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Mi abuelo ya no se acuerda de mí

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¿Por qué mi abuelo ya no se acuerda de mí? Es difícil no sentirse interpelado, cuando una alumna hace una pregunta como ésta. Muchos son los docentes que se han encontrado en momentos donde la chispa para arrancar un proyecto prende. Es suficiente un acontecimiento inesperado, un misterio que resolver, un reto que surge de repente, una misión, una iniciativa de la que sentimos formar parte… Mil y una maneras de comenzar una nueva aventura de conocimiento.

En el Colegio Público de Infantil, Primaria y Secundaria Juan Pablo I de Valderrubio (Granada), las experiencias vitales del alumnado son las que activan y guían el desempeño docente. Dotan de sentido las tareas de estudio, indagación y aprendizaje de los estudiantes.

Fue Rubén quien les puso sobre la pista de incorporar el estudio del desarrollo neurológico y del deterioro cognitivo en las tareas habituales del colegio. Un chico cargado de dudas, inquietudes y de deseo por aprender, tras sufrir un traumatismo importante al caer de su litera. Su hermano Hugo, y el resto de compañeras y compañeros de las clases de tercero y cuarto de primaria conocían su historia y quisieron compartir con todo el centro (ahora también con los lectores) sus inquietudes sobre el funcionamiento y el cuidado de la actividad cerebral.

“Profe, cuando nos hacemos daño en el cerebro, ¿se puede arreglar? ¿Quién puede arreglarlo? ¿Es diferente nuestro cerebro cuando nos hacemos mayores? ¿Es verdad que estar muchas horas con las tecnologías nos daña el cerebro, como dice mi madre? ¿Por qué hay personas que siempre están tristes? ¿Por qué mi abuelo ya no se acuerda de mí? …”

El acontecimiento es una situación significativa que produce un cambio, una ruptura…

‘un modo alternativo de construcción del saber’ (Martínez Bonafé, J.)

Estos interrogantes, cargados de referencias de contexto, relevancia, fuerza y vinculación emocional dieron paso a un proyecto educativo, que ha ilusionado a toda una localidad. El proyecto adoptó el nombre de “Valderrubio, Ciudad Neuroactiva”.

Aquí os dejamos un trocito de esta escuela, de su pueblo, del trabajo que toda una comunidad educativa ha llevado a cabo durante dos años intensos, divertidos y también complicados, especialmente tras la irrupción de la pandemia en nuestras vidas. ¿Nos acompañáis en este viaje?

El Consejo de Infancia se pronuncia

Arranca el curso 2019-20 en Valderrubio y, como cada año, lo hace de la mano de su “Consejo de la Infancia”, la voz más valiosa con la que cuenta la escuela. Una estructura básica de organización, basada en la idea de los “Consejos de la Infancia” de Francesco Tonucci. Este modo de gobierno pretende fortalecer la participación de los niños y las niñas en todos aquellos temas que directamente les afectan.

CONVENCIÓN SOBRE
LOS DERECHOS DEL NIÑO

Mi abuelo ya no se acuerda de mí

ARTÍCULO 12.1.

“Los Estados Partes garantizarán al niño, que esté en condiciones de formarse un juicio propio, el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño.”

Artículo 12.1, de la Convención sobre los derechos del niño, de 20 de noviembre de 1989. (Naciones Unidas)

El derecho del niño a ser escuchado es, además, un mandato recogido en la Convención de los Derechos del niño de 1989, ratificada por España en 1990. Es una invocación del actual Proyecto de Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y Adolescencia. Un texto recientemente aprobado, con holgada mayoría, por el Congreso de los Diputados.

Los representantes en el Consejo de la Infancia (niñas y niños de 6 a 14 años) comparten y dialogan sobre las inquietudes e intereses que han recabado en sus respectivas clases. Inquietudes que responden a un proceso de exploración de necesidades del entorno, que se realiza a lo largo del mes de septiembre. Partiendo de esta reflexión colectiva, se van urdiendo las posibles temáticas que se trasladan al equipo directivo y transformarse en proyectos de indagación, estudio y aprendizaje en los que sustentar la vida escolar en cada nuevo curso.

Según cuentan los que han tenido la suerte de ser invitados a alguna de sus sesiones (dos o tres profesores, en los últimos 6 años) es una verdadera satisfacción verlos intercambiar ideas sobre posibles proyectos educativos con vocación social. Curro (alumno de 2º de ESO), uno de sus consejeros recién llegados, comenta… “Es fácil encontrar cosas que mejorar, porque el mundo está ‘patas arriba’.”

Inspirados por la historia de Rubén, en el Consejo de la Infancia se planteó la necesidad de promocionar la salud y el bienestar físico y mental de toda la población de Valderrubio. Lo que al principio fue solo una idea, al salir del Consejo, empezó a arraigarse en la comunidad educativa y poco a poco fue mucho más que una propuesta. La iniciativa cobró fuerza y se adoptó como un ‘reto’ comunitario, que impulsaría la escuela, de acuerdo con la visión defendida por sus mejores moradores: el alumnado.

