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Muere el compositor y director de orquesta polaco Krzysztof Penderecki

El renombrado compositor y director de orquesta polaco Krzysztof Penderecki, conocido por su Treno a las Víctimas de Hiroshima y el Réquiem polaco, ha muerto a los 86 años, tras una larga enfermedad, informaron este domingo medios locales.

El artista, considerado el compositor polaco moderno más importante y ganador de cautro premios grammys y el Premio Príncipe de Asturias en 2001 ha muerto en Cracovia, al sur del país. Además de sus composiciones clásicas, obtuvo reconocimientos por sus contribuciones para bandas sonoras de películas, entre ellas las de éxitos como El resplandor, de Stanley Kubrick (1980), y El exorcista de William Friedkin (1973).

Penderecki nació el 23 de noviembre de 1933 en Debica, al sur de Polonia. A los 18 años fue admitido en el conservatorio de Cracovia y estudió al mismo tiempo Filosofía, Historia del arte y Literatura. Su carrera musical comenzó en 1959, cuando tres de sus obras Strophen, Emanations y Los salmos de David ganan los tres primeros premios de un concurso para jóvenes compositores en Varsovia. Después, la música de Penderecki logra atravesar el telón de acero gracias a una flexibilización del régimen comunista de Polonia de la época y cosecha un éxito internacional inmediato.

El compositor polaco fue un revolucionario y un innovador en su manera de componer y entender la música y los instrumentos. Usa secuencias temporales, sonidos y estructuras poco comunes y su música tiene una riqueza de efectos sonoros desbordante. La primera obra que atrajo la atención internacional fue el Treno a las víctimas de Hiroshima, escrita entre 1959 y 1960 para 52 instrumentos de cuerda frotada. Penderecki abandona poco a poco su lenguaje vanguardista y su evolución es aplaudida por el gran público. El compositor se reconcilia de alguna manera con construcciones más adaptadas a la mayoría de los amantes de la música. “Pero mi música sigue siendo la misma. Sólo cambian los medios de expresión”, aseguraba.

Contrariamente a muchos compositores de su generación, una parte esencial de su inspiración fue religiosa, en parte por un espíritu de contradicción, según el autor. “Cuando era estudiante la música religiosa estaba prohibida. Después, durante años, siguió estando despreciada por las autoridades (comunistas) y también fue mal recibida por mis colegas”, decía.

Además de compositor, fue profesor en grandes escuelas de música de todo el mundo y fue miembro de numerosas Academias de música. “En mi microcosmos musical, he unido la vanguardia con la gran tradición de la música sinfónica de los siglos XVIII, XIX y XX. No se puede ser artista sin conocer la tradición, sin haber digerido las obras del pasado ni haber estudiado en profundidad a los grandes maestros”, afirmaba. Para ello, creó una Academia europea de música que lleva su nombre en una finca de su propiedad en Luslawice, en el sureste de Polonia.

“El destino de un artista es un laberinto. Cree conocer el camino pero debe buscarlo sin tregua. A menudo avanza, pero de repente debe retroceder y reabrir una puerta que había cerrado. Es un diálogo constante con el pasado”, aseguró en una ocasión.

Su exploración continuó en el siglo XXI. En 2011, trabajó con Jonny Greenwood, líder del grupo de rock inglés Radiohead, y el compositor de música electrónica Aphex Twin, ambos rendidos admiradores de su obra. Su encuentro produce varios conciertos y un disco conjunto. “Estoy contento de ver que universos musicales tan diferentes puedan encontrarse”, celebró en aquel momento el compositor polaco. Hasta el final de su vida no dejó de viajar y dirigir en numerosos países del mundo, entre ellos Argentina o Colombia.

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