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Menú para hoy: salsa de cacahuete para verduras y fideos

La salsa que proponemos hoy es perfecta para todas esas personas que se apuntaron a la moda de la mantequilla de cacahuete, compraron un tarro y nunca han sabido muy bien qué hacer con ella (aunque también puede prepararse perfectamente con cacahuetes enteros). Preparé este aliño para animar un salteado de verduras con fideos y ternera, como una versión exprés de la salsa de cacahuete de los Sichuan Lumien, unos fideos deliciosos que suelen tomarse como desayuno en la región china que les da nombre, y desde entonces se ha convertido en el clásico multiusos del que más vale tener un tarrito en la nevera (aguanta bien unos 10 días).

¿Qué necesito?

  • 4 cucharadas de mantequilla de cacahuete (o unos 80 g de cacahuetes fritos o tostados, pelados)
  • 6 cucharadas de vinagre (el que tengas, si es de arroz, manzana o vino blanco será más suave, si es de jerez o vino tinto más ácido)
  • 6 cucharadas de salsa de soja
  • 1 diente de ajo (medio, si no se tolera muy bien, uno y medio si lo queremos potente)
  • 1 trocito de 1 cm de raíz de jengibre pelada
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Sésamo y tallo de cebolleta (opcional para esparcir por encima en cualquier cosa en la que lo uses)

¿Cómo lo preparo?

Pones todos los ingredientes en un vaso batidor o un robot de cocina -las batidoras individuales van perfectas para estas cantidades- y los trituras hasta conseguir una textura cremosa. Si lo haces con mantequilla de cacahuete tardarás muy poco, si partes de cacahuetes enteros tendrás que tener algo de paciencia; si temes por la integridad de tu batidora ve haciendo ciclos y deja que el motor se enfríe entre cada uno de ellos.

No tengo todos los ingredientes

Vamos por pasos: si no tienes cacahuetes, puedes usar otros frutos secos como anacardos, avellanas, almendras, nueces o pistachos, siempre tostados y pelados, o incluso pipas de girasol o calabaza. ¿Tendrá el mismo sabor que con cacahuete? Pues no, pero eso no tiene por qué ser malo: cada fruto seco o semilla aportará su particular sabor (y la cantidad y textura de la grasa que contenga). También puedes sustituir la mantequilla de cacahuete por tahini, pero en menor cantidad o será demasiado astringente (con dos cucharadas en lugar de cuatro será suficiente).

Si no tienes salsa de soja, añade cuatro cucharadas de agua y ajusta de sal, aunque perderá el punto fermentado de la soja. ¿No tienes soja pero sí miso? Pon una cucharada rasa de miso y tres de agua. ¿No tienes ajo fresco? Eso es grave y te recomiendo ponerle remedio a la mayor brevedad, pero puedes ponerle una pizca de ajo en polvo. ¿Lo que te falta es jengibre? Puedes usarlo en polvo o cambiarlo por un poco de ralladura de limón, que también le dará un punto cítrico y aromático. ¿No tienes azúcar o no quieres ponérselo? Pues pasa total, o hazlo con miel, ágave o lo que uses habitualmente (si es estevia o sacarina, mejor pasa total también).

¿Para qué la uso?

Puede servirte para aliñar cualquier tipo de verdura con cualquier tipo de cocción. Desde unos sencillos palitos de pepino, zanahoria y pimiento -se trata de aliñarlos, no de usarlos de cuchara como si fuera un hummus-, pasando por unas judías verdes ideales o las patatas cocidas más ricas y fáciles del mundo. Cualquier combinación de alimentos que suelas preparar al vapor es susceptible de mejorar con dos o tres cucharadas de este invento (si las pones cuando aún estén calientes, absorberán mejor el sabor). Si quieres usarla en ensaladas de col lombarda, repollo u otras verduras de consistencia dura puedes hacerlo tal cual, si son más blandas -como lechuga o espinacas baby-, mejor aligérala con un poco de aceite de oliva suave y un poco más de vinagre.

Además de como aliño, también sirve como marinada, penetrando en alimentos que a priori pueden ser bastante sosones que, después de darse un bañito en ella, se vuelven bastante más apetitosos. El calabacín es el mejor ejemplo: píntalo con un poco de esta salsa, déjalo reposar una hora y después pásalo por la plancha con unas gotas de aceite: magia. También va bien con pechuga de pollo o pavo o lomo de cerdo, que además se volverán más tiernos por efecto del vinagre. Este mismo vinagre puede cocinar ligeramente un tartar de atún, bonito, salmón, caballa o trucha -previamente congelado durante 48 horas en el caso de los pescados marinos para evitar la anisakiasis- que podemos acompañar con daditos o rodajas de pepino para refrescar y dar un toque crujiente.

No deberíamos olvidar su finalidad primigenia: aliñar fideos. Como no es probable que tengas a mano los fideos Santon con los que se prepara el plato original, puedes usar lo que te ronde la alacena o el supermercado, desde unos espaguetis corrientes y molientes hasta fideos finos de arroz o gruesos de trigo tipo Udon, pasando por los fideos instantáneos tipo Yatekomo (solo los fideos, los sobres de ingredientes ignotos que los acompañan podemos tirarlos directamente a la basura).

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