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Menú para hoy: una ensalada para reconciliarse con la col

De todas las verduras que sufren con la sobrecocción, seguramente la col y sus familiares son las más vilipendiadas. La judía verde se pone blandurria y de color uniforme militar y las espinacas se quedan pochas, sosas y poco atractivas, pero las verduras del género Brassica tienen, además, la desagradable particularidad de desprender un olor gaseoso cuando te pasas hirviéndolas que ha traumatizado a varias generaciones. Si eres uno de los afectados, esta receta te servirá para reconciliarte con esta verdura; si ya te gusta, aprenderás una nueva manera de disfrutarla.

Me has convencido. ¿Qué necesito?

Para 4 personas

  • ½ col lombarda, repollo o cualquier otra variedad que se pueda comer cruda (unos 400 g)
  • Un puñado de aceitunas
  • Ajo al gusto (yo uso unos 4-6 dientes)
  • Aceite de oliva al gusto (yo uso unas 6 cucharadas de virgen extra)
  • Vinagre al gusto (yo uso unas 6 cucharadas)
  • Pimentón al gusto (yo uso una cucharadita, ahumado)

Preparación

  1. Cortar la col en tiras finas, dejando el tronco y las partes más leñosas para otras preparaciones -por ejemplo una crema, un puré o un salteado- y ponerlas en un bol o ensaladera.
  2. Pelar la cebolla, cortarla en tiras finas y añadirla a la col.
  3. Pelar los ajos y laminarlos. Poner el aceite en un cazo a fuego medio-bajo y dorar los ajos; cuando estén listos añadir el pimentón, dar vueltas durante unos segundos, añadir el vinagre y esperar a que hierva (hay que tener cuidado en este paso: si los ajos o el pimentón se queman, amargarán).
  4. Verter la ajada caliente sobre la col y añadir sal. En cuanto se pueda hacer sin quemarse, darle unas vueltas y un pequeño masaje para que se reparta bien y ayudar a que la col se ablande.
  5. Pasados 15 minutos, dar otro masaje, dejar reposar otros 15 minutos, añadir las aceitunas y servir.

¿Puedo añadirle alguna cosa más?

Claro. Los encurtidos como pepinillos, alcaparras, o cebollitas le van estupendamente, igual que el toque picantito de las piparras o guindillas. Una manzana Granny Smith le dará aún más frescura, y una naranja en gajos también aporta sabor y textura interesantes (ambas añadidas unos minutos antes de servir, dando unas vueltas para que empapen en el aliño pero no se pongan blandas).

Un huevo duro -o un poco menos que duro, cocinado unos siete minutos y medio-, un queso cremoso como la burrata o el requesón o unas lascas de uno curado tipo manchego o parmesano le quedarán estupendamente. El tofu en cualquier versión que esté buena a temperatura ambiente -para mí, el seda o el de dureza media son los mejor funcionan en estos menesteres- será una buena opción si queremos añadir proteína vegana, igual que cualquier legumbre cocida (la preparo mucho con garbanzos). También triunfarán unos daditos de jamón o lacón, o pollo asado o cocido, bonito o sardinas en aceite -sin el aceite, para que no quede demasiado grasiento- o filetes de anchoa.

Si te ronda por la cabeza la posibilidad de ponerle bacon o panceta, hazlo de la siguiente manera: ponlo, cortado en dados, en la sartén a fuego medio-bajo y deja que suelte toda su grasa sin añadirle nada. Cuando ya lo haya soltado todo y empiece a ponerse crujiente, retira la grasa y resérvala para otros usos lúdico-festivos, añade aceite y sigue con el proceso. ¿Por qué este cambiazo, que puede parecer innecesario? Porque si no, al enfriarse la grasa del bacon se solidificará, y quedará con una textura bastante poco apetitosa.

¿Y cambiar el aliño?

Prescindir del ajo y el aceite no es recomendable -a no ser que se cambie el ajo por ajos tiernos, por ejemplo-, pero todo lo demás se puede adaptar. Si no te gusta el vinagre pero sí el zumo de limón o lima, cámbialo: en cuanto se caliente, retíralo del fuego porque si hierve puede amargar. Si te gusta el vinagre, pero te parece demasiada cantidad, puedes poner menos; yo le pongo bastante porque a mí personalmente me parece que este plato pide mano alegre con el ácido.

Respecto a las especias, puedes jugar con ellas como te salga de la col de Bruselas: solo con los diferentes tipos de pimentón que existen -ahumado, dulce, picante, etc- ya tienes para entretenerte un buen rato, además de que existe la posibilidad de usar más de uno (picante y ahumado es un combo ganador). Además puedes cambiar el pimentón por curry o ras el hanout si quieres darle un toque que la acerque a Oriente, ponerle soja y unos cacahuetes -cilantro opcional, pero recomendable- si quieres que viaje a China o añadirle un poco de mostaza y un toque dulce a la manera de una vinagreta francesa.

Me gustaría que fuera un plato único

Sin problema: a cualquiera de las opciones proteicas que mencionábamos antes puedes añadirle algún hidrato -idealmente complejo- y ya tendrás un plato único. Arroz cocido blanco o integral, fideos de arroz, alguna pasta corta, bulgur o cuscús, trigo sarraceno, quinua, cebada o trigo. ¿Mi favorita? Sin duda con garbanzos y huevo cocido siete minutos: un aliño potente, una yema cuajada-pero-no, la col crujiente y los garbanzos cremosos. Fiesta.

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¿QUÉ COMEMOS HOY?

COMIDA

  • Ensalada de col

CENA

  • Yogur natural

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