Una red de alianzas

Por mucha experiencia que el Colegio (docentes, alumnado, familias…) tuviera en el desarrollo de proyectos globales de aprendizaje, una actuación de este calado necesitaba mucha ayuda y colaboración; de hecho, obligaba a construir toda una red de alianzas.

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ROSER BATLLE: Metodología de Aprendizaje-Servicio

El aprendizaje-servicio es un método para unir el aprendizaje con el compromiso social. Es aprender haciendo un servicio a la comunidad.

Roser Batlle. Aprender haciendo un servicio a la comunidad.

Debían contar con la asistencia de otros profesionales especializados en el ámbito de la salud neuronal, el cuidado y la promoción del bienestar. Conocedores de esta temática que les orientasen en el desarrollo del proyecto y guiaran las posibles acciones. El proyecto y su desarrollo tenían que estar sustentados en la ciencia.

Iba a ser una iniciativa muy ambiciosa que integraba varios ámbitos curriculares y distintas tareas de acción social cooperativa.

Pusieron manos a la obra. Comenzaron a buscar especialistas dispuestos a colaborar para convertir Valderrubio en una localidad de referencia en cuanto a la adopción de hábitos saludables de actividad cerebral.

Comenzaron por contactar con las neuropsicólogas que trabajaron con Rubén en su rehabilitación: Paula Iglesias y Laura Collado, del Centro de Neurorrehabilitación Sinergia, en Granada, perteneciente a la Red de la Sociedad Cooperativa AISSE. Estas profesionales han sido las expertas en neurodesarrollo con las que han definido y articulado las acciones adoptadas por el colegio y dirigidas a la infancia y al resto de la población de Valderrubio.

Tirando del hilo (un comportamiento muy habitual en el Juan Pablo I) tuvieron la oportunidad de conocer a Samuel López, especialista en deterioro cognitivo en el Departamento de Neurología del Hospital Universitario Virgen de las Nieves. Le pidieron su colaboración, que fue de gran valor a la hora de plantear el trabajo con las abuelas y abuelos del Centro de Día Clara Campoamor.

Estos profesionales son los que han colaborado en la formación de la comunidad educativa, al tiempo que orientaban la definición y el desarrollo de las líneas generales de actuación.

Con un primer borrador se dirigieron, también, a la Fundación Descubre para inscribir el proyecto en su programa de Ciencia Ciudadana “Andalucía, Mejor con Ciencia” y ¡Sorpresa! de su mano, consiguieron enrolar en esta andadura al Equipo del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Granada. Había llegado el momento de presentar el proyecto a toda la comunidad escolar y de animar a la participación en las acciones que estaban por venir.

Los proyectos de indagación. El núcleo de la vida escolar

Proyectos vinculados con necesidades sociales como el de “Valderrubio. Ciudad Neuroactiva”, se erigen en referencia central de desarrollo curricular, para el estudio y el aprendizaje de trocitos de realidad, que se irá abordando a lo largo de la vida escolar del alumnado. No son programas, tareas, actividades complementarias dentro de la actividad docente. De hecho, exigen una rigurosa planificación de vinculación de cada proyecto a los criterios de evaluación oficiales de las áreas curriculares afectadas.

En áreas como ciencias naturales, sociales, educación artística y educación para la ciudadanía, la totalidad de los criterios de evaluación se vinculan con este proyecto que nos ocupa. Así se recoge en las distintas programaciones curriculares de nivel.

En otras áreas más instrumentales y transversales, la vinculación está en función del tipo de tareas y de los productos finales, que plantean como evidencia de logro.

En “Valderrubio. Ciudad Neuroactiva”, por ejemplo, muchas de las producciones comunicativas (infografías del cerebro, neuropíldoras, comics…) requieren trabajar habilidades de lectura y escritura en contextos de uso social. Todas las tareas comienzan su despliegue con la celebración de asambleas, utilizan procedimientos de pensamiento colectivo como la ‘lluvia de ideas’. Surgen, entonces, una serie de acciones que difunden en diferentes formatos lingüísticos (orales, escritos, dibujos, imágenes virtuales estáticas y dinámicas, webs, blogs…).

Si a lo anterior, añadimos que el proyecto exige la lectura de textos científicos, realización de entrevistas a profesionales expertos, escucha de podcast científicos, etc. podemos asegurar que áreas básicas e instrumentales como Lengua Castellana están fuertemente vinculadas y la evaluación de las producciones de los estudiantes así lo atestiguan. Utilizan herramientas como las rúbricas, con descriptores de posibles aprendizajes. De esta manera, se transforman, al tiempo, en útiles instrumentos de planificación para el profesorado.

A continuación, facilitamos algunas de las tablas utilizadas en la programación de una de las tareas de este proyecto. Su propósito es ilustrar que los proyectos son el núcleo del currículo en Colegio Juan Pablo I. Estas secuencias resultan de la adaptación a cada nivel, a las características de aprendizaje de los estudiantes y a los criterios de evaluación establecidos para cada área. Son, además, una herramienta de planificación sobre los modos de agrupamiento, los recursos y escenarios de aprendizaje.

