres de contaminación lumínica. Brian May (que publicó su tesis en 2007 y ¡la ha puesto a la venta!) ha hecho varias canciones inspiradas en el cosmos, una de ella dedicada a New Horizons (2018) en su paso cerca del objeto transneptuniano del cinturón de Kuiper Ultima Thule, un cometa en forma de muñeco de nieve (por algo está a -230 ºC) que se encuentra tan lejos, 6500 millones de kilómetros (!New Horizons pasó solo a 3500 km!), que la luz que sale del Sol tarda 6 horas en llegar hasta él.

La luz zodiacal es la luz difusa reflejada por el polvo que hay entre los planetas, orbitando alrededor del Sol, visible a simple vista en zonas con cielos libres de contaminación lumínica

No podemos terminar el post sin hablar de la música clásica. Empieza en plan intrigante, inquietante y grandiosa, como si Marte te fuera a destrozar o mejor, fuera a guerrear con a algunos responsables políticos, sigue más tranquila con la paz de Venus y escurridiza y veloz con Mercurio (otros que deben perdonarnos por intrusismo: los musicólogos), imperial con el rey Júpiter, toca todos los planetas menos el nuestro. Muchos se quejaron también de Plutón durante años, hasta que fue descendido a planeta enano. En resumen, Los planetas de Holst (1914-16) es una de las obras más famosas relacionadas con la astronomía y, en general, con el espacio, por ello sirvió de inspiración para la Marcha Imperial de La Guerra de las Galaxias.

Más terrestre, pero a muchos nos evoca temas astrobiológicos y el concepto de panspermia (¡otro post!) gracias a que Stanley Kubrick la usó en 2001: una odisea en el espacio para mostrarnos lasalida del Sol de la vida en Así habló Zaratustra de R. Strauss (1896). Uno puede imaginarse no un monolito pero si una lluvia de meteoritos y cometas con las semillas de la vida llegando a la Tierra.

Hay muchos más ejemplos, otro día seguimos con el tema, la música siempre relaja e inspira, y seguro que lectores y amigos nos dan muchas ideas.

Pablo G. Pérez González es investigador del Centro de Astrobiología, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (CAB/CSIC-INTA)

Patricia Sánchez Blázquez es profesora titular en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)

Vacío Cósmico es una sección en la que se presenta nuestro conocimiento sobre el universo de una forma cualitativa y cuantitativa. Se pretende explicar la importancia de entender el cosmos no solo desde el punto de vista científico sino también filosófico, social y económico. El nombre “vacío cósmico” hace referencia al hecho de que el universo es y está, en su mayor parte, vacío, con menos de 1 átomo por metro cúbico, a pesar de que en nuestro entorno, paradójicamente, hay quintillones de átomos por metro cúbico, lo que invita a una reflexión sobre nuestra existencia y la presencia de vida en el universo.

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