El desarrollo del proyecto. Una tarea de muchos

“Valderrubio. Ciudad Neuroactiva”, es mucho más que un plan, pretende actuar. Alcanza su sentido en la acción, en el desarrollo, con la implicación en el estudio y transformación de las condiciones de vida de la localidad.

Desde el comienzo necesitó que cada agente asumiera la relevancia del papel que iba a desempeñar. El Ayuntamiento proporcionaba espacios e infraestructuras, que hacían posible reinventar y rediseñar partes de la ciudad. El Centro de Día y el Colegio diseñaban y gestionaban las actividades intergeneracionales con las que ayudar en las terapias de los mayores. El equipo docente abordada, también, la ‘arquitectura del proyecto’para conectarlo con el currículo oficial, los criterios e indicadores de evaluación, definir las tareas inter y transdisciplinares… porque como comentan en el colegio… “Que no se nos olvide ¡Esto va de aprender…!”

En el núcleo del proyecto, el colectivo impulsor es el alumnado y las familias del ‘Juan Pablo I’. Son los verdaderos ‘hacedores’, los que plantean las necesidades y desarrollan tareas y actuaciones dirigidas a tomar conciencia de la importancia de cuidar la salud neuronal en todas las edades.

Escuelas changemaker

Mi abuelo ya no se acuerda de mí

Ashoka. España

El colegio Juan Pablo I ha sido incoporado, en octube de 2020, a la red mundial de “Escuelas Changemaker“. La organizacion Ashoka lo considera un espacio educativo donde niñas y niños deciden qué aprender; al tiempo, que tratan de mejorar las condiciones de vida en su pueblo. Fomentan el pensamiento crítico y trabajan en profundidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Es así, porque en este centro público la participación y la diversidad son sus señas de identidad. Lo habitual es que sean diferentes voces de personas o colectivos… las que debaten y comparten, y juntos contribuyen a construir entornos más justos y sanos.

Ángeles Castro, una de las madres que participó en el debate colectivo de alumnado y familias para la búsqueda de soluciones al deterioro cognitivo que sufrían muchos mayores, nos cuenta más adelante cómo fue el proceso de idear acciones que, dos años después, se han mostrado eficaces.

Una de las conclusiones más claras que sacó de esta primera tarea de búsqueda colectiva de soluciones fue la necesidad de que Valderrubio fuese un lugar en el que el encuentro y actividad intergeneracional en los espacios públicos fuese lo más habitual. Los lugares públicos y comunes como escenarios que propician bienestar físico y mental. Como dicen los chicos y las chicas de la clase de la maestra Enedina Escobar: “Conseguir que nuestra localidad sea más ‘amigable’”.

Pero leamos lo que comenta Ángeles…

Idear acciones…

Mapa de empatía. Fases iniciales del Proyecto 'Valderrubio, Ciudad Neuroactiva'
Mapa de empatía. Fases iniciales del Proyecto ‘Valderrubio, Ciudad Neuroactiva’ Colegio Público Juan Carlos I

Declaraciones de Ángeles Castro (madre de un alumno de 4º de Primaria)

Las vivencias que mi hijo disfruta en la escuela son tan ricas e interesantes, que cada vez que tengo la oportunidad de participar activamente en alguna de ellas, me siento afortunada por sumar mi granito de arena a las maravillosas locuras que allí se cuecen.

Sin duda, una de las actividades de las que más he aprendido, fue analizar la población de nuestra localidad siguiendo los pasos del ‘Pensamiento de Diseño’. Según nos explicaron, se utiliza en el ámbito empresarial para conocer las preferencias de los consumidores y ofrecerles con éxito un determinado producto; pero, en nuestro caso, lo hemos usado con un objetivo mucho más hermoso: proponer acciones para el bienestar mental de cada tramo de edad de la población de Valderrubio.

Antes de comenzar la dinámica, nos distribuimos en cinco equipos. Cada equipo estaba formado por chicos y chicas de diferentes edades y por familiares (padres, madres, abuelas…). Y una vez formados, nos asignaron un tramo de edad: niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos. Nuestro grupo se encargó de analizar las necesidades de los ancianos.

En primer lugar, reflexionamos sobre sus necesidades e intereses a través de un ‘Mapa de empatía’ que nos hizo plantear lo que ‘Dicen, Piensan, Hacen y Sienten’ las personas de este tramo de edad en nuestra localidad. ¡Qué difícil es ponerte en la piel de los demás!

Después tuvimos que ‘definir’ sus necesidades sociales para poder ‘idear’ soluciones que les ayudasen a mejorar su bienestar físico, mental y emocional. Y es aquí donde, indiscutiblemente, pudimos dar rienda suelta a nuestra creatividad proponiendo numerosas acciones. Unas más viables que otras, pero todas pensadas teniendo en cuenta la realidad de Valderrubio”.

Continuará…

Accede al repositorio de experiencias de “Escuelas en red”

Nuestro agradecimiento a la comunidad educativa del Colegio Juan Pablo I de Valderrubio por su apoyo a este tipo de experiencias innovadoras y, de manera especial, a los estudiantes por su colaboración y dedicación al propósito de mejorar las condiciones de vida, los hábitos de salud y el bienestar de las vecinas y vecinos de Valderrubio.